Es difícil decir cuánto más grave sería la situación

Mundo · Aliosha Miranda
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19 agosto 2017
Durante los últimos cuatro meses la situación de Venezuela ha resonado en todo el mundo. Todo occidente y varios países de Asia se han pronunciado formalmente sobre la crisis que azota a la nación. La miseria, la pobreza, la gente que busca comida en la basura, los bebés que mueren en los hospitales por falta de insumos, los miles de venezolanos que huyen del país, las protestas y la crueldad de la dictadura venezolana, todo esto se ha escuchado en todo el mundo. La situación es grave, muy grave. Todos se han conmovido, al menos por un instante, ante la terrible destrucción que una ideología puede traer.

Durante los últimos cuatro meses la situación de Venezuela ha resonado en todo el mundo. Todo occidente y varios países de Asia se han pronunciado formalmente sobre la crisis que azota a la nación. La miseria, la pobreza, la gente que busca comida en la basura, los bebés que mueren en los hospitales por falta de insumos, los miles de venezolanos que huyen del país, las protestas y la crueldad de la dictadura venezolana, todo esto se ha escuchado en todo el mundo. La situación es grave, muy grave. Todos se han conmovido, al menos por un instante, ante la terrible destrucción que una ideología puede traer.

Todos se han conmovido.

Esta crisis genera situaciones de miseria, la miseria genera una triste conmoción; esta tristeza a veces se convierte en rabia, otras veces en desesperanza -tantas veces vemos rostros quebrados ante lo que sucede en mí país- pero otras veces, en ocasiones excepcionales, la tristeza se convierte en movimiento, en un movimiento capaz de responder a la miseria que hay en la realidad, un movimiento capaz de atender las necesidades del pueblo, un movimiento de esperanza.

En ocasiones, la tristeza genera un movimiento de esperanza.

Soló por poner un ejemplo. El pasado 12 de junio, en medio de fuertes manifestaciones y una brutal represión, en medio de días tristes, leímos una buena noticia: el programa Alimenta la Solidaridad de Roberto Patiño inauguró, ese día, su octavo comedor; cientos de niños se benefician de esta iniciativa, cientos de niños caraqueños pueden comer gracias a este joven que alimenta la solidaridad.

Sobre su golpeada Checoslovaquia Havel decía algo que hay que decir sobre Venezuela: «Es difícil decir cuánto más grave sería la situación si no hubiera continuamente una infinidad de hombres laboriosos, que simplemente no pueden evitar comprometerse a hacer lo mejor que pueden lo que se puede hacer». Pues bien, es necesario que el mundo también conozca a estos venezolanos laboriosos, no para que se olvide la triste y dramática realidad que esta dictadura está haciendo vivir al pueblo, ¡no! No hay que olvidar lo que se vive, sino constatar que en medio del dolor brilla el trabajo de muchas personas que, siguiendo su vocación, siguiendo el llamado de la realidad, son capaces de generar espacios que atienden las necesidades del pueblo, son capaces de generar esperanza en medio del sufrimiento.

Havel decía: «es difícil decir cuánto más grave sería la situación», y sí, es difícil decir cuántos niños más hubiesen muerto sin el trabajo de Ana Isabel Otero. Esta mujer y su fundación Comparte por una Vida están abasteciendo de fórmula láctea a más de 30 centros de salud en todo el territorio nacional, su proyecto está muy lejos de ser una improvisación, ya tiene más de un año funcionando y siguen trabajando para seguir creciendo, siguen trabajando para que más niños puedan tener alimentos. En una entrevista, la fundadora afirma: «no puedo saber que un niño no está comiendo, que se puede morir de hambre y no hacer nada». Desde Alejandro Sanz y Marc Anthony hasta venezolanos sencillos que quieren hacer más y criticar menos, toda clase de personas se ha sumado a ayudar a la iniciativa de Ana Isabel Otero que, según una nota de prensa de Noticias al Día, está dando alimentos a al menos 15.000 bebés.

Havel decía: «es difícil decir cuánto más grave sería la situación», y sí, es difícil decir cuánto mayor sería el hambre que se vive en el país sin las cientos de iniciativas que hay para dar comida a las personas necesitadas, entre ellas resaltan la Santa Iglesia, que a través de la Olla Solidaria está dando de comer a personas pobres todos los fines de semana en todos los rincones del país, una de las imágenes más conmovedoras que ha dado este gesto es la de un cardenal, un Príncipe de la Iglesia, sirviendo él mismo comida a personas necesitadas. Un Príncipe de la Iglesia que se sienta en la calle a servir comida a los necesitados. También resalta Sopa pa´ ti; esta iniciativa dona alimentos a personas en situación de calle. Gracias a estas chicas, muchas personas no tienen que buscar comida en la basura durante los días que reparten sopa. Por supuesto, no podemos olvidar a Roberto Patiño que, a través de su organización Alimenta la Solidaridad ha logrado llevar tres comidas diarias a 695 jóvenes caraqueños. A medida que aumenta la crisis, más niños son alimentados por solidaridad de esta iniciativa.

Havel decía: «es difícil decir cuánto más grave sería la situación», y sí, es difícil decir cuánto más grave sería la situación de violencia en el país sin el trabajo de la iniciativa Caracas mi Conmive, trabajo que evidencia que en los barrios de Caracas el perdón se impone a la violencia. Sí, ahí, en los barrios de Caracas, en esos lugares inhumanos en los que no se puede entrar, donde la violencia es la ley, ahí, esta organización ha evidenciado que el perdón es más fuerte que el odio.

Havel decía: «es difícil decir cuánto más grave sería la situación», y sí, podría hablar de muchas obras esperanzadoras; de Trazando Espacios, de Fe y Alegría, de El Spoct, de Fogones y Bandera, de Barriga llena Corazón contento, de Trabajo y Persona, de Proyecto Alcatraz, de Cerveza Mito y de tantos otros. Pero no es esa mi intención, ya el lector tendrá tiempo de buscar cada una de estas realidades y de conmoverse con lo que ellas hacen. Sólo considero necesario hacer memoria, durante estos días oscuros, de que existe en Venezuela una multitud silenciosa que construye con la conciencia del trabajador medieval, que ponía las piedras de la catedral sabiendo que moriría antes de ver la obra terminada, pero con la alegría que le daba la conciencia de estar participando en la construcción de algo grande. Todo el mundo ha hablado de Venezuela por lo mal que lo hemos pasado durante los últimos tiempos; pues bien, que el mundo también conozca la esperanza que la que este pueblo vive.

Albert Camus dice al final de El Hombre Rebelde: «la verdadera generosidad hacia el porvenir consiste en ofrecerlo todo al presente». Hay tantos en Venezuela y en el mundo que practican esta verdadera generosidad, no palidezcamos ante la aparente oscuridad que reina en la realidad, tengamos una mirada aguda y veamos la luz, veamos a los que le ofrecen todo al presente y sigámoslos, la esperanza sigue intacta.

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