Pensar en grande

España · Antxón Sarasqueta
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12 junio 2013
La única y gran decisión de los líderes y gobernantes de nuestro tiempo solo estriba en adaptarse o no a una realidad global que no pueden controlar, y que tiene sus propias leyes. Todo lo demás, los resultados de sus políticas, la marcha del país y de las empresas, el progreso o empobrecimiento de la sociedad, depende de esa decisión. ¿Por qué hay empresarios o científicos españoles que en distintos campos y mercados lideran procesos de cambio en el mundo, y la España política ha perdido peso, influencia y liderazgo?, me preguntan con frecuencia. La respuesta es sencilla: España como nación no se ha adaptado a ese cambio global.

La única y gran decisión de los líderes y gobernantes de nuestro tiempo solo estriba en adaptarse o no a una realidad global que no pueden controlar, y que tiene sus propias leyes. Todo lo demás, los resultados de sus políticas, la marcha del país y de las empresas, el progreso o empobrecimiento de la sociedad, depende de esa decisión. ¿Por qué hay empresarios o científicos españoles que en distintos campos y mercados lideran procesos de cambio en el mundo, y la España política ha perdido peso, influencia y liderazgo?, me preguntan con frecuencia. La respuesta es sencilla: España como nación no se ha adaptado a ese cambio global.

Dos hechos ilustran esta inadaptación. España figura en el puesto 37 en el desarrollo de la sociedad de la información y desde 2004 ha caído del 23 al 37 en competitividad mundial (informes Davos). Ambos parámetros son las dos caras de la misma moneda, y por eso los veinte países que encabezan la sociedad de la información ocupan la lista de los más competitivos del mundo. Ese es el cambio: la información es el nuevo sistema de los sistemas, y la nueva materia prima sobre la que se desarrolla el conocimiento y el progreso. El 80% de la riqueza de las naciones de la OCDE es capital intangible producido por la información (y no derivado de las materias fósiles y de la producción mecánica), según el último informe del Banco Mundial.

Una de las ideas planteadas por el ex presidente José María Aznar esta semana en su conferencia en el club Siglo XXI, fue la necesidad de tener que adaptarse a esa nueva realidad “sobre la que nosotros no decidimos”. El citó tres casos de una realidad y circunstancias a las que España tiene que adaptarse, le guste o no, si quiere salir de sus problemas y tener expectativas de futuro. Las realidades de una unión monetaria europea, de una economía global, y de una nueva demografía.

¿Qué hacen las potencias como Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, o los pequeños países como Holanda, Suiza, o Dinamarca, para estar a la cabeza: adaptarse a este cambio para liderarlo y hacer que sus naciones y ciudadanos progresen. Nada menos que 11 países europeos, dentro o fuera de la UE, están entre las veinte naciones de mayor desarrollo de la sociedad de la información y más competitivas del mundo.

España es una gran nación que desde hace años no piensa en grande. Y este es su verdadero desafío del cambio.

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