Demasiada prisa y pocos papeles

España · Fernando de Haro
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26 enero 2010
Con el respiro de unas encuestas muy favorables, con el entusiasmo que produce ver a Zapatero fatuo en sus monólogos sobre la presidencia europea y enfadado y tenso cuando un periodista o un eurodiputado le critica su falta de liderazgo, los chicos del PP se han lanzado en tromba a todos los temas que han estallado en la agenda durante los últimos días: inmigración, política nuclear, responsabilidad penal del menor y cadena perpetua... Y tanta prisa se dan en que el carro de cada cual llegue a la última polémica generada por el mal gobierno de Zapatero que terminan con las coyundas desatadas y los bueyes tirando cada cual para su lado.

Así no hay manera de hacer camino. Primero habla Alicia Sánchez Camacho, la que será candidata a las elecciones catalanas, que están a la vuelta de la esquina, y hace seguidismo de Vic, o sea de CiU, y culpabiliza al padrón y raya en la demagogia de alimentar la mirada sospechosa a los inmigrantes ahora que la crisis arrecia; después habla Cristóbal Montoro y, más sensato, advierte del peligro de la xenofobia y destaca el bien que han sido y son los inmigrantes para nuestro país; y termina Rajoy, que pide un cambio de la Ley de Extranjería y tutela de los derechos fundamentales pero sin padrón. En realidad no fija posición. En Cataluña se reacciona a  la "contaminación" de un partido xenófobo y por mímesis con el nacionalismo, en el Congreso de un modo personal y el líder del partido no se define.

El tema es electoralmente goloso pero muy peligroso. La relativa paz social que todavía disfrutamos en una España con una tasa de paro del 20 por ciento no tiene por qué ser eterna. Se debe a la solidaridad familiar y a una economía sumergida del 20 por ciento (Corbacho dixit) en la que los inmigrantes son decisivos. El PP es un partido de Estado y no puede calentar bajos sentimientos hacia los extranjeros. Solución: propuestas serias, maduradas, que construyan, que permitan debate. 

Otro tanto ocurre con la Ley del Menor. La Fiscalía advierte año tras año de un incremento de la violencia protagonizada por los menores, en la calle, en el entorno familiar y el entorno escolar. Se cumple un año de la desaparición de Marta del Castillo o intenta delinquir otra vez Rafita, el asesino de Sandra Palo, y se vuelve a reclamar la rebaja de la edad penal de 14 a 12 años. El PP prometió en septiembre una proposición de ley para materializarlo. Los expertos la desaconsejan. Y lo mismo con la cadena perpetua. Ahora Rajoy dice que hay que reabrir el debate, sabe que Federico Trillo, su hombre para estas cuestiones, aseguró que no era constitucional aunque se adoptase la fórmula de la revisión que se da en otros ordenamientos. ¿Está seguro el principal partido de la oposición  de que quiere relativizar el principio constitucional de reinserción de los presos?

No es sólo una falta de coordinación o falta de autoridad, como se ha visto con el debate del cementerio nuclear. No es sólo que Arenas haya aprovechado para darle una colleja a Cospedal, secretaria general nacional y futura candidata castellanomanchega, aprovechando sus críticas al alcalde de Yebra. No es sólo que Rajoy no la defiende, no es sólo que se repitan las zancadillas que vimos con la investigación interna del caso Gürtel. Es que faltan papeles, propuestas concretas. Falta un modo de entender la política más constructivo. La política en la oposición requiere trabajo, reflexión, escuchar a la sociedad civil, estar muy a pie de terreno para percibir las necesidades y encontrar soluciones, formular alternativas que sirvan al bien común.

La proposición no de ley sobre ayuda a la maternidad era un buen ejemplo de este modo de hacer. Ser ha quedado durmiendo un largo sueño. El PP teme que se le identifique demasiado con los sectores sociales que construyen obras a favor de la vida y  parece no estar tan preocupado con ponerse a la cabeza del descontento hacia la inmigración. El último papel, el de la Educación (http://www.pp.es/file_upload/ideas/pdf/20100120102443_1200222277.pdf) es otro  buen ejemplo. No es redondo, pero va mucho más allá de lo de poner tarima, llamar de usted a los profesores y fomentar la cultura del esfuerzo. Obliga a entrar en los contenidos de ese Pacto de Educación del que el Gobierno tanto habla. Haría falta un papel así sobre la reforma laboral, con cifras concretas.  

Estamos en el ecuador de la legislatura, en estas circunstancias sería un suicidio adelantar las elecciones y a Zapatero no se le ven ademanes autodestructivos. Necesitamos que la oposición haga política de verdad. Las conclusiones de La larga travesía del desierto, el último estudio de Víctor Pérez Díaz, son contundentes: más de un 76 por ciento está en desacuerdo con lo que hace el Gobierno, pero un 43,3 por ciento cree que el PP no lo haría mejor. No es para tirar cohetes.

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