El kiosco

Vulnerables

Mundo · Elena Santa María
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 28
3 abril 2019
Tras el atentado en el que murieron 50 musulmanes en Nueva Zelanda, la primera ministra, Jacinda Ardern, dijo “ellos son nosotros”. Una frase contraria a la que nos encontramos por todas partes “nosotros y ellos”. Con este gesto, reconoce Máriam Martínez-Bascuñán en El País, “no fue debilidad lo que mostró Jacinda Ardern: exhibió, por contra, una fortaleza inusual en la clase política dirigente, reconociendo la vulnerabilidad como el punto de referencia para pensar la política desde otro lugar. Al mostrarse con un pañuelo negro sobre su cabeza para acompañar a las víctimas de las comunidades musulmanas atacadas, abrazándolas y consolándolas, creaba ese ‘nosotros’ que puede surgir en torno a una herida, al sentimiento de pérdida, a esa sensación de vulnerabilidad que experimentamos cuando nos percatamos de que nuestras vidas siempre estarán expuestas al capricho del otro, pero también a su empatía. Ninguna respuesta enérgica, ningún llamamiento a la guerra o la revancha después de un atentado puede cambiar esa azarosa dependencia”.

Tras el atentado en el que murieron 50 musulmanes en Nueva Zelanda, la primera ministra, Jacinda Ardern, dijo “ellos son nosotros”. Una frase contraria a la que nos encontramos por todas partes “nosotros y ellos”. Con este gesto, reconoce Máriam Martínez-Bascuñán en El País, “no fue debilidad lo que mostró Jacinda Ardern: exhibió, por contra, una fortaleza inusual en la clase política dirigente, reconociendo la vulnerabilidad como el punto de referencia para pensar la política desde otro lugar. Al mostrarse con un pañuelo negro sobre su cabeza para acompañar a las víctimas de las comunidades musulmanas atacadas, abrazándolas y consolándolas, creaba ese ‘nosotros’ que puede surgir en torno a una herida, al sentimiento de pérdida, a esa sensación de vulnerabilidad que experimentamos cuando nos percatamos de que nuestras vidas siempre estarán expuestas al capricho del otro, pero también a su empatía. Ninguna respuesta enérgica, ningún llamamiento a la guerra o la revancha después de un atentado puede cambiar esa azarosa dependencia”.

Es en esa vulnerabilidad donde Lorena G. Maldonado (El Español) se reconoce con Juan José Cortés, que no en sus ideas. “Del dolor uno sabe que requiere rabia, y luego, silencio. Del dolor uno entiende que la compañía no sirve, que las pastillas no sirven, que la compasión no sirve. Del dolor uno cree que devasta, pero al final asume que sólo modifica. Del dolor uno acaba siendo expulsado como un órgano mal trasplantado; del dolor uno se quita los restos húmedos, como de placenta membranosa en la edad adulta, y retoma la vida otra vez, con una identidad a estrenar. Nadie es el mismo después del dolor. Pero ocurre algo: el dolor es ordinario y no milagroso. El dolor no nos beatifica ni nos vuelve ejemplarizantes. El dolor no nos hace puros, quizá al contrario: nos subraya, con implacable crudeza, como lo que nunca dejamos de ser: lúgubremente humanos”.

También se reconoce Juan José Millás (El País) con sus compañeros de vagón. “Había leído las noticias financieras y las deportivas y las culturales y las de sociedad y las de política nacional e internacional, por ese orden, sin dar un solo paso en la dirección del conocimiento. El mundo continuaba siendo impenetrable. Tras su lectura, solo sabía que los que íbamos en aquel vagón tarde o temprano moriríamos”.

“Hacer nada significa soportar el vacío, aguantar la perplejidad de estar libre, asumir la energía acumulada. Hacer nada implica no buscar justificación para estar vivo y comprender que lo que tiene que pasar pasará en el momento que convenga. Hacer nada supone una tal confianza en la vida, una tal convicción de que ella decidirá bien, que habitualmente lleva al vértigo y a la claudicación en favor de cualquier acto que nos entretenga, un chat, una compra, una lectura. Un acto que nos lleva a hacer en vez de a sostener la fe”. Es lo que propone Flavia Company en La Vanguardia. ¿Nos atrevemos?

Noticias relacionadas

Librarnos de las batallas culturales
Mundo · Francisco Medina
El pasado 24 de junio, la Supreme Court norteamericana dictó sentencia en el que venía a rectificar el criterio sentado en pronunciamientos anteriores en relación a la cuestión del aborto (en concreto, en la famosa Sentencia Roe vs. Wade y en otra, Planned Parenthood of Southeastern Pa. vs...
1 julio 2022 | Me gusta 2
La violencia nunca es la última palabra
Mundo · Pierluigi Banna
Este año Pentecostés no solo se celebró en la iglesia de San Francisco en Owo (Nigeria) sino que se “consumó”. El martirio, que nunca debe buscarse directamente, siempre representa un reclamo potente al verdadero sentido de Pentecostés, no solo para los cristianos sino también para quien...
17 junio 2022 | Me gusta 1
Elecciones legislativas francesas: LIF y 3i
Mundo · Ángel Satué
En Francia hay elecciones legislativas este fin de semana. Una nueva primera vuelta, en un país que viene dividido de serie de las elecciones presidenciales, y que se dividirá aún más políticamente si en cada circunscripción se va a una segunda vuelta, pues en estas se vota para que otro no...
10 junio 2022 | Me gusta 2
En el mundo irreal de Putin, cualquier mentira vale
Mundo · Adriano dell'Asta
En los días que siguieron a la invasión de Ucrania se planteó muchas veces el tema de su posible justificación, una cuestión incluida en el orden del día por el mismo Putin, con una relectura de la historia que tiene unas características digamos que un poco fantasiosas pero que permiten sin...
24 mayo 2022 | Me gusta 0