Entrevista a Álvaro Delgado-Gal

La oposición y el PSOE destruido por Sánchez deben protagonizar la regeneración

Entrevistas · Juan Carlos Hernández
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16 febrero 2024
Analizamos con Álvaro Delgado-Gal la actualidad política española. Sánchez ha elegido ser rehén de Puigdemont afirma el escritor y ex director de la Revista de Libros.

¿Hasta qué punto estamos en una crisis de la democracia en nuestro país?

La crisis es grande e innegable. Con un ejecutivo que está modificando el Código Penal, como lo hace con el concepto del terrorismo, buscando perpetuarse en el poder. Es un agravio directo muy grave a la ley y al equilibrio de la democracia liberal. Si logra salir adelante, en el sentido de que logra perpetuarse en el poder, después de haber hecho esto, no tendremos una democracia liberal en sentido estricto. Tendremos una democracia profundamente adulterada.

Hasta hace no mucho tiempo los grandes partidos buscaban ocupar el centro político y amplios consensos para llegar a un espectro de población extenso a modo de fuerza centrífuga. Últimamente parece estar de modo una “política centrípeta” que busca la polarización y salir a gobernar no a tanto a ganar buscando la polarización en bandos. ¿Percibe así este análisis?

Hay diferencias de unos países a otros y las analogías son legítimas pero peligrosas. En el caso español vemos una pérdida de posiciones relativamente constante del Partido Socialista, desde sus grandes hegemonías en los años 80, y la imposibilidad de revertir esa tendencia. Y se produce un punto de inflexión decisivo con Zapatero. Este después de haber llegado al poder, en circunstancias especialísimas, como fueron los atentados del 11M, en lugar de intentar una reconciliación de una parte de la sociedad con la otra hace exactamente lo contrario. Busca estrategias que hagan imposible el acceso al poder de la derecha. Para ello forma una alianza de los socialistas con fuerzas que no son nacionales, que son separatistas y que ni siquiera son de espíritu constitucional. Ahí entraría también la extrema izquierda. Una alianza de hierro que impida que el adversario gane las elecciones. Y esa estrategia es suicida. Esa táctica que es formalizada por Pablo Iglesias, es finalmente aplicada de manera muy sistemática por Sánchez. El resultado es desastroso para la democracia liberal en conjunto y, por supuesto, también para el Partido Socialista, que se está desnaturalizando a velocidad muy preocupante.

Ahora mismo, el PSOE con todos sus socios, pocos incentivos tienen para dejar de estar en coalición porque al final “tocan poder”.

Al final están los unos rehenes de los otros. Y se está viendo de forma obscena, por ejemplo, como Sánchez ha perdido libertad de maniobra. A Sánchez solo le queda llevar la apuesta más allá, hasta no sabe dónde, hasta que se asuste, o hasta que haya una seria intervención europea. Sí, es una calamidad.

“Sánchez quiere seguir en el poder, y su técnica del muro le ha dejado sin alternativas”

Una amiga que es socialista y periodista me decía que no quería que gobernará la ultraderecha pero que el “sapo” que se estaban tragando con los pactos con Junts ya estaba siendo demasiado…

Es obsceno absolutamente y además es intolerable. No se trata aquí, digamos, de un radicalismo de carácter ideológico, desde luego, en el caso de Sánchez. Es que quiere seguir en el poder, y su técnica del muro le ha dejado sin alternativas. Es una cosa realmente intolerable. Y, además, aparte de eso, es de una sordidez, y de una falta de integridad política y moral asombrosas.

Y a este votante socialista que no le gusta la derecha… ¿Qué camino le queda?

La ultraderecha es un eslogan. Hay un momento donde el espectro de derecha y centro derecha se divide en tres. Lo que tiene como efecto que se pierdan elecciones que hubieran ganado si llegan a ser un partido único. Eso lo sabemos perfectamente. Sabemos cómo Ciudadanos es reabsorbido. Tenemos después un partido que sí está a la derecha del PP. Llámese ultraderecha y yo evito el término, precisamente, porque se lo ha acuñado Sánchez para justificar sus monstruosidades políticas. Un partido muy a la derecha, sin un programa serio, con un estilo que le enfrenta en gran medida a la mayoría de los votantes y que condiciona terriblemente a Feijóo porque, si se niega a pactar con él, tiene que renunciar a sus aspiraciones de ser presidente. Lo que en general no se hace en España porque si tú renuncias a ser presidente lo primero que ocurre es que se te empieza a deshacer el partido. Y, por otra parte, sí negocia con él, aunque sean los términos reticentes en que se está haciendo, pues se convierte en objeto de la estrategia “sanchista”.

