Entrevista a Pedro Cuartango

Las alianzas de Sánchez le han permitido gobernar pero a costa del alto precio de la incoherencia

Entrevistas · Juan Carlos Hernández
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29 junio 2023
La falta de un criterio claro en el PP para desarrollar los pactos con Vox está generando confusión entre el electorado del PP afirma el periodista del ABC que echa en falta una reflexión intelectual sobre un proyecto de futuro para el país.

¿Cómo valoras el modo en que se están desarrollando los pactos PP-Vox?

Hay un problema en el PP que es la falta de criterio porque Núñez Feijóo no ha establecido unos criterios claros a la hora de pactar con Vox y cada Comunidad Autónoma está siguiendo un criterio distinto. En Valencia se ha llegado a un pacto rápidamente, en cambio, en Extremadura y en Murcia se está negociando. En tres comunidades: Aragón, Baleares y Valencia se ha llegado al acuerdo de poner un presidente de Vox como Presidente del Parlamento y en otras, evidentemente, no. Hace unos días Elías Bendodo hablaba de las matemáticas de estado fijando el criterio en los porcentajes. Esto no tiene sentido, yo creo que la posición errática de Feijóo, que es no haber establecido un criterio claro, está suscitando una gran confusión en el electorado del PP.

Corre el riesgo el PP, como le ha pasado a Sánchez en esta legislatura, de que los pactos con Podemos e independentistas… le hagan perder el sentido de estado

Puede que esta estrategia ambigua le favorezca porque haya un voto útil que vaya a apoyar al PP pero puede suceder también que estas indecisiones, esta falta de un criterio homogéneo empujen a gente a no votar al PP o a aumentar la abstención. Es difícil hacer predicciones en política pero, es seguro, tendrá incidencia en las elecciones.

Ahora que tenemos cierta perspectiva ¿qué buscaba Sánchez con este brusco adelanto electoral?

Reacciono como un hombre despechado y humillado. No se esperaba unos resultados tan adversos. Y para mí su motivación principal era evitar la agonía de seis meses hasta que se celebraran elecciones en diciembre y evitar las críticas dentro de su partido. Él es un jugador, es un superviviente y ha optado el jugárselo el todo por el todo, a sabiendas de que tiene el riesgo de perder.

En definitiva la razón de convocar las elecciones de inmediato, al día siguiente de las elecciones municipales y autonómicas, fue evitar ese periodo de interinidad de seis meses.

Siempre ha existido una corriente en el PSOE más de socialdemocracia clásica quizá hoy representada por hombres como Nicolás Redondo Terreros o Alfonso Guerra. No somos sociólogos pero tengo la impresión que esa corriente es hoy minoritaria, sobretodo, entre las nuevas generaciones.

Sánchez es un líder que ha ido eliminando obstáculos y que ha acumulado un enorme poder en el PSOE también en el Gobierno, donde está gobernando de un modo presidencialista. Estas personas, básicamente vinculadas a un PSOE histórico de la etapa de Felipe González están actualmente muy marginados en el partido. Redondo Terreres, Guerra, Virgilio Zapatero, Leguina… siguen siendo una referencia para los militantes pero ya no cuentan en las decisiones. Sánchez ha logrado imprimir una estrategia de partido y ha logrado controlar todos sus resortes, por lo tanto, la única persona que decide en el partido es Sánchez.

Si Sánchez cae, ¿ves algún modo de regenerar el PSOE?

Si Sánchez pierde las elecciones no creo que los antiguos líderes históricos tengan peso en la renovación pero sí que habrá una exigencia interna en el partido de abordar una regeneración. Sánchez lo ha jugado todo a una carta y le puede salir bien o le puede salir mal pero si Sánchez no gana las elecciones y no puede gobernar tendría que dimitir.

“La incoherencia de Sánchez ha molestado mucho también dentro de su propio electorado”

Ha habido también propuestas positivas en la legislatura…

Sin duda, ha habido cosas positivas.

Pero el gran pecado es que ha dejado de ser un partido con sentido de estado.

Yo creo que eso es debido a su política de alianzas. Sánchez en su último mitin electoral en Barcelona prometió que no iba a gobernar con Podemos y tres días después anunció el pacto con Iglesias. El tener que mantener una mayoría parlamentaria le ha obligado a pactar con partidos no constitucionalista, como ERC o Bildu y ha tenido un gran coste para su credibilidad, la política de alianzas le ha permitido gobernar durante la legislatura pero también le ha obligado a pagar el precio de la incoherencia, traicionando sus promesas lo que ha molestado no sólo al votante de derecha sino también a parte de su electorado.

Bueno según él no ha mentido ha sido un cambio de opinión.

Él llama cambio de opinión el haber dicho que no iba a indultar a los presos a los que indultó, haber dicho que no iba a reformar el delito de sedición y malversación y lo reformó, a no pactar con Bildu y pactó… ha estado incumpliendo sistemáticamente sus promesas electorales y eso tiene un coste para cualquier político.

Al calor de los resultados de las últimas elecciones de mayo escribías una columna, Más dura será la caída en la que hablabas de “una crisis del sistema que viene de las malas prácticas de los gobernantes y del mal funcionamiento del sistema. Las amenazas de la democracias vienen desde dentro del propio sistema”

Sí, y mi ratifico en ello.

