La aportación de los ni-ni

Mundo · A.C. Democracia y Desarrollo
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4 octubre 2010
Uno de los más importantes enemigos que tiene la oposición venezolana es la apatía, la indiferencia de una porción considerable de la población. Esa apatía muchas veces es consecuencia del pesimismo. Piensan que no vale la pena tomarse la molestia de ir a votar, porque el fraude ya está montado. Esto último es verdad. El fraude está montado pero no necesariamente se materializó el día de las elecciones. Viene montado desde hace mucho tiempo por un órgano electoral (CNE), controlado por el chavismo, los abusos de poder, el ventajismo, el peculado de uso de ministros y funcionarios y, sin embargo, la oposición ha superado en votos al chavismo.

El abstencionista de clase media piensa que si no trabaja, no come. Que esa pelea es entre políticos: los que viven del gobierno y los de la oposición. A quienes no participaban en los procesos electorales se les comenzó a llamar "Ni Ni" y se propaló la idea de que los "ni ni", en el fondo, podían ser antichavistas temerosos de manifestar en público sus emociones políticas y preferencias electorales. Hay, no obstante, quienes los consideraron verdaderos independientes partidistas, un modo de ser que debe respetarse, atribuyéndoles un carácter de neutralidad y objetividad que se convirtió en un estatus social más allá de la política y que configuran una vía de escape, en una reunión social o de trabajo, para quienes no quieren revelar sus verdaderas inclinaciones políticas. Fue tal su trascendencia, que varias encuestadoras acogieron el término como una categoría político-electoral. ¿Se definiría usted como ni-ni? Le preguntaban a la persona y ésta contestaba si o no, dependiendo de quién fuera.

Ese universo de abstencionistas se estima que es alrededor de un cuarenta por ciento de la población, muchos de los cuales son funcionarios públicos temerosos de ser identificados como afectos a la oposición y por ello, no participan en los eventos electorales. Una de las tareas que debe considerarse como prioritaria es la de hacer el esfuerzo por tratar de eliminar el temor que inspira el gobierno y con ello, captar a ese casi cuarenta por ciento de la población electoral, que sigue sin identificarse con ninguna opción. De lograrse este objetivo se podría obtener una victoria contundente.

La oposición está consciente que el triunfo alcanzado en esta última elección, es consecuencia de haberse logrado configurar una plataforma unitaria, la cual resulta imprescindible mantener con vista a las elecciones presidenciales de 2012. Una de las formas más seguras para lograr ese consenso es la realización de elecciones primarias, a las cuales concurran todos cuantos se consideren con opción de obtener la candidatura presidencial de la oposición. Igual criterio podría aplicarse para la definición de gran número de cargos de elección popular. Resulta este un camino difícil de transitar, pero indispensable para alejar de los venezolanos el fantasma del comunismo, que atemoriza a más del noventa de la población.

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