EL YUNQUE ENTRE NOSOTROS

El Yunque y los católicos (I)

España · PaginasDigital
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22 abril 2017
En mi anterior entrada, había asumido –implícitamente- el compromiso de una serie de publicaciones sobre el Yunque. Y en esas había comenzado a preparar algunos proyectos de entrevista a personas que habían vivido esta terrible realidad muy de cerca o que habían investigado acerca de la verdadera naturaleza de las múltiples plataformas creadas por ellos y sus ramificaciones en la sociedad española desde que el Yunque comenzó

En mi anterior entrada, había asumido –implícitamente- el compromiso de una serie de publicaciones sobre el Yunque. Y en esas había comenzado a preparar algunos proyectos de entrevista a personas que habían vivido esta terrible realidad muy de cerca o que habían investigado acerca de la verdadera naturaleza de las múltiples plataformas creadas por ellos y sus ramificaciones en la sociedad española desde que el Yunque comenzó a hacerse más presente al inicio de la primera legislatura del gobierno Zapatero.

Indudablemente, los últimos acontecimientos derivados del autobús naranja y el yunquileaks –es decir, unos 15.000 documentos sacados a la luz relacionados con HazteOir, muchos de los cuales vienen a corroborar que esta plataforma y otras muchas más tienen una vinculación muy estrecha con el Yunque- han situado el problema en un contexto más público. Más gente ha tenido conocimiento de la existencia del Yunque a través de estos papeles

Era la consecuencia lógica e inevitable: cuando  enarbolas la bandera de ser partido profamilia, provida y prolibertades fundamentales durante años –esta broma llevaba desde 2003- manipulando de una forma tramposa y buscando la confrontación  con quien no piensa como tú, en lugar de proponerte en un diálogo, en el fondo no haces más que dar bofetadas a diestro y siniestro y gritando tu condición de puro a los cuatro vientos. Y, finalmente,acabas recogiendo la cosecha: que unos cuantos hackers cabreados acaban sacando cosas tuyas, muchas de ellas que no te gustaría que se aireasen, porque huelen a sucio.

Era cuestión de tiempo. El asunto daría para un artículo diario durante, al menos, 6 meses, lo suficiente para que la sociedad española y, principalmente, los católicos hubiésemos contribuido a reventar el problema y poner en cuarentena esta concepción tan pobre de la participación en la vida pública que lleva sembrado desde tiempos inmemoriales. La sacudida que hubiese sufrido la Organización Nacional del Yunque habría sido irreversible para su existencia y, en el fondo, la mejor obra de misericordia para quienes se han vinculado con un juramento absurdo, dando golpes en una mesa, caminando a paso de ganso y gritando: ¡Dios, Patria, Yunque!…eso sí, con el brazo derecho en alto (y no con el puño izquierdo cerrado arriba).

Pero no ha sido suficiente. Toneladas de documentos en pdf, carpetas, archivos y demás no parecen habernos convencido a la comunidad cristiana de la suciedad escondida detrás de este activismo importado de USA, y es que este mensaje no es más que otro reflejo de la mentalidad protestante americana que ha calado desde hace más de un siglo en España y que refleja la profunda influencia de la doble moral de cierto pensamiento protestante. Importada por nuestros amigos de la Orquesta, por cierto. Que se lo pregunten a los del Phoenix Institute-HazteOir. 

Es evidente que este juego les ha venido muy bien a muchos de los políticos que han tenido relación con el Yunque –Esperanza Aguirre, Lucía Figar y demás-, que, aunque nadie lo diga premiaron a plataforma naranja con subvenciones -busquen el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid-;lo que lo hace más contradictorio y cínico, habida cuenta de la antigua trayectoria que algunos habían tenido en la Función Pública y en el Gobierno, como para que ahora se olviden que, en otro tiempo, eran funcionarios de carrera. Y, lo que es más triste, es que muchos les hemos votado. Hemos comprado nuestro silencio en las elecciones municipales y autonómicas a las que se presentaban…y les hemos votado.

(Continúa)

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