La financiación del terrorismo

España · Thomas Baumert
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8 junio 2023
Acaba de publicar Mikel Buesa —catedrático emérito de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid— el estudio "La financiación del terrorismo", en el que, con su rigor y minuciosidad habitual, desgrana las finanzas de Euskadi ta Askatasuna (ETA) y del Movimiento Nacional de Liberación Vasco (MNLV).

Profundiza así en un tema al que, amén de numerosos artículos académicos, ya dedicó un libro anterior, a saber, ETA S.A. El dinero que mueve el terrorismo y los costes que genera (2010). Aquel volumen acabó siendo retirado del mercado y guillotinado al poco de su lanzamiento, al amilanarse la editorial ante una posible querella por parte de una de las entidades integrantes del MNLV. La aparición del libro que hoy reseñamos demuestra que aquel sinsabor no sólo no ha amedrentado al profesor Buesa en su afán por revelar y analizar la trama económico-financiera de ETA y del MNLV, sino que cuenta con la colaboración de una editorial —Almuzara— con redaños.

El libro, no obstante de tratar un tema ciertamente especializado se lee de forma rápida y fluida gracias al excelente estilo literario de Buesa (¡cuánto empiezan a escasear los economistas que, además de calcular modelos econométricos rigurosos, saben redactar bien!) se articula en seis capítulos. En el primero de ellos, se analiza el elenco de las fuentes de financiación de las que disponen las organizaciones terroristas —particularmente ETA—, en el contexto de lo que el autor conceptualiza como una “economía depredadora de guerra”. El segundo, además de llevar a cabo un somero repaso de las campañas terroristas de dicha banda, se desenreda la enmarañada madeja de organizaciones que han constituido el MNLV. El capítulo tercero aporta una visión global acerca de la financiación del terrorismo nacionalista vasco, demostrando por primera vez de forma empírica la alta (y directa) relación entre los recursos financieros y el número de atentados —y de víctimas— de ETA. Aunque esta hipótesis siempre se había venido asumiendo como cierta en los estudios acerca del fenómeno terrorista, es la primera vez que se constata de forma real. Las dos siguientes secciones desglosan respectivamente los recursos recaudados por ETA (a partir de atracos, secuestros extorsivos, extorsiones bajo amenazas, el saqueo de bienes materiales y de tráficos ilícitos —drogas, tabaco, etc.— si bien estos últimos sólo se dieron de forma aislada y fueron relativamente poco relevantes) y por el MNLV (subvenciones a partidos políticos, culturales, a familiares de presos y de la Unión Europea; así como derivadas de actividades mercantiles pero también de fraude). Un aspecto importante que se subraya en el estudio, es que los mecanismos de financiación no se obtuvieron a través de una estructura estática, sino que esta se fue adaptando y modulando a lo largo del tiempo según las circunstancias políticas y económicas concretas.

Las conclusiones de estos capítulos —a los que acompaña un gran número de ilustraciones, gráficos y tablas que facilitan la lectura convirtiéndola en muy asimilable para los no economistas— ponen de relieve, por un lado, el escaso interés que las administraciones públicas han tenido en recopilar y dar a conocer cualquier datos acerca de las finanzas del terrorismo en España (elemento largo tiempo infravalorado en la lucha antiterrorista); y, por otro, la estrecha relación entre los recursos económicos y actividad de ETA y del MNLV. En este sentido, el primer aspecto meritorio del libro es la exhaustiva recopilación del material estadístico llevada a cabo por su autor y que sirve de base al estudio. El segundo elemento a resaltar es el riguroso cálculo de los recursos económicos manejados por ETA y por el MNLV y que Buesa analiza partida por partida, mostrando un grado de conocimiento de la materia y una seguridad en el manejo de los datos, que seguramente superen al que llegaron a tener quienes, en su momento, los gestionaron. De acuerdo a los resultados presentados en el libro, entre 1967 y 2010 dichos recursos ascendieron a un total de 449,1 millones de euros (lo que equivale a una media de 10,1 millones euros/año) —en su mayor parte provenientes de lo que Buesa califica como “pseudopatrocinios públicos”—; cuantía ciertamente no desdeñable, pero en realidad modesta si se compara con la manejada por otros grupos terroristas de la época. Ahora, gracias al libro de Mikel Buesa, lo sabemos con precisión.

 

*Thomas Baumert es Profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid


MIKEL BUESA

La Financiación del terrorismo

Almuzara. 190 páginas

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