Esto es lo que pasa cuando los USA ´juegan´ a la guerra

Mundo · Carl Larky
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8 julio 2015
Desde hace un tiempo, están en aumento los análisis que ponen en evidencia el riesgo de que se unan las “piezas de la Tercera guerra mundial ya comenzada”, por decirlo con palabras del Papa Francisco.

Desde hace un tiempo, están en aumento los análisis que ponen en evidencia el riesgo de que se unan las “piezas de la Tercera guerra mundial ya comenzada”, por decirlo con palabras del Papa Francisco.

En este sentido, resulta significativo el documento publicado recientemente por el Pentágono, la National Military Strategy, que actualiza la edición previa de 2011, donde se explicita el riesgo, aún bajo pero creciente, de que los Estados Unidos se vean implicados en una guerra frente a otra de las mayores potencias mundiales. El elenco de posibles candidatos para el enfrentamiento está encabezado en primer lugar por Rusia, seguida de China, a los que se añaden Irán y Corea del Norte.

El informe subraya la necesidad de que EE.UU refuerce los vínculos con sus aliados para hacer frente a la guerra con entidades “no estatales” como el Isis, que exigen una guerra prolongada durante años y según esquemas distintos de los tradicionales. Sin embargo, se insiste en que los USA están preparados para llevar adelante unilateralmente las iniciativas necesarias.

Se vislumbra cierta preocupación al constatar que el liderazgo estadounidense se ha reducido actualmente respecto a la situación de hace cuatro años, sobre todo por lo que respecta a la superioridad tecnológica. Además, se subraya que esto no es ninguna garantía de victoria en guerras como la que se libra contra el Isis.

Este nuevo escenario comporta una reorganización del aparato militar norteamericano y una mayor integración entre sus diversos componentes, así como inversiones para reconstituir una posición de predominio también cualitativo.

El documento pone de relieve que “el éxito dependerá cada vez más de cómo nuestros medios militares consiguen sostener los demás instrumentos de poder y reforzar nuestra red de socios y aliados”. Aliados que –parece implícito aunque igualmente se ha explicitado en otras ocasiones– tendrán que hacer su parte y no esperar a que el tío Sam resuelva él solo todos los problemas.

La atención sigue centrada en el área del Pacífico, aun afirmando la necesidad de desarrollar su presencia en otras áreas. Europa se describe esencialmente dentro de la OTAN, donde se le atribuye explícitamente la tarea de contrastar la política expansiva “directa o indirecta” que amenaza a los países limítrofes. El documento define como “híbridas” las nuevas formas de guerras, donde une sustancialmente al Isis y Rusia.

Estos parecen ser los adversarios más peligrosos en lo inmediato, aunque el desarrollo de armamento en Corea del Norte puede convertirse en una amenaza directa para el territorio americano. También Irán, con su programa nuclear, sigue siendo un peligro para los militares, que parecen no esperar mucho de las conversaciones con Teherán para encontrar una solución negociada, alineándose así con una parte nada desdeñable de la política norteamericana.

Más difuminada, paradójicamente, es la posición frente a China, que se presenta como el auténtico adversario estratégico de EE.UU. Obviamente, no elude las acusaciones a Pekín por sus miras expansionistas, empezando por la construcción, con perspectivas también militares, sobre las islas del mar del sur de China. Sin embargo, estas acusaciones van precedidas por la invitación a sostener el crecimiento de China y animarla a colaborar en la construcción de una mayor seguridad internacional.

En otros términos, un interdicto a Rusia para volver a la línea establecida por EE.UU y la OTAN, mientras que a China se le ofrece una posibilidad de colaboración, se supone que frente a una renuncia a sus tendencias expansionistas, sobre todo ante los aliados asiáticos de EE.UU. Pekín no se lo ha tomado bien y la portavoz del Ministerio de Exteriores ha expresado su irritación por lo que considera unas exageraciones irracionales de una relación de parte: “Pensamos que EE.UU debería abandonar su mentalidad de Guerra Fría”.

Lamentablemente, ya era evidente que se había vuelto a la Guerra Fría, pero este documento oficial del stablishment militar estadounidense nos deja aún más intranquilos. Los militares hacen su trabajo y, por tanto, se preparan para la guerra. El informe ha sido presentado e ilustrado por el general Martin Dempsey, jefe de los estados mayores conjuntos, que se retirará en unos meses. La pelota ahora está en el tejado político, pero Obama también está a punto de retirarse como presidente. Y la tercera guerra mundial no sería el mejor legado por parte de un Nobel de la Paz.

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