The Amazing Spider-Man

Cultura · Víctor Alvarado
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16 julio 2012
La primera pregunta que surge, tras el estreno de The Amazing Spider-man (2012), es que si era necesaria una nueva versión de un superhéroe con el que muchos nos sentimos identificados por su humanidad, después de la trilogía de Sam Raimi y Tobey McGuire.

La respuesta más adecuada es que, tanto una como otra merece nuestra atención, ya que la calidad de ambas es alta para tratarse de una cinta de acción, si bien la de Sam Raimi [The Spider-Man(2002)] era más divertida (inolvidables las escenas en las que aparece el director de The Daily Bugle), blanca y se acercaba más al ideal que tenemos del arácnido, mientras que The Amazing Spider-man es más contradictoria porque, por un lado, busca un público más adolescente y, por otro, su trama es más oscura. Si en la versión que contaba con Tobey McGuire, la vocación del protagonista estaba más clara, la versión interpretada por Andrew Gardfield nos parece más ambigua por la dificultad de Peter Parker para aceptar que un poder requiere una responsabilidad. Las dos versiones nos han gustado. Sin embargo, me quedo con la mayor madurez y simpatía del primero frente al mayor realismo e inmadurez del segundo.

El gran error de este largometraje es que si has visto el primer capítulo de la anterior entrega, te puede parecer reiterativa, aunque se retrotrae a los inicios del héroe (algo muy habitual en el cine de los últimos años), siendo más fiel, en algunos aspectos, al cómic de Stan Lee (por cierto tiene un cameo) como al contar que el primer amor de "El hombre araña" no fue Mary Jane, sino Gwen Stacy.

Marc Webb, que demostró su talento en (500) Días juntos (2009), donde se analizaban los problemas de una pareja desde sus inicios hasta su ruptura, es capaz de lograr cierto equilibrio entre las situaciones de mayor carga dramática y la acción trepidante en sus combates con El lagarto. Al provenir del cine independiente muestra gran capacidad para mostrar las emociones de los personajes, tanto en la historia de amor, que se teje entre Andrew Garfield (La red social) y Emma Stone (Criadas y señoras) como en la interesante trama que se establece entre Peter y su tío (Martin Sheen), porque es un auténtico padre para él, que le reprime cuando no actúa correctamente, pero que se muestra comprensivo y cariñoso con su situación personal. En definitiva, su tío Ben es el referente moral e íntegro que todo adolescente necesita en una época en la que la figura paterna está cuestionada por determinadas ideologías.

Por último, recomendamos la escena de la grúas por su estética y por el énfasis de la banda sonora en ese momento, explicándonos la importancia de trabajar en equipo, y el dato curioso lo encontramos en que los actores principales son pareja también en la vida real.

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