Votar y reconstruir

España · Compañía de las Obras
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28 abril 2021
El 4 de mayo los madrileños elegirán a sus representantes en la asamblea regional. Las citas electorales son siempre ocasión para mirar lo que ha sucedido, tomar conciencia de lo que aún no está resuelto y hacer propuestas para mejorar.

¿Qué ha sucedido en estos dos años de gobierno autonómico? Una hecatombe sin precedentes. La Covid 19 ha puesto todo patas arriba. Ha cundido el desconcierto ante un problema desconocido, que nos ha hecho mucho daño, en la salud, en la economía, en la convivencia, en el ánimo. En medio del caos, el gobierno de la Comunidad de Madrid ha afrontado el problema y ha tomado medidas que han tenido un impacto positivo: el esfuerzo que ha hecho por sostener la tensión entre salud y bienestar, tratando de aunar las medidas de seguridad con la máxima actividad económica posible, ha salvado empresas y empleo; y la ejecución en tiempo récord de dos hospitales, primero en Ifema y luego el Enfermera Isabel Zendal, ha reforzado el sistema de salud y ha rebajado la tensión en las UCIs.

La promoción y cuidado de la libre iniciativa a nivel empresarial, educativo y asociativo hacen que la Comunidad de Madrid sea uno de los motores económicos europeos, mantenga una de las tasas de desempleo más bajas del país y se haya convertido en el destino preferido para la inversión extranjera. En el ámbito educativo —en nuestra red contamos con varios colegios nacidos de la libre iniciativa de grupos de padres y profesores—, Madrid es capaz de maximizar los beneficios del rico sistema mixto que disfrutamos en nuestro país, ofreciendo al servicio público no solo la escuela estatal, sino también la concertada y la privada.

La aplicación específica para nuestra comunidad de la Ley Celaá de manera que se preserven estos criterios de diversidad y bien común, así como la implementación del plan de reconstrucción post-Covid serán dos de los ejes esenciales de acción de la próxima legislatura.

Por lo que se refiere a la cuestión educativa, el gobierno saliente de la Comunidad de Madrid ya ha tomado posición para que la libertad de educación que se disfruta en Madrid no se vea reducida como consecuencia de la aplicación de la ley de educación nacional. Lamentablemente, en este aspecto, la desigualdad entre autonomías es cada vez mayor.

En otros lugares los colegios concertados asociados a la Cdo, nacidos en los últimos quince años, o no existirían o no estarían concertados. En cuanto a la deseada recuperación económica, solo se alcanzará con políticas que optimicen la iniciativa empresarial, pero no será recuperación si el crecimiento se desarrolla a costa de aumentar la brecha entre los que más ganan y los que menos tienen. Tampoco lo será si el precio a pagar es el desequilibrio entre regiones. La recuperación tras la crisis de 2008 ahondó esta herida y una de las muchas lecciones que aprendimos entonces fue que hay un punto de equilibrio entre regulación e iniciativa privada donde se generan los mayores rendimientos económicos y sociales.

Respecto a la acción política, deseamos que sea constructiva y no ideológica, que no divida ni enfrente. Sin embargo, vemos con preocupación cómo la polarización política, que hasta hace poco parecía exclusivamente un juego de salón, ahora ya genera un serio y violento enfrentamiento social. Esta grave situación, inédita para muchas generaciones, es un posible preludio de males mayores, según la historia. Flaco favor nos hacen aquellos que enfrentan a unos contra otros.

Los partidos políticos se han de entender entre ellos, así como los ciudadanos nos entendemos con otros que piensan de manera diferente en nuestros ámbitos cotidianos: trabajo, familia, comunidad, etc. Han de acostumbrarse a gobernar juntos, han de apreciar el contraste y la riqueza de gestionar llegando a acuerdos tras discutir propuestas inicialmente enfrentadas. De la misma manera que el baile de mociones de censura y convocatorias de elecciones que hemos presenciado a nivel nacional en los últimos meses nos desaniman en la posibilidad de alcanzar este objetivo, también son muchos los casos de ayuntamientos y comunidades autónomas donde las alianzas electorales se han convertido en coaliciones de buen gobierno. Madrid ha sido un ejemplo de ello, no exento de tensiones.

El camino para el entendimiento político lo marcan también las iniciativas capaces de romper la brecha de la ideología. Como sucedió recientemente en uno de los centros de formación gestionados por una ONG asociada a la CdO: recibió la visita de un político local que, al ver el trabajo que se estaba llevando a cabo allí con los menas, exclamó, pensando en su rival político: ¡Si estuviera aquí, cambiaría su idea sobre la migración! Estos jóvenes aprenden un oficio, se integran en la sociedad local y dan los primeros pasos de su desarrollo profesional, colaborando así a —entre otras muchas cosas— fortalecer nuestra población activa, tan minada por la crisis demográfica.

La tarea que tenemos por delante no es solo votar, sino —y sobre todo— reconstruir o, mejor dicho, construir incansablemente nuestra sociedad, codo con codo con los demás.

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