El credo político de Caamaño: `La diferencia de derechos entre los españoles es genética`

España · M. Medina
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25 febrero 2009
Francisco Caamaño, el nuevo ministro de Justicia, es un hombre poco conocido. En las últimas horas se ha destacado su perfil dialogante, su preparación técnica en cuestiones constitucionales y su carácter discreto. Pero el nuevo ministro no es un hombre sin pasado. Como secretario de Estado dio la última redacción al actual Estatuto de Autonomía de Cataluña que está recurrido al Tribunal Constitucional. El nuevo Estatuto, entre otras cosas, es el que define a Cataluña como nación. Caamaño ha dejado escrito en varias ocasiones que España es un estado federal.

El nuevo ministro ha mantenido una interesante polémica con Luis María Díez Picazo. Este último ha criticado que los nuevos Estatutos de Autonomía declaren derechos, deberes y principios. Caamaño, en un artículo que publicó en el número 79 (enero-abril 2007) la Revista Española de Derecho Constitucional, ha polemizado abiertamente con Díez Picazo. Caamaño relativiza  la crítica de que existan diferentes derechos en las distintas Comunidades Autónomas y sostiene que "los derechos y principios estatutarios son un catálogo de preferencias que reflejan, dentro de la Constitución, la libertad colectiva que ésta reconoce a los ciudadanos de una comunidad autónoma para fijar valores comunes que orienten la acción política de sus órganos de autogobierno, en tanto que comunidad política diferenciada".

El nuevo ministro, por tanto, es un teórico que apoya cambios en los Estatutos de Autonomía que modifican los valores que hasta ahora le eran comunes a todos los españoles. Caamaño escribe: "sostiene Luis María Díez Picazo que si los Estatutos de Autonomía pueden incorporar distintas declaraciones de derechos, entonces las Cortes Generales podrían dar derechos distintos a los españoles. Me temo, sin embargo, que esta esquizofrenia no es patológica sino genética". El nuevo ministro defiende además una concepción de los derechos fundamentales en la que su contenido objetivo está determinado por las opciones que hace el legislador. Para conocer la dimensión objetiva de los derechos -afirma Caamaño- "probablemente sea necesario analizar las preferencias y discontinuidades del legislador de los derechos fundamentales". Son, en definitiva, las diferentes políticas las que determinan "no su contenido último pero sí configuran el entorno del derecho y coadyuvan a su objetivización como valor de una comunidad".

Suena a justificación de la inflación de derechos que se ha producido bajo el Gobierno de Zapatero. ¿Está queriendo decir el nuevo ministro que los derechos fundamentales no son un límite al poder sino que es el poder el que determina su contenido? Sería peligroso.

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