El filo de la navaja

Cultura · Mª Luisa Ruiz
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26.06.2009
Creo que lo que, de manera sencilla y clara expone Manuel Oriol en Páginas Digital, no es más que lo evidente. Sintetiza en pocas palabras lo que implica ser hombre. Creo que el hombre por el hecho de serlo se encuentra inmerso en una realidad concreta que le reclama una postura, que primero es una opinión o un juicio, y que luego se traduce en una forma de vivir la cotidianidad, de expresarse, con hechos fundamentalmente, y también con palabras y opiniones.

El hombre que se ha encontrado con Cristo vive la realidad de manera distinta y se expresa también de forma diferente en consecuencia.

El problema viene de la falta de libertad que existe en la actualidad para que el sujeto se exprese en su totalidad; viene de los intentos de manipulación por parte de tantos que, más o menos inconscientemente, buscan destruir lo que puede hacernos consistentes y maduros: libres en una palabra, invitándonos a vivir en un espejismo de ruido y vacío, donde casi todo es mentira.

Y el que, de forma excepcional, reclama la libertad de vivir de otra manera es motivo de escándalo y condena.

¡Pero señores, no nos engañemos, en eso consiste seguir a Cristo a fecha de hoy!

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