Después de Lima, hay quien piensa ya en el clima después de 2010

España · PaginasDigital
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 0
17 diciembre 2014
El camino hacia París se ha abierto pero es de subida. Es la consideración unánime después del mini-acuerdo alcanzada en la Conferencia de las Partes (COP) sobre cambio climático esta semana en Lima como encuentro previo al que tendrá lugar en París en diciembre de 2015, de donde se espera que salga un acuerdo de verdad para mitigar el incremento del efecto invernadero en nuestro planeta.

El camino hacia París se ha abierto pero es de subida. Es la consideración unánime después del mini-acuerdo alcanzada en la Conferencia de las Partes (COP) sobre cambio climático esta semana en Lima como encuentro previo al que tendrá lugar en París en diciembre de 2015, de donde se espera que salga un acuerdo de verdad para mitigar el incremento del efecto invernadero en nuestro planeta.

Al valorar los resultados de la COP, las opiniones son diversas: las asociaciones ecologistas están decepcionadas y convencidas de que se trata de un acuerdo “a la baja”; las instituciones y otros observadores son más positivos y consideran que se ha dado algún “paso adelante” en la implicación de los países emergentes. Más allá de los equilibrismos y del lenguaje iniciático de estos grandes congresos de la ONU, una contribución interesante para leer a la luz de lo que ha sucedido en Lima es un estudio publicado en la revista especializada Nature Climate Change a cargo de un grupo de investigadores internacionales del Centro Euro-Mediterráneo para el Cambio Climático (CMCC) y el Potsdam Institute for Climate Impact Research.

Este estudio se centra en varios aspectos clave de las negociaciones internacionales, tal como se han debatido en Lima de cara a la crucial cita parisina. Lo hace con la vista puesta en la fatídica fecha del año 2020, desarrollando una amplia valoración sobre las futuras emisiones de gas invernadero en cada una de las principales economías mundiales. Se tienen en cuenta escenarios diversos que responden a varias preguntas: ¿dónde nos llevan los acuerdos actuales?, ¿qué sucedería si no se tomara ninguna iniciativa política sobre este tema?, ¿y qué sucedería en cambio si decidiéramos intervenir para conseguir el objetivo concreto de no aumentar la futura temperatura del planeta más de 2°C?

“Los compromisos hasta hoy –afirma Massimo Tavoni, del CMCC– nos llevan a anticipar en muchos países un momento en que las emisiones de gas invernadero empezarán a disminuir (eso que los expertos llaman el pico de las emisiones). Esto quiere decir limitar el aumento de la temperatura en 1-1,5°C respecto a escenarios que no prevén estos compromisos, pero son iniciativas insuficientes para mantenernos dentro del límite de los 2°C. Según los acuerdos actuales, las emisiones acumuladas en China deberían reducirse a la mitad; sin embargo, el total de las emisiones de las economías asiáticas agotaría por sí solo el presupuesto necesario para llegar a los 2°C, que corresponde a los 1000 Gt (gigatones) de CO2. Reducir las emisiones con costes limitados exige importantes contribuciones de los países en vías de desarrollo, y eso podría crear desigualdades en la distribución entre países ricos y pobres”.

Pero existen medidas que permitirían compensar esta situación hacia soluciones más equitativas. Un ejemplo sería el Green Climate Fund, un fondo multilateral para ayudar a los países en vías de desarrollo en las acciones de mitigación que actualmente se debaten en las negociaciones. Otro ejemplo son los acuerdos de transferencia tecnológica. La investigación publicada estima que un apoyo financiero de unos cien mil millones de dólares al año hasta 2030 podrían cubrir las inversiones en tecnología con bajo contenido de carbono necesarias en los países en vías de desarrollo para alcanzar el objetivo de los 2°C. Además, los beneficios fiscales procedentes de instrumentos como un  “carbon tax” podría contribuir a cubrir las inversiones en energía limpia que hoy escasean.

El equipo que ha realizado el estudio ha utilizado varios modelos, comparando los resultados entre ellos. “El Quinto informe de Valoración del Cambio Climático del IPCC ha puesto en evidencia el nivel de compromiso global necesario para estabilizar el clima, pero faltaba una valoración cuantitativa de las implicaciones a escala regional de las políticas climáticas después de 2020: eso es lo que vemos en nuestro estudio”.

En los escenarios que se refieren al objetivo de los 2°C, las emisiones empiezan a disminuir en torno al año 2020. Se trata de una situación que contrasta con la planteada por otros contextos que hacen proyecciones basadas en compromisos y acuerdos actualmente cerrados entre las principales economías mundiales. Estos últimos contextos, de hecho, llevan a un resultado según el cual las emisiones globales no empezarían a descender antes de 2040, o incluso más tarde. Gran parte de la reducción de las emisiones, si se efectúa con costes contenidos, debería realizarse en países de economía emergente, como China o India. Según los autores del estudio, las implicaciones son claras: si un futuro acuerdo sobre el clima debe apuntar hacia estas cifras, habrá que incluir mecanismos que compensen a los países en vías de desarrollo al menos en una parte del esfuerzo realizado para reducir las emisiones.

Por lo que respecta a Europa, que siempre ha tenido un papel de primer plano en los acuerdos climáticos internacionales, según Tavoni “los objetivos europeos para 2030 aprobados recientemente en el Consejo europeo van en la dirección adecuada. Una reducción de las emisiones del 35% en 2030 (respecto a 2005) va en línea con los objetivos de reducción de las emisiones compatibles con los 2°C”.

Falta entender cuáles son los principales pasos que hay que dar entre Lima 2014 y París 2015. “A mediados de 2015, se pedirá a todos los países que propongan sus objetivos de reducción de emisiones. Una vez que esto haya sucedido, habrá que juntar todas las piezas. El otro gran nudo será el fondo de transferencia a los países más pobres. El objetivo es llegar a un fondo de cien mil millones de dólares. Ya veremos”.

Noticias relacionadas

La libertad más allá de los moralistas
España · F.H.
La pandemia, mira por dónde, ha vuelto a poner de moda la palabra libertad. En realidad para nosotros, la gente moderna, la palabra libertad siempre ha estado de moda, ha sido quizás la palabra esencial, la más importante, la que más nos ha hecho vibrar. ...
12 mayo 2021 | Me gusta 4
Un mena: 4.700 euros
España · C.M.
Lo que más me entristeció de ese día fue tener la tentación de mirar hacia otro lado. ...
3 mayo 2021 | Me gusta 5
Aprender de la crisis para descubrir lo que nos une
España · Ignacio Carbajosa
A veces es necesario un ejercicio de razón, ligado a la memoria, para sorprender en acción “eso que nos acomuna”, de modo que podamos caer en la cuenta de que es mucho más real, concreto y digno de atención que las descalificaciones que gratuitamente lanzamos de un bando a otro. ...
28 abril 2021 | Me gusta 33