Y el votante de izquierdas que podría evitar eso puede abstenerse, si no quiere votar a nada en lo que puede intervenir Vox. O seguir votando a Sánchez. Pero claro, en este momento seguir votando a Sánchez es una cosa que muchos no quieren hacer porque es votar a Bildu, porque es votar al supremacismo catalán, que además es de extrema derecha xenófoba, porque es votar contra la Constitución. Y pareció en mayo se iba a producir una inflexión pero nos sorprendió el 23J.

“Después del 23J Sánchez elige ser rehén de Puigdemont”

¿Por qué ese cambio en el voto que se produjo el 23J?

Son unas elecciones que a mí me gustaría comprender, porque que yo sepa no hay todavía un análisis sistemático que podamos seguir los que no somos profesionales de la política.

Es posible que un porcentaje decisivo de votantes de centro-izquierda pensara que de todas maneras iba a ganar Feijóo y quería que esa victoria no fuera muy abultada. Es posible también, y yo a eso le doy mucha importancia, calibrar si los pensionistas no votaran de la misma manera en las autonómicas que en las generales. En las generales dijeran tenemos aquí la garantía de que nos van a mantener las pensiones, aunque el país no se lo pueda permitir en el medio plazo. Entonces, no votaron de la misma manera en mayo que en julio. Es posible. En todo caso, Sánchez gana, en las circunstancias que sabemos, lo que le hace depender de Puigdemont que es un delincuente, y aparte de eso, evidentemente, una persona, digamos, oscura, porque sus lazos con Putin no se pueden discutir y Sánchez se convierte en rehén de Puigdemont. Es decir, elige ser rehén de Puigdemont.

 “Se necesita a una izquierda reformulada”

¿Cómo ve a la oposición?

La oposición tiene el problema de Vox. Después Feijóo, hasta la fecha, es un líder nacional por hacer. Ha cometido errores claros, los cometió en la campaña antes de julio, los cometió inmediatamente después, pero bueno, parece que es hombre de sentido común.

Vamos a ver qué queda de la democracia que habíamos heredado y sabemos que va a quedar solo una parte y que lo que aguarda a quienes puedan gobernar en condiciones, en un futuro que no creo que sea muy remoto, no va a ser un cambio de mayoría, va a ser una labor de reconstrucción nacional para la cual se necesita el concurso de una izquierda reformulada, que no sé si llevaría el rótulo PSOE o llevaría otro rótulo, pero sin la izquierda no se puede hacer algo que tenga probabilidades de durar mucho tiempo.

Hablaba de esto en la presentación del libro de Redondo Terreros, sobre la necesidad de una izquierda reconstruida. ¿Podría haber ahí un caladero de votos potencial para esos nuevos partidos que parecen emerger?

Lo que pasa es que nunca se sabe cuándo esos intentos van a cuajar, de hecho, habitualmente no lo hacen. Creo que sería necesario una reacción de lo que queda del Partido Socialista. Y va a ser difícil si el propio PSOE no se reorganiza o no se reubica. Pero es muy importante que pase algo dentro de ese partido. ¡Qué puede pasar!

Por ejemplo ¿Unos malos resultados en las elecciones europeas?

Puede pasar algo por ese frente. El caso más sencillo es el de una crisis de deuda, con la subsiguiente salida de empresas. Algo que haga reaccionar a lo que queda del PSOE, sin el cual reconstruir a la izquierda es complicado. Es complicado reconstruirla la izquierda desde fuera del PSOE . La salvación tiene que venir no sólo de un buen comportamiento de la oposición, sino de un buen comportamiento de este partido que Sánchez ha destruido.

Ha dicho también que la derecha tiene un futuro por construir. ¿Cuál cree que es el camino que debe madurar la derecha en España?

Esto es importante. ¿Qué puede hacer la derecha del futuro? Me explico. El sistema del 78, que ha muerto ya desgraciadamente, ha ido degenerando de forma bastante clara. Tanto si se utilizan variables como crecimiento, crecimiento de empleo público a través de los partidos, como otros, como el progresivo deterioro de lo que es la Constitución en algunas regiones de España. El PP es un partido, lo digo en la acepción neutral, pero no necesariamente positiva de la palabra, muy profesional. Tenía tomadas las medidas de lo que es la técnica de intentar ganar o perder, por lo menos, en municipales, autonómicas, y de vez en cuando le caía el regalo de las generales. Con una falta de liderazgo innegable.

