El circo y las navidades

Sociedad · Jesús de Alba
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24 diciembre 2021
Hace poco nos reunimos los amigos de Bocatas (asociación de ayuda a necesitados) para ver qué íbamos a hacer estas fiestas de Navidad.

Salió la ya clásica cena con nuestra gente y familias organizada por los amigos de “Te invito a cenar” y una recogida y entrega de regalos para el día 29 de diciembre.

Esta pasada pandemia acudió como voluntario un payaso de profesión ya jubilado. Por él llegamos a ayudar a dos circos enterrados vivos en un pueblo de Toledo y otro de La Rioja. También gracias a las gestiones de Payasito, su nombre profesional, uno de esos circos que ayudamos ha puesto ahora su circo justo en una explanada al lado de Bocatas.

Una amiga sugirió entonces hacer la entrega de regalos en el circo y ya de paso pedirles si nos hacían una actuación. Dicho y hecho, y este próximo día 29 en el circo Inimitable de la calle Portugalete de Madrid, a partir de las 17.00 haremos allí reparto de regalos, una chocolatada, y la actuación circense con homenaje a nuestro amigo Payasete, que murió este mes de septiembre de un cáncer fulminante.

Me preguntaba estos días por qué hacer esto, meternos en estos berenjenales en estos días de fiesta, cuando llevamos todo el año sin parar.

Un día cuenta el evangelio que Cristo sintió compasión por dos ciegos que le pedían ayuda. ¡¡Un Dios que siente compasión por el sufrimiento de las personas!! Me quedé con la copla porque para una gran mayoría de nuestra sociedad Dios es alguien perfectamente indiferente a lo humano y más todavía al sufrimiento. ¿Cuánta gente se encara a Dios cuando es mordida por el dolor? Y sin embargo a diario se puede escuchar el mensaje contrario: Jesús se conmovió.

Hace poco una amiga profesora me comentaba otro episodio. La dirección de su colegio concertado de educación especial empezaba a criticar a la familia de un chaval porque apenas podía pagar la cuota voluntaria mensual llamándole “jeta”.

La madre con metástasis apenas puede levantarse de la cama y tienen grandísimas dificultades para llegar a fin de mes. De hecho, Bocatas le ha pagado un horno nuevo el haberse roto el anterior del mucho uso que le da la madre. Sus escasas fuerzas físicas y psicológicas apenas le llegan para hacer bizcochos, que es lo único para lo que sale de la cama y le alivia.

“Jesús se conmovió”. Justo ese –pensaba– es el único motivo por el que llevamos 25 años en Bocatas moviéndonos entre los que más sufren de nuestra sociedad. Bocatas es la caricia de Dios renovada al mundo de hoy, es la repetición actual del episodio de Jesús con los dos ciegos. La misma ternura de Dios experimentable hoy –¡hoy!– por cualquiera que, como en los evangelios e ininterrumpidamente durante dos mil años, se haya encontrado con la Iglesia viva de Jesús.

Pensaba que la gran diferencia entre la percepción de la gente normal de nuestra sociedad de un Dios indiferente y este Dios conmovido, plegado y sirviendo lo humano, se debe también en una grandísima parte a una iglesia mediocre, muchas veces llena de obras, pero que ha perdido el pulso de lo humano, la ternura hacia el más débil, tantas veces incluso en nombre del bien común, de la obra, de Cristo.

Dios lo hubiera tenido sin duda mucho más difícil si el evangelio hubiera transmitido que Jesús ante estos dos ciegos dijera: “Menudo par de jetas”.

La repetición cada año de la Navidad, del increíble anuncio de un Dios que sigue viviendo hoy a través de aquellos que le aman, que es pura ternura y compasión por cada uno de nosotros con sus miserias incluidas y en especial por los más débiles de nuestro mundo, podría hacer que esta sociedad y esta iglesia tantas veces tan humanamente mediocre cambien y sigan con fuerza y convicción este camino marcado por Dios.

Por eso vamos al circo el 29. Y lo que haga falta.

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