Nannerl, la hermana de Mozart

Cultura · Víctor Alvarado
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25 octubre 2011
Nannerl, la hermana de Mozart (2010) confirma nuestra teoría de que el enchufismo en el cine funciona, pues el director, René Féret, ha contado con varios miembros de su familia para rodar esta producción que, independientemente de lo anecdótico de la situación, lo hacen razonablemente bien.

Cuenta uno de los episodios de la vida de los Mozart en su gira musical por Europa, contados desde la óptica de Nannerl, la hermana del genio Wolfgang Amadeus Mozart.

Esta aproximación histórica ha sido realizada por el director novel René Féret que, con muy pocos medios, ha construido un digno relato cinematográfico de una mujer de gran talento musical, pues era cantante y clavecinista, ocultado por la alargada sombra de su hermano y por los perjuicios propios de la época que le tocó vivir. La película no pretende ser una reivindicación al estilo del feminismo radical, sino que intenta hacer justicia con un personaje limitado por un tipo de pensamiento que pretendía relegar a la mujer a un segundo plano.

El trabajo de los actores es excelente y las hermanas protagonistas obtuvieron el premio Lady Harimaguada de Plata y el premio a Mejor actriz, ex aequo para Marie y Lisa Féret (Festival de Las Palmas) que desarrollan sus habilidades con una aparente espontaneidad.

Otro de los puntos fuertes es el guión que siempre va sorprendiendo al espectador a pesar de que el ritmo de la película va en forma de sierra; es decir, hay algunas escenas que te atrapan totalmente frente a otros momentos valle en los que no ocurre nada. El aspecto más negativo es que presenta un formato con un toque ligeramente televisivo, abusando de primeros planos lo que puede resultar chocante, pues los ambientes naturalistas de alta calidad artística han sido desaprovechados por la falta probable de presupuesto.

El cineasta al haber contado con su propia familia ha potenciado el efecto de un trabajo cinematográfico, que refleja los valores de la familia junto a los sacrificios, que se pueden hacer para mantenerla unida. Por otra parte, el realizador francés no ha tenido pudor en mostrar el lado positivo de la religión católica, acercándose con acierto a la dimensión trascendente del ser humano. Además, nos ha parecido interesante el elogio de una amistad sustentada en altos ideales como el que establece la protagonista con la hija del rey.

Por último, la película cuenta la historia de una vocación frustrada por diversas circunstancias, reflejadas en varias metáforas, entre las que destaca, la de las rocas que se mantienen firmes a pesar de que las olas les pasen por encima.

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