Misteriosamente perfectos
18 septiembre 2014
Aún era verano. Pero empezó a caer nieve. Caía, cuando nadie se lo había pedido. Caía, en forma de copos insoportablemente perfectos. 
Aún era verano. Pero empezó a caer nieve.
Caía, cuando nadie se lo había pedido.
Caía, en forma de copos insoportablemente perfectos.
Caía, y nosotros no podíamos mirar otra cosa.
Misteriosamente perfectos.
Se llevaban algo muy importante.
Pero tampoco nos lo quitaban.
Caían, y todos, a pesar de todo, admirábamos su belleza.
Las estrellas blancas que caían del cielo nos empapaban a todos.
Nos hería.
No entendíamos. ¿Por qué pleno invierno en septiembre?
Y nos resistíamos. Porque amábamos mucho aquella estación.
Caían, y mirábamos enfadados.
Caían, y cubrían todo lo bello para llevárselo.
Caían, y, en el último instante, nos quedamos todos callados.
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