Berlusconi ante el juez
15.02.2011
Al representante político se le debe juzgar, sobre todo, por su capacidad para promover el bien del pueblo. Hay políticos con una moral privada dentro de los estándares que están tan aferrados a un proyecto ideológico que destruyen el protagonismo de la sociedad y asfixian la libertad.
Siempre hay que elegir entre los bienes posibles y es menos malo un vicioso manifiesto que un visionario irreprochable dispuesto a modificar los fundamentos de Occidente.
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