No sólo economía

España · Ángel Satué
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11 junio 2013
Alrededor de mil doscientas personas se dieron citas este lunes entorno a José María Aznar en un encuentro organizado por el Club Siglo XXI. También se podría decir que Aznar se dio cita entorno a mil doscientas personas, en una suerte de demostración de fuerza después de su muy comentada en todos los mentideros de la Villa, entrevista en Antena 3.

Alrededor de mil doscientas personas se dieron citas este lunes entorno a José María Aznar en un encuentro organizado por el Club Siglo XXI. También se podría decir que Aznar se dio cita entorno a mil doscientas personas, en una suerte de demostración de fuerza después de su muy comentada en todos los mentideros de la Villa, entrevista en Antena 3.

El foro, que nació en 1969, está presidido en la actualidad por Eduardo Zaplana, otrora Ministro de Trabajo, Portavoz del Gobierno y Presidente de la Generalitat Valenciana, aparte de Alcalde de Benidorm.

Tratando de ir más allá de los tópicos y topicazos, este es un resumido análisis de lo que allí pasó, se pudo inferir y leer entre líneas, y se dijo, por Aznar y por los asistentes:

Aznar ejerce de hombre de Estado, y así lo reconoció Zaplana. La realidad es que lo reconocen también multitud de foros internacionales. . No hubo un clima festivo, ni se trataba de un homenaje. En mi intuición, a los asistentes, casi todos vestidos para una boda, lo cuál es de agradecer en estos tiempos que corren, les faltaría tiempo para ponerse en primera posición de saludo, pero no hubo muestras en este sentido ni críticas al actual Presidente. Se diría que muchos venían de los toros de la feria de San Isidro y que otros se pasarían después por la feria del libro. Pero no hubo torero saliendo por la puerta grande, ni Aznar se puso a firmar programas electorales.

El Gobierno mandó a la vicepresidenta (en su cumpleaños), pero Aznar se reafirmó en todo lo que dijo en Antena 3. De hecho, dijo al auditorio, en tono pausado y sereno, de reafirmación, que estaba “convencido y seguro de qué es lo que debo(ía) hacer´. Es cierto que no lo repitió, pero no es menos cierto que no hacía falta y que fue para hablar de España en el marco de un ciclo de Presidentes del Gobierno. A la Vicepresidenta le recordó que reformar las administraciones ´no solo es evitar que hagan lo que no deben. Es también hacer posible el crecimiento, el desarrollo económico y el empleo´. Él sabrá.

Frases e ideas destacadas fueron (a) apostar por el ´reformismo de alta intensidad´; (b) que asistimos a la “ruptura del pacto generacional”, puesto que asumir deuda pública es un impuesto a generaciones futuras; (c) que el centro derecha español supo responder a los retos de la transición, del euro, de Europa, de la caída del muro, …; (d) que la victoria de 2011 del PP debía ser entendida como “la recuperación de un camino interrumpido”; (e) que el voto del votante popular es el voto más fiable, siendo el PP el partido más votado desde 1989 en elecciones generales; (f) que, en este sentido, se tiene una responsabilidad histórica ante el electorado, en la medida en que el voto es un mandato para la reforma profunda (“como así lo espera y necesita la gente”).

Estas frases se decían en un silencio roto únicamente por móviles mal apagados (que en un móvil es como ser maleducado), así como por las bisagras de las puertas (que en un hotel de lujo, es cosa mala, aunque las TV de plasma funcionaron a las mil maravillas, en el salón donde tuvo lugar el encuentro).

Como se comprueba se volvió a realizar una llamada a la unidad, a lo valores tradicionales reformistas del centro derecha español que gobernó de 1996 a 2004, sin perder de vista al votante popular y la unidad del partido, ni a España. Se hizo omisión expresa de los desaciertos, y nada se dijo abiertamente del cambio de modelo social propugnado por la izquierda más radical, aunque se recordó a la que no logró imponerse. No se avanzó en soluciones concretas pues en el fondo se asistió a un tanteo.

El próximo discurso de Aznar podría ser en el Campus de Verano de FAES. Las elecciones europeas se acercan (2014) y la calma del acto fue más bien desconcierto que otra cosa. Pero es que no olvidemos que de facto estamos intervenidos, aunque solo en la economía. Y no todo lo es. El proyecto de centro derecha y reformista es mucho más, afortunadamente, que economía. Basado en los valores del humanismo cristiano es una tarea cultural que el PP no debería arrinconar. Es la bisagra que a veces chirría entre los liberales y los conservadores, pero esencial. Aunque también es cierto que es un proyecto demasiado bueno como para dejarlo solo en manos de los partidos. Siquiera uno solo.

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