Aznar fue un hombre poco popular, detestado por la izquierda, pero un hombre con personalidad política. No ha habido liderazgo desde Aznar en la derecha. Y después, y eso sí lo hecho en falta en el caso de Feijóo, nos gustaría tener la silueta de lo que podría ser un gobierno en la sombra. ¿Quién podría ser el próximo ministro de economía?… El entorno de Feijóo parece más bien pobre. Entonces, no tenemos todavía un partido que sepamos si quiere decir lo que tendría que hacer, o si incluso ha pensado lo que tendría que hacer, que es una labor muy grande. Y que, repito, no se puede hacer bien sin la izquierda, lo que también complica incluso la propia enunciación del programa, pero aquí tendría que cambiar la política territorial, no suprimir las autonomías, pero sí replantearse la política autonómica, seguramente el sistema electoral, por supuesto reorganizar el sistema de selección de jueces, lo del Tribunal Constitucional replanteárselo… Es decir, tendría que hacer todas estas cosas que en este momento están venidas a menos. Y para eso, hay que saber decirlo, y además hay que haberlo pensado en serio antes.

Y todavía el PP no creo que haya dado señales de haber entrado en ese momento. Pero es un momento que va a venir.

“El sistema de pensiones es inviable”

En toda esta situación que ha descrito hay un contexto que no podemos olvidar que es el sujeto que actúa como elector. ¿Los electores tenemos que hacer autocrítica?

A mí me preocupa un porcentaje de la población creciente que son los jubilados y que por circunstancias comprensibles no es generoso. Un jubilado a partir de cierta edad se pone a pensar en cómo terminar lo menos mal posible antes que pensar en los demás. El cuerpo de jubilados es necesariamente conservador y, por desgracia, el sistema de pensiones en España es una de las grandes asignaturas pendientes y es inviable. La gente no es consciente de lo inviable que es. Para empezar, es de los más generosos del mundo si se toma la tasa de reposición. Es decir, es de los sistemas en que más se recibe con relación a lo que se ha cotizado. No solo lo que cotiza el empleado, sino también la empresa. A lo largo del siglo XXI las pensiones han subido más del doble que los salarios. Eso es completamente insostenible. Yo creo que el pensionista lo percibe, pero tampoco le gusta representárselo con claridad y se ha convertido en una fuerza no solo muy conservadora, que está en la naturaleza de las cosas, sino peligrosa para la supervivencia de la sociedad. Me preocupa mucho el contingente de pensionistas.

Y me preocupa el contingente de jóvenes. Está desesperado y desesperanzado. Piensan que no van a tener un piso nunca. En general yo creo que tienen muy mala opinión de la clase política. En el 2023 creo que ha emigrado medio millón de españoles, de jóvenes. Y se espera que por lo menos otros tantos emigren en el 2024. Y estamos hablando de españoles de los más cualificados. Es decir, los jóvenes se están desprendiendo por razones que yo comprendo, pero que habría que evitarlas. Se están desprendiendo claramente de la democracia. Después esta depende esencialmente de la gente que se gana la vida. Que cada vez es un porcentaje menor de la población. Según los encuestadores solventes, en este momento el voto para el Partido Socialista procede en porcentajes abrumadores de los pensionistas. Eso también hay que tenerlo en cuenta para completar el cuadro.

Hay una clara decadencia de los partidos. El nivel del Consejo de Ministros es impresionante. Muy poca gente se salva del bajísimo nivel. Pero el Partido Popular también es pobre. Claramente pobre. Y Vox no ha cuajado. Es un partido que no sé si acabará desapareciendo, hay opiniones para todos los gustos, pero no ha cuajado. Y es gente de poca calidad. Entonces tenemos también un deterioro de la clase política que por desgracia no es solo español.

Cuando en el escenario político irrumpen Podemos y Ciudadanos surge un interés renovado en muchos jóvenes por la política.

El estallido electoral de Podemos se debe en gran medida, a votantes que eran de centro. Es decir, esencialmente de función pública. Maestros, profesores… La profesión docente vota a Podemos, si no en masa, sí en porcentajes enormes. Gran parte de la profesión médica, que está muy castigada y mal pagados. Y después muchos funcionarios. Y es que las medidas de consolidación fiscal a las que obligo la crisis del 2008, causa una indignación enorme en sectores grandes de la clase media.  De la clase media, no de la clase obrera. Podemos es un ectoplasma de la clase media enfadada. Que es la que también, hay que decirlo porque es interesante, impuso el fascismo, por ejemplo, en Italia. El fascismo no es un movimiento obrero, es un movimiento de clase media enfadada. Y aquí se produce un espasmo que guarda algunas analogías. Una clase media que se siente agraviada y entonces vota por personas con las que no tiene nada que ver. Y hemos visto además que Podemos no era nada. Era un grupo de profesores mal formados de Ciencias Políticas de la Complutense. No era nada. Y se está extinguiendo a una velocidad vertiginosa.