¿Por qué este deterioro en los últimos años?

Los grandes partidos que han gobernado en Europa, no sólo en España, han sufrido un enorme desgaste, han perdido credibilidad. ¿Por qué? Hay muchos factores: La crisis económica del 2008 ha sido un duro golpe a la credibilidad de esos partidos, las redes sociales, el impacto de la televisión, el cambio en los usos y los hábitos de los ciudadanos… hay muchos factores que ha generado un cambio en la política y los grandes partidos no han sabido adaptarse a esos cambios. En nuestro país y me refiero al PP y al PSOE, hay una evidente falta de compromiso e interés en la regeneración ética de la política. Yo creo que cuando llegan al poder utilizan el Estado para colocar a sus fieles, para favorecer a las personas que están dentro de la disciplina del partido con muy poca visión de Estado y todo eso ha ido deteriorando la democracia.

“La radiografía sociológica no coincide para nada con lo que estamos viendo en el debate político cada vez más radicalizado”

Yo creo que la experiencia de la sociedad civil es más tranquila, no está en la bronca política, la gente huye de la bronca política y está un poco cansada y escéptica.

Los partidos están contaminado la calle, pero en España las dos terceras partes del electorado se declaran de centro derecha o de centro izquierda. Esa radiografía sociológica no coincide para nada con lo que estamos viendo en el debate político cada vez más radicalizado hacía la derecha o hacía la izquierda. El sectarismo y el cainismo dominan la vida política. Sobran insultos y descalificaciones y faltan debates sobre los temas de fondo. Efectivamente este es un fenómeno muy inquietante y estoy de acuerdo contigo en que hay una disociación entre las conductas de la clase política y la realidad de la calle de los ciudadanos en la que no existe esa tensión y esa confrontación.

“El gran reto del próximo gobierno que salga es regenerar la vida política”

En tu columna que citábamos antes dices que “lo relevante no es que el PP pueda ganar las elecciones sino el progresivo deterioro de la democracia amenazada por el populismo y el hiperliderazgo”. Entonces, no es algo tan “simple” como echar a Sánchez ¿nuestros problemas son más de fondo?

Cada uno tendrá dentro de tres semanas que decidir su voto con absoluta libertad pero el problema no es cambiar un gobierno por otro para seguir haciendo lo mismo. Porque si al final criticamos que la televisión pública está manipulada o que Sánchez ha colocado a sus amigos al frente de empresas del sector público o de las instituciones si resulta que quitamos a Sánchez y Feijóo vuelve a hacer exactamente lo mismo… pues esos problemas de fondo de la democracia no sólo van a seguir existiendo sino que se van a seguir agravando. Al final las conductas se repiten miméticamente como cuando un gobierno sustituye a otro y lo que hace es controlar los resortes del poder. Esto está produciendo un gran deterioro a las instituciones y, por lo tanto, el gran reto del que gobierne, el gran reto de Feijóo si puede gobernar, es regenerar las instituciones, es gobernar de otra forma, es poner a los mejores en el gobierno, es no caer en el sectarismo, es ser mucho más generoso… este es el gran reto porque si no al final volvemos a la misma dinámica de un país enfrentado y dividido.

Y dentro de cuatro años estaremos diciendo lo mismo.

¡Claro! Y dentro de cuatro años será al revés. Y el PSOE le criticará por hacer todo lo que ellos han hecho y estamos en esa dinámica perversa y esto sí que influye mucho en la calidad de nuestra democracia.

Unos amigos han sacado un manifiesto sobre las próximas elecciones y una de las “recetas” que proponen es “más sociedad y mejor estado” ¿Te parece acertado? ¿Cómo podría ser la traducción de este lema?

Yo creo que es importante que la sociedad se implique en la actividad política, es importante que haya un debate público y es muy importante que los líderes de los sindicatos, de las asociaciones de vecinos, de la sociedad civil, los empresarios… se impliquen en la política pero no de una forma partidista sino para promover los debates que este país necesita.

Y mejor Estado, porque lo que estamos viendo que en esta campaña no se debate sobre las pensiones, sobre la enseñanza o sobre la sanidad pública sino que se debate sobre los pactos, se debate sobre las personas pero no hay ningún debate de fondo y yo creo que falta una reflexión intelectual sobre un proyecto de futuro para el país. Ahí es donde confluyen la sociedad civil (lo privado) con los dirigentes políticos y ese debate y esa confluencia me parece necesaria como dice ese eslogan de CL “más sociedad civil y un Estado mejor”.

Estoy deseando empezar a leer tu nuevo libro La España mágica. ¿Podrías dar a nuestros lectores un avance del libro?

España es una superposición de culturas y pueblos que habitaron la península. Mil años antes de Cristo llegaron los tartesios, luego llegaron los celtas, luego los romanos y, por último, los árabes que estuvieron siete siglos en la península. Somos una superposición de culturas que han dejado leyendas, mitos y restos arqueológicos que me parece que son muy atractivos e interesantes y nos enseñan muchos acerca de nuestra identidad. Mi libro es un viaje al pasado y una guía para comprenderlo.

 

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