Entrevista a Joseba Arregi

Arregi: `Cataluña necesita una ley como la de Canada`

España · María Borrero
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18 septiembre 2013
El que fue consejero de Interior del Gobierno vasco, Joseba Arregi, muy crítico ahora con el nacionalismo analiza para paginasdigital.es la situación creada en Cataluña.

El que fue consejero de Interior del Gobierno vasco, Joseba Arregi, muy crítico ahora con el nacionalismo analiza para www.paginasdigital.es la situación creada en Cataluña.

Háganos un pronóstico. ¿Habrá referéndum secesionista en 2014?

En general se confunden pronósticos con deseos. Mi deseo es que hubiera un referéndum en Cataluña de la mano de una Ley de Claridad del Parlamento español que estableciera con claridad que la convocatoria de dicho referéndum no significa reconocimiento de ningún sujeto con capacidad decisoria distinto al establecido en la Constitución. Como esa Ley, de existir, no existirá en tiempo previsible, no creo que haya consulta en 2014.

¿Qué le ha parecido la carta que Rajoy le ha mandado a Artur Mas?

Me parece muy bien recordar lo obvio: lealtad mutua, atenerse al marco legal. El problema es que no soluciona nada. Y no lo digo porque no aparezca un NO rotundo, que tampoco arreglaría nada. Como el presidente del Gobierno pregunta con razón al PSOE en qué consiste su propuesta federal para España, se le puede preguntar a él en qué consiste su oferta de diálogo sin límite temporal.

¿Cómo puede desbloquearse este callejón sin salida al que ha llegado la situación catalana?

En un callejón sin salida se encuentra la situación catalana, y como consecuencia directa, también la situación española, especialmente para todos aquellos para quienes Cataluña es España: el problema en una parte es un problema del todo.  Una Constitución democrática como es la española debe encontrar vías para solucionar problemas. De otra manera se descalifica a sí misma. Las vías están en línea de una Ley de Claridad que permitiera dar salida a la demanda de muchos catalanes por un lado, sin renunciar a la soberanía sobre el proceso que deben mantener el parlamento y el gobierno españoles. Ello es posible como lo fue en Canadá y lo está siendo en Escocia.

¿En qué términos se podría aceptar la consulta?

En los términos establecidos en una Ley de Claridad, es decir en los términos de que es el Gobierno y el Parlamento de España quienes convocan la consulta, quienes establecen el mínimo de participación requerido, quienes establecen la pregunta, quienes controlan el proceso de recuento, quienes establecen la mayoría necesaria para que sea tenida en cuenta, y quienes establecen, en su caso, el proceso de negociación consiguiente tras la consulta.

¿Que marco institucional podría dar estabilidad?

Creo que España necesita urgentemente una reforma de su Constitución en sentido federal, no para satisfacer a ningún nacionalismo -los nacionalistas vascos y catalanes siempre han estado en contra de cualquier sistema federal y lo que pretenden, cuando se moderna, es un sistema confederal- sino para dotar de coherencia, cohesión y estabilidad al sistema autonómico español. Como decían los federalistas norteamericanos: para impulsar y conseguir una mejor unión.

La sociedad catalana vive grandes contradicciones internas. ¿Cómo podrían afrontarse esas contradicciones?

Los políticos españoles se han agarrado demasiado a la frase de que las demandas catalanas no caben en la constitución. La respuesta debiera haber sido otra: el discurso de la pluralidad o de la plurinacionalidad de España no tiene ningún sentido si no se predica al mismo tiempo de Cataluña y de Euskadi.

¿Qué labor de pedagogía debería hacer Rajoy?

Rajoy no puede hacer ninguna pedagogía que no hagan los partidos políticos españoles. La pedagogía pendiente es la de apropiarse del discurso de la pluralidad de España para aplicarla con toda la fuerza a sus partes: no hay partes más estructuralmente plurales en su interior, más plurinacionales en su seno que la sociedad catalana y la vasca. La cultura constitucional consiste en, sn negar el derecho a la diferencia identitaria, cultural y lingüística, someter todo ello al principio de ciudadanía, no al nacionalismo español.

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