Ciudadanos es otra cosa. Y es un partido que logra ganar a los nacionalistas en Cataluña y a partir de ese momento no hace más que equivocarse. Se equivoca siempre el partido. Queriendo ser la derecha nacional se equivoca de papel y se equivoca terriblemente Inés Arrimadas yéndose de Cataluña. Y entonces es un partido que se destruye a sí mismo a base de errores de los que son responsables porque son errores no forzados. Podían no haberlos cometido. Y en efecto, pues Ciudadanos era aire fresco. No estaba dentro de la vieja política y además era un partido de centro que habría podido incorporar muchos votos socialistas y también votos de la derecha. Nada, fue una gran oportunidad perdida.


ÁLVARO DELGADO GAL

Los conservadores y la revolución

Alianza editorial. 296 páginas. 19,90 €


“Hay una situación de clara zozobra y la gente lo siente”

Ahora la caída de estos dos partidos en también sintomático de un votante desencantado de la política, existe una clara desafección política.

Hay un claro desencanto de la política que me parece peligroso. En muchos aspectos, las piezas que hay sobre el tablero son las que históricamente han conducido al naufragio de la democracia. La economía que no va bien desde hace muchos años, España lleva 20 años perdiendo renta per cápita en términos relativos, escándalos en la política, partidos que han perdido su sentido de la representación nacional y que hacen disparates, condiciones de vida menguantes, porque todavía más importante que el nivel de consumo absoluto son las expectativas, los jóvenes piensan que van a vivir cada día peor, tantos escándalos y ll nivel de las pensiones comparado con los sueldos no tiene ningún sentido. Es decir, la sensación de que esto no lleva a ninguna parte. Sensación justificada. España está orientada hacia nada, está orientada hacia el abismo… Hacia una situación de clara zozobra, zozobra histórica. Y la gente lo siente. Lo que pasa es que eso que se siente es difícil traducirlo en actitudes políticas. ¿Va a votar más o menos que antes? ¿A qué partidos? Vamos dando tumbos y lo que es indudable es que esto no está bien.

“Podrían surgir en el futuro agentes políticos distintos pero no sabemos si serán mejores o peores”

Sé que es difícil la pregunta pero ¿dónde puede estar un punto de esperanza? Cuando digo esperanza no me refiero a que sea un camino fácil y que no sea laborioso. ¿Desde dónde reconstruir?

No sabes hasta qué punto las cosas se pueden deteriorar sin que se caigan. Lo que se sabe es que se van a caer, seguro. No sabemos si esto aguantaría uno, dos o cuatro años. Lo que sabemos es que vamos mal encaminados. Entonces hay dos alternativas. La deseable es una reforma profunda del sistema que pasa, entre otras cosas, por una reacción del PSOE. Es decir, que el PSOE recupere las riendas y empiece a pensar con un poco de sentido común, alejándose de la táctica trágicamente equivocada que inicia Zapatero. Esa es una de las alternativas, la mejor.

La otra alternativa es que haya aquí una catástrofe, que es perfectamente posible. Entonces las predicciones se hacen dificilísimas. Lo que se sabe es que si hay una catástrofe, los agentes políticos que surgen de ella son distintos en general. Nadie los ha previsto, ni se ha hecho un retrato robot de cómo van a ser. Pueden ser monstruosos o pueden ser personas de gran energía que empiezan a actuar y a ponerse de acuerdo unas con otras sin los lastres del pasado. Y entonces, bueno, esencialmente no se sabe. Si hay una catástrofe, ¿qué le sigue? Esas son las dos alternativas.

Un imprevisto es la única esperanza decía Montale en una poesía.

Lo que habría que añadir a esa frase, que es ingeniosa, es que lo que podemos prever es que esto no se puede estirar indefinidamente. El cambio va a ser inevitable y es posible que no esté muy alejado, puede ser un cambio calamitoso o puede ser un cambio relativamente controlado pero va a ver un cambio seguro.


Lee también: Hay que recuperar esa mínima concordia


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