¿Y si aprendemos del Líbano?

Mundo · Roberto Fontolan
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 0
14 abril 2009
En nuestro empeño por buscar ejemplos modernos de convivencia entre culturas y creencias diferentes, sobre todo después de que los modelos "asimilacionista" francés y "comunitarista" inglés hayan dejado ver sus temibles grietas, nos hemos olvidado por completo del Líbano.

El pequeño país mediterráneo reúne 18 confesiones religiosas oficialmente reconocidas: doce cristianas, cinco musulmanas y una minúscula comunidad hebrea. En un contexto multiconfesional y multiétnico (árabes y armenios), el Líbano ha puesto en marcha un singular sistema de división de poderes, que garantiza a todos los ciudadanos no sólo sus derechos civiles sino también el respeto a su identidad religiosa. Todo ello gracias al Pacto Nacional que en 1943, en defensa de la Constitución de 1926, firmaron los líderes cristianos y musulmanes. En virtud de aquel acuerdo, la presidencia de la República corresponde a un cristiano maronita, la del Consejo de Ministros a un musulmán suní, y la del Parlamento a un musulmán chií. El Parlamento consta de 120 escaños, la mitad musulmanes y la mitad cristianos. Cada mitad se reparte en proporción a la pertenencia a los diferentes ritos. El mismo criterio se aplica para la composición del Consejo de Ministros y para la administración pública de las cinco regiones. Este sistema fue ratificado, con alguna pequeña variación, por el acuerdo de Taif, del que se cumplen ahora 20 años, al término de la interminable guerra (en parte civil, en parte no) que asoló al país en 1975.

La Constitución consagra la libertad de conciencia y garantiza a todas las religiones reconocidas la protección del poder institucional. La ley establece las competencias de la comunidad en esta materia: la gestión de los bienes religiosos, de los lugares de culto, de las instituciones educativas y de beneficencia no gubernamentales, y otras cuestiones personales, como el matrimonio, la adopción o la tutela de menores. El matrimonio civil no existe, y sí existe un amplio número de leyes civiles que todos los libaneses deben respetar.

Es evidente que se trata de una estructura muy frágil, sobre todo por los datos que maneja, ¡el último censo se realizó en 1932! Entonces los cristianos constituían casi el 60% de la población y hoy se cree que apenas llegan al 40%. Pero hoy ningún libanés quiere desvelar una verdad que destruiría el fino hilo que une eso que a nosotros nos parece una extraña mezcla de liturgias, partidos e imágenes religiosas. Lo más sorprendente es que el Líbano es el único país del mundo de mayoría musulmana que ha conseguido combinar una democracia real con una plena paridad confesional y la tutela de los derechos fundamentales del individuo, sin que hayan podido destruirlo los continuos intentos, desde dentro y desde fuera, que se suceden desde los años 50.

Los libaneses (parte de ellos) siempre han defendido con tenacidad su ejemplo, y siempre lo han reconstruido con paciencia a partir de los escombros de las guerras y de las emboscadas terroristas. La paciencia de los cristianos y la conciencia de los musulmanes han sentado las bases fundamentales para una construcción social, tan complicada como se quiera, pero capaz de garantizar la plena libertad para todos.

Muchos consideran al Líbano como una especie de fósil institucional y usan la palabra "libanización" para designar un panorama ensombrecido por particularismos y micropoderes enfrentados entre sí. ¿Y si, por el contrario, fuera el paradigma libanés el que se adoptara (y adaptara) para el nuevo sistema iraquí? Estoy seguro de que, si lo conociéramos mejor, hasta los europeos encontraríamos algo que aprender.

Noticias relacionadas

Paladas de ceniza
Mundo · Fernando de Haro
El trabajo de la misión de la OMS en China para conocer los orígenes del virus nos indica hacia dónde vamos. La misión llegó más de un año después de que todo hubiese empezado. Sus miembros solo pudieron realizar las visitas que les había programado el Gobierno. ...
15 febrero 2021 | Me gusta 5
Ramy Essam, el megáfono de la revolución egipcia
Mundo · Riccardo Paredi
Hace diez años, el 25 de enero de 2011, un joven egipcio de 23 años llamado Ramy Essam salió a la plaza de Tahrir junto a millones de compatriotas pidiendo “pan, libertad y dignidad”. ¿Qué le diferenciaba del resto de manifestantes? Su guitarra y su voz. ...
29 enero 2021 | Me gusta 2
Una ayuda para levantarnos
Mundo · Francisco Medina
El pasado 31 de diciembre se publicó en el Boletín Oficial del Estado un Real Decreto-Ley (el Real Decreto-Ley 36/2020, de 30 de diciembre), conteniendo una serie de medidas destinadas, en principio, a la ejecución del llamado Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, así como a la...
15 enero 2021 | Me gusta 4
Cuando “muere” la verdad, solo vale una presencia
Mundo · Luca Doninelli
Leo siempre con gran interés los editoriales de Páginas Digital y me ha llamado mucho la atención el de esta semana, “En el Capitolio el fin de un mundo”, que tal vez merecería un verbo en el título para quitar de la cabeza al lector la idea de que en el Capitolio solo se haya acabado “un...
15 enero 2021 | Me gusta 2