Ediciones Encuentro, una paradójica editorial católica

Cultura · Juan Orellana
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9 junio 2008
El otro día, en el contexto de la Feria del Libro de Madrid, se celebró un acto conmemorativo del treinta aniversario de Ediciones Encuentro. Podría parecer una efemérides cualquiera, pero hay elementos que impiden obviar la "diferencia". El acto consistió en una especie de mesa redonda en la que intervinieron cuatro ponentes, amén del editor, José Miguel Oriol. Uno de ellos procedía de ETA (Jon Juaristi), otro del GRAPO (Pío Moa), otro del nihilismo filosófico radical (Gabriel Albiac), y el último representaba lo más incatalogable del pensamiento postconciliar (Pérez de Laborda).

Una mirada convencional sobre este plantel concluiría que se trataba de un acto de Ediciones Libertarias, o de alguna pequeña editorial trosca. A muchos les puede parecer como poco asombroso que la editorial en cuestión sea una editorial católica: un acto sin monjas ni piadosos ilustres. Pero sin embargo no es asombroso, sino que es lo propio de una editorial católica: precisamente "ser católica". Es decir, sentir como propio cualquier hálito de verdad allí donde estuviere. Juaristi y Albiac son dos rebotados del marxismo que buscan respuestas a sus grandes preguntas, cada uno a su manera; Pío Moa es un historiador que ha decidido buscar la verdad al margen de las consignas férreas del poder; Alfonso Pérez de Laborda busca en la ciencia el núcleo misterioso de la realidad. Y Ediciones Encuentro presta sus páginas a todos aquellos que viven con radicalidad la experiencia humana en todos sus factores.

Esta editorial siempre se ha nutrido de profetas, nunca de líderes del establishment clerical. Del Concilio rescató sus pilares, no sus eslóganes "revolucionarios": De Lubac, Danielou, Von Balthasar…; de la literatura propuso autores cuya expresión de la fe era "pre-moralista": Charles Peguy, Sigrid Unset…; del mundo oriental recuperó una mirada precapitalista y preliberal: Berdiaev, Oliver Clement, Belohradsky…; en Historia, Encuentro se casó con el periodo más denostado en la historiografía oficial, la Edad Media, con una colección de arte antológica… Así podríamos seguir mostrando ejemplos de una editorial católica que se ha concebido siempre como tal, es decir, como "apertura", sin que eso signifique relativismo o falta de criterio. Al contrario, la solidez de criterio de la editorial se traduce en una ausencia de miedo ante autores "malditos", la inexistencia de "listas negras".

El objetivo de Encuentro nunca ha sido exclusivamente comercial: vender y punto. Siempre ha tratado de ofrecer materiales para la construcción y difusión de una cultura que entiende la fe como una experiencia profundamente racional, y por tanto humana. Materiales a los que se puede acercar un ateo y experimentar una adecuación, una honestidad intelectual. En ese sentido, el autor más publicado por esta editorial ha sido Luigi Giussani, un hombre cuya concepción de la fe explica exhaustivamente la elección de cada uno de los títulos de Ediciones Encuentro. En Giussani se hacen trizas el clericalismo, el dualismo y el moralismo: las tres grandes enfermedades del cristianismo moderno; y en él se hacen añicos el nihilismo, el relativismo y el progresismo, las lacras terribles del pensamiento laico moderno. En estas superaciones tan necesarias como geniales se sitúa la propuesta y aportación de Ediciones Encuentro, un oasis lleno de agua fresca.

 

www.ediciones-encuentro.es

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