CHASCARRILLOS

Some thoughts about a relaxing cup of cafe con leche (después del batacazo).-

España · PaginasDigital
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4 diciembre 2013
Hsce unos meses, parecía haber sucedido un acontecimiento como la guerra de Cuba de 1898. No fue un acontecimiento histórico de tal magnitud y, no obstante, ¡menudo shock anímico en gran parte de nuestro país, que había visto en el relanzamiento de Madrid como candidatura a los Juegos Olímpicos de 2020 como una especie de promesa de cumplimiento!. Cumplimiento…¿de qué?. `There is nothing like a...`

Parecía haber sucedido un acontecimiento como la guerra de Cuba de 1898. No fue un acontecimiento histórico de tal magnitud y, no obstante, ¡menudo shock anímico en gran parte de nuestro país, que había visto en el relanzamiento de Madrid como candidatura a los Juegos Olímpicos de 2020 como una especie de promesa de cumplimiento!. Cumplimiento…¿de qué?.

Durante años, hemos visto cómo políticos, deportistas, y el propio Comité Olímpico Español han ido poniendo la carne en el asador para que Madrid tuviese otra oportunidad, tras perder frente a Rio en la candidatura para la sede de los próximos JJ.OO. Y no es que no transmitieran ilusión con el proyecto que defendían. Tenemos buenos atletas, nadadores, un gran equipo de baloncesto que ha llegado a situarse entre los grandes, una selección española de fútbol que ganó un Mundial hace poco. Las obras en instalaciones deportivas que habían empezado a construirse, impulsadas por los organismos públicos y el COE, iban avanzando. Figuras como Pau Gasol defendiendo la candidatura o el Príncipe Felipe, con su brillante intervención, nos hicieron pensar que era posible. Pero no lo ha sido. No ha bastado.

Muchos son los factores que pesaron, y se habló, durante mucho tiempo, de “conspiraciones” e intereses económico-político  en el seno del Comité Olímpico Internacional. Y, seguramente, mucho ha debido de pesar el aspecto económico. La falta de transparencia en las votaciones, el componente del factor económico y los intereses políticos que hayan dado lugar a la elección de Tokio son las puertas de un gran edificio llamado lobby, donde habrá que saber quién es quién, en un futuro.

Y, aun así, nada puede mitigar el fulminante golpe moral que nos hemos llevado los españoles. Un batacazo que no ha sido repentino, sino la crónica de una decadencia anunciada: el cáncer moral que tenemos como sociedad se ha reproducido en el deporte y nos ha estallado en la cara con la Operación Puerto y los dopajes; la falta de un sentido teleológico en deportes como el fútbol , donde la mercantilización está a la orden del día y la profesionalidad está perdiendo terreno (uno se pregunta por qué tan desproporcionado llega a ser el salario de un futbolista en relación a su rendimiento),o el ciclismo, son fruto de un desconcierto en nuestro vivir. El afán de superarse, que tiene una dimensión ontológica, ha sido sustituido por el éxito y la fama, y los deportistas han engrosado las exclusivas de las revistas del corazón.

Hemos visto cómo algunos políticos han lamentado nuestra derrota, defendiendo que teníamos proyecto. En realidad, no teníamos nada: ni solidez de Ley Antidopaje, ni infraestructuras deportivas que valgan, ni ilusión…Alguno podrá llevarse las manos a la cabeza por lo que he dicho. Pero es así: no había proyecto real, porque no hay sociedad real, porque no hay conciencia real de pertenecer a un proyecto histórico grande que es nuestro país y no hay un conocimiento real y apasionado por nuestra Historia.  Y, por ello, hemos visto que algunas autoridades que nos han representado en la defensa de la candidatura han dejado claro, con su defensa hueca, que no creían en el proyecto. Una verdadera lástima, porque la apasionada defensa realizada por el Príncipe de Asturias nos hizo pensar en que era posible un proyecto común, que pudiese ser liderado por nuestras instituciones públicas. El Príncipe Felipe, desde luego, se ha revelado capaz de ello, porque estuvo comprometido. Realmente, ha sido una pena porque, a pesar de su gran labor y la algunos de nuestros deportistas, lo que ha quedado ha sido una visión meramente económica de nuestra candidatura, por no hablar la intervención de algunas autoridades haciendo una especie de marketing reducido a un having fun y a un relaxing cup of café con leche. O sea, un spanglish que causó verdaderas carcajadas en la red (véanse los vídeos colgados en Youtube) y es otra muestra  de la falta de interés de nuestra clase política, que ya no tiene ni vergüenza ni sentido del ridículo. Por todo eso perdimos.

Ante tal batacazo, cabría preguntarse: ¿hay alguien entre nosotros que crea en España,  en nuestra Historia, en nuestro proyecto común, en nuestras posibilidades? ¿S¡gue vivo en cada uno de nosotros el deseo de buscar la verdad de nuestro ser como país y como comunidad que vive la justicia y la solidaridad?. ¿Aún tenemos vigor el deseo de buscar la paz y construir juntos?.  Este portazo del COI a nuestra candidatura no es sólo responsabilidad suya. La tienen también nuestros políticos, que parecen haber dejado de creer en España, pero nosotros mismos (no seamos hipócritas) no creemos tampoco. Porque hemos dejado de concebirnos como comunidad solidaria: hacerse eco de los nacionalismos periféricos, al decir “que se vayan”; nos desentendemos de los asuntos de la polis, dejándonos llevar por una reacción ideológica frente a los abusos de los poderes públicos, sin tomarnos en serio nuestra capacidad para crear y para buscar el bien común; seguimos dependiendo de las ayudas y giramos nuestra existencia en un carpe diem. Cuando dejas de ser protagonista, te conviertes en un pedigüeño y dependes de las migajas que otros te dan. Cuando hemos sido fiel a lo que somos, a nuestra identidad, hemos aportado a la Historia del mundo y hemos sido factor de unidad. Nuestro reto ya no es hacerlo mejor y volver a presentarnos, sino volver a nuestra identidad. O es eso…o es hundirnos en el relaxing cup of café con leche.

P.D: Ir al COI y soltar ´palabros´ de spanglish de esa manera fue como si a los españoles se nos hubiesen caído los pantalones. Da igual que sea Ana Botella o José Luis Rodríguez Zapatero…en España no tenemos ni idea de Inglés. Eso sí: tenemos muchos profesores con acentos varios (el más hablado es el de Talavera de la Reina o el dialecto sevillano ´ezo ¿qué e´?´

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