Memorias de un parisino de Totana

Juan Pedro Quiñonero, corresponsal de ABC en París desde hace cuatro décadas, ha tenido la amabilidad de enviarme su libro De la Europa de las libertades a la Europa de las extremas derechas. Memorias del decano de la prensa europea en París (Gregorio Escolar Editor, 2025). Sus páginas reflejan el peculiar estilo de Quiñonero: la combinación del ensayo -en sus vertientes literaria, política o histórica- con un profundo conocimiento de la actualidad internacional y española.
El itinerario vital de Quiñonero es el de un crítico y ensayista literario que llegó a ser un corresponsal diplomático. No había cultivado hasta entonces el análisis político internacional, pero, según asegura él mismo, le bastaron las lecturas de Henry Kissinger y Raymond Aron para abordar análisis políticos, diplomáticos y militares. Pudo así graduarse en una escuela de realismo y sentido común. En lo personal, coincido con Quiñonero en su aprecio por Aron, un intelectual solitario, apegado al dictado de su conciencia y firme ante las seducciones de la demagogia y del mesianismo.
Nuestro autor se define como un parisino de Totana y se inscribe en el elenco de los intelectuales españoles residentes en París que nunca olvidaron los problemas de su patria. Conoce bien los lugares en que habitaron los españoles ilustres y los ha mencionado en sus escritos o los ha fotografiado con su cámara. La cámara es inseparable de los vagabundeos parisinos de Quiñonero, a los que podemos asistir en su blog www.unatemporadaenelinfierno.net Por lo demás, el corresponsal fue testigo de las etapas de la integración de España en el proyecto europeo, aunque nunca ocultó su escepticismo acerca de las pretensiones de los diversos presidentes del gobierno de colocar a nuestro país en el directorio de las grandes potencias europeas, de cambiar la vieja alianza con el eje francoalemán por el de las potencias anglosajonas o de promocionar una alianza de civilizaciones de frágiles cimientos. En esos y otros casos, Quiñonero no dejó de recordar a los gobernantes españoles que las aspiraciones de grandeza no se habrían suscitado sin esa provisión de fondos europeos que contribuyeron a la transformación socioeconómica de España. A través de una mirada histórica oportuna, nuestro autor subraya que España ha aspirado siempre a la grandeza por el déficit, desde las bancarrotas del reinado de Felipe II al progresivo y espectacular aumento del gasto público de los últimos gobiernos de nuestra democracia.
Es llamativa la portada del libro de Quiñonero con una imagen de las manifestaciones de los “chalecos amarillos” contra Macron en la que un encapuchado sostiene una bengala. Es un ejemplo de lo que nuestro autor considera como la incomprensión de los presidentes franceses de los verdaderos problemas de su país. El corresponsal de ABC ha sido testigo a lo largo de cuatro décadas de la desilusión acarreada por los mandatarios de la Quinta República. Imprevisión, oportunismo y delirios de grandeza. Los problemas del multiculturalismo con la formación de guetos urbanos, el declive de las clases medias, la ascensión progresiva de las extremas derechas y la crisis de los partidos tradicionales, en medio de un déficit crónico de las finanzas estatales, son factores que no dejan de ser argumentos para reflexionar sobre la decadencia de Francia, tal y como ha hecho un viejo conocido de Quiñonero: Nicolas Baverez, biógrafo y discípulo de Raymond Aron.
En mi opinión, si el autor de este libro fuera un mero analista internacional, sus conclusiones serían pesimistas. El mundo en el que parecen revivir los imperios, con intentos de recuperación de supuestas grandezas pasadas con Trump, Putin o Xi, no es muy propicio al optimismo. Pero ante la crisis de civilización europea y occidental, se podría decir que la respuesta de Quiñonero es la misma que heredó de sus padres, dos maestros represaliados tras la guerra civil y que buscaron una vida mejor en Francia. La respuesta no es otra que la educación y la cultura.
Parafraseando a Dostoievski, bien podría decir Quiñonero que solo la cultura nos salvará. Tal y como relata en su libro, sus maestros en la lectura debieron de ser sus padres, Juan y Luz. Aprendió a ser un gran lector, paso indispensable en el oficio de escritor. Lo que podríamos llamar la gracia de la cultura le llegó en medio de una infancia y adolescencia nada fáciles, por las circunstancias familiares y sociales. Por eso, la cultura siempre forma parte del tiempo recobrado de muchas personas, por decirlo con una expresión de Proust, tan admirado por Quiñonero. Es la cultura la que ha hecho a Europa. Está presente, entre otros ejemplos, en uno de sus orígenes: Atenas. De ahí que este libro de memorias europeas y españolas tenga un espléndido cierre con esta frase que el autor pone en boca del emperador Adriano: “Atenas es nuestro destino de hombres libres, mientras un arquitecto sea capaz de soñar el Partenón y nuestros generales sean capaces de morir en las Termópilas”. Es todo un elogio de Europa, en un tiempo crítico en el que acechan sus enemigos externos e internos.
- Antonio R. Rubio Plo es autor de Retorno a la belleza. Grandes momentos del arte, la música y la literatura
JUAN PEDRO QUIÑONERO
De la Europa de las libertades a la Europa de las extremas derechas. Memorias del decano de la prensa europea en París
Guillermo Escolar Editor. 20,90 €, 412 páginas.
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