Entrevista a Federico Franco, vicepresidente Paraguay

´Nos asusta lo que está pasando en Venezuela y Bolivia. El Estado, al apoyar la iniciativa social, invierte en ciudadanía´

Mundo · Roberto Fontolán
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12 junio 2009
¿Qué cambio es necesario en América Latina para afirmar que la persona es protagonista del desarrollo?El ser humano debe ser el centro de todas las actuaciones. No puedo concebir un gobierno que priorice lo material antes que el ser humano. Por eso en el Paraguay, y estoy seguro en los otros países de América Latina, lo más importante son nuestros ciudadanos. Paraguay, mi país, es conocido por Itaipú, es conocido por la hospitalidad de la gente. Y yo prefiero que sea conocido por esto, por la calidad de gente que tenemos, por el trato afectuoso que los paraguayos brindan a los ciudadanos. Y también es lógico que el Gobierno le dé importancia al ser humano. El ser humano, la persona, es lo más valioso y lo más importante. No se podría realizar ninguna obra que no tenga como centro el ser humano, la persona, a Pedro, a Jorge, a Andrés, a María, a Rosa, que son nuestra razón de ser. Por esto cuando se toma una decisión siempre se debe tomar en cuenta que el primer principio es no hacerle daño a las personas que habitan este hermoso país del Paraguay.

¿Cómo evitar el peligro del estatismo?

El estatismo para nosotros sería lamentable. En Paraguay hay una experiencia bastante negativa respeto a los países vecinos de América del Sur, lo tengo que decir: el ejemplo de Venezuela, donde lo están estatizando todo, y ahora hasta Bolivia nos asusta, ojalá esto no llegue a nuestro país, y digo ojalá porque siempre el Estado tiene que tener una función de árbitro, de mirar y de permitir el libre comercio, una economía social de mercado, con un Estado social de derecho, donde haya leyes tributarias estables para atraer al inversionista, ningún inversionista va a querer invertir en Paraguay si las reglas no son claras y si el Estado tiene una tendencia a centralizar, a estatizar todo en desmedro del capital privado que es lo más importante.

¿Qué relación hay entre la Parroquia de San Rafael y su obra puesta en marcha por el padre Aldo Trento, y la ciudad de Asunción, y en general qué es lo que representa para el país?

La Obra San Rafael, la obra del padre Aldo Trento, es una demostración de que el ser humano es importante. Digo que es una demostración porque, aun reconociendo que es una iniciativa privada de la Iglesia, sin embargo se demuestra que el ser humano es el centro de toda la atención. Como un hotel de cinco estrellas, con la mejor comida de Europa, con la atención más cualificada en sanatorios, la escuela, con docentes bien preparados, se le ofrece la misma atención a los abandonados, a los niños de la calle, a los ancianos, a los moribundos y a los enfermos que todos los hospitales rechazan, y San Rafael, sin equívoco, es la demostración clara de que en el Paraguay, un país pobre, se puede atender al ser humano de una manera excelente, de primer orden, y se puede priorizar al ser humano sobre cualquier otra situación.

En San Rafael, gracias a la colaboración de muchos italianos, para muchos compatriotas, pobres de solemnidad, los abandonados de siempre, hoy se cumple el pasaje bíblico donde se dice "los últimos serán los primeros", los últimos paraguayos son los mejores en ser atendidos en San Rafael, y esto se debe gracias al temperamento, a la fuerza, al cariño, al carisma que pone el padre Aldo y su equipo, a quienes les debo agradecer muy especialmente.

Estoy seguro de que esto no es una coincidencia, Dios quiso que viniera el padre Aldo aquí con nosotros a Paraguay, y también la ayuda de ustedes no es una coincidencia, permite que ustedes sepan desde Italia, desde muy lejos, que hoy en el Paraguay mucha gente pobre sonríe y dice gracias por la cooperación que estamos recibiendo de ustedes.

Muy a menudo estas experiencias de caridad no tienen relaciones con el Estado. El Estado las considera una experiencia marginal. ¿Qué es lo que aprende el Gobierno de una experiencia como la de San Rafael?

Bueno, el Gobierno… San Rafael es un ejemplo difícil de imitar. Es difícil de imitar porque la atención, la generosidad de San Rafael es algo absolutamente novedoso para los paraguayos. Aquí, por nuestra situación económica, nuestra ayuda está a un nivel casi sub-óptimo, no es de primer nivel como se da en San Rafael. Sin embargo, el Estado no debe descuidar, como decía el Papa Juan Pablo II, la opción preferencial para los pobres: atender a los pobres de una manera especial. Los ricos no necesitan de ayuda económica; los comerciantes, los poderosos, los industriales necesitan de reglas claras para poder invertir su capital, pero el pobre, el que no tiene realmente qué comer, la persona necesitada precisa de un buen samaritano, y el samaritano es a veces un San Rafael, pero siempre debe ser el Estado.

El Estado paraguayo debe dar el apoyo no como una caridad, no como un gesto de generosidad, sino como una obligación, como una condición fundamental del Estado para atender a los más pobres, en los hospitales, en los asilos de ancianos, a los niños de la calle, a los que no tienen qué comer, al agricultor que se le secó su cosecha porque no hubo lluvia, o porque se le congeló por la inclemencia del tiempo y se le echó a perder su cultivo, ellos deben recibir ayuda del Gobierno y creo que en ningún caso puede ser una caridad sino una inversión que está haciendo el Estado en favor de ese ciudadano, de esa ciudadana, que requiere toda la atención del Estado paraguayo.

Entrevista emitida en la RAI

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