Marte

Cultura · Juan Orellana
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15 octubre 2015
Se estrena la esperada última película del veterano director Ridley Scott, que hace décadas entró en el mundo del cine pisando fuerte con películas como Blade Runner, Alien o Thelma y Louise. Posteriormente ha tenido una carrera más bien irregular y a menudo fallida. Con Marte ha vuelto a ese género que conoce bien y que es el de las aventuras de ciencia ficción. El argumento nos lleva a 2033, cuando una misión tripulada de la NASA en Marte tiene que abandonar precipitadamente el planeta ante la amenaza devastadora de una tormenta. En la operación muere Mark Watney (Matt Damon), uno de los tripulantes, cuyo cadáver queda abandonado y sepultado por el polvo. Unas horas después los directivos de la NASA se quedan anonadados al descubrir que Watney sigue vivo. Y la nave ya no puede dar la vuelta.

Se estrena la esperada última película del veterano director Ridley Scott, que hace décadas entró en el mundo del cine pisando fuerte con películas como Blade Runner, Alien o Thelma y Louise. Posteriormente ha tenido una carrera más bien irregular y a menudo fallida. Con Marte ha vuelto a ese género que conoce bien y que es el de las aventuras de ciencia ficción. El argumento nos lleva a 2033, cuando una misión tripulada de la NASA en Marte tiene que abandonar precipitadamente el planeta ante la amenaza devastadora de una tormenta. En la operación muere Mark Watney (Matt Damon), uno de los tripulantes, cuyo cadáver queda abandonado y sepultado por el polvo. Unas horas después los directivos de la NASA se quedan anonadados al descubrir que Watney sigue vivo. Y la nave ya no puede dar la vuelta.

El best-seller de Andy Weir está en el origen del guion de Drew Goddard (Guerra Mundial Z), y la esencia del argumento recuerda a la magnífica El náufrago, de Zemeckis, en el sentido de que describe toda la creatividad de que un hombre es capaz para sobrevivir a la soledad en un entorno hostil. Sin embargo, carece de la agudeza antropológica de aquella cinta, al ofrecer una imagen del hombre muy autosuficiente, que solo puede confiar en la ciencia y la técnica, y que no tiene casi ninguna apertura a la trascendencia. Cuando el ser humano se encuentra en una situación límite, cara a cara con la muerte, salen a la luz los factores fundamentales de la conciencia que tiene de sí mismo, y en ese sentido Watney es prototipo del hombre posmoderno, autónomo, superviviente y adiestrado en controlar todo. Qué lejos quedan las preocupaciones metafísicas presentes en Blade Runner. Interesante para constatar el cambio cultural (epocal) que se ha operado en poco más de tres décadas.

No obstante, a la película hay que reconocerle el mérito de funcionar muy bien como entretenimiento, combina el suspense con el humor, ofrece una brillante paisajística marciana (excelente la fotografía de Dariusz Wolski –que ya hizo Prometheus para Ridlet Scott–) y cuenta con un reparto inmejorable (Jessica Chastain, Jeff Daniels, Michael Peña o Kate Mara entre otros).

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