Volver a aprender el valor de la democracia

España · Juan Carlos Hernández
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18 octubre 2018
El sábado 13 de octubre se celebró en EncuentroMadrid una mesa titulada “España, a 40 años de la Constitución”. Los tres ponentes coincidieron en la debilidad del Estado de derecho frente al desafío de los movimientos independentistas y populistas.

El sábado 13 de octubre se celebró en EncuentroMadrid una mesa titulada “España, a 40 años de la Constitución”. Los tres ponentes coincidieron en la debilidad del Estado de derecho frente al desafío de los movimientos independentistas y populistas.

Si no tenemos una nación es imposible que no florezcan los nacionalismos, afirmaba Teo Uriarte. Por otra parte, el periodista Fernando Palmero aseveraba, acerca del desafío independentista, que el problema está en Cataluña pero es un problema español.

¿Cómo afrontar los desafíos de los nacionalismos con una propuesta más conveniente? ¿Cómo no caer en el mismo error pero con un nacionalismo español? ¿Tienen algún valor concreto, para un sujeto de hoy, las palabras nación, tradición, patriotismo…? Sin caer en una reducción que nos pone frente al otro como un enemigo. Acaso la debilidad del Estado no es expresión de una debilidad última del sujeto ¿Está en crisis la persona?

Benedicto XVI en Spe Salvi formulaba que una convicción no existe por sí misma, sino que “ha de ser conquistada comunitariamente siempre de nuevo”. Soledad Becerril lo expresaba con otras palabras al decir que “la democracia siempre está en riesgo. Si no hubiera riesgo significaría que no habría libertad”.

No se puede hacer todo con legislación; hay un momento donde la sociedad tiene que ser protagonista o, mejor dicho, donde el sujeto debe corresponsabilizarse de forma comunitaria. Teo Uriarte testimoniaba cómo en sus comienzos, en la banda terrorista ETA, no luchaban por la libertad sino por imponer un proyecto político. En un momento de su vida empieza a reconocer la validez de la otra persona y es cuando se sorprende luchando por la libertad.

La transición española es un ejemplo paradigmático ya que, sin estar exenta de límites y dificultades, realizó una transición donde primó la generosidad y donde una clase política no alejada de la realidad lideró el deseo de libertad y reconciliación de la mayoría de la sociedad civil española.

Se empieza a reconstruir a partir de un yo que vive seriamente esta exigencia de libertad, no de forma individualista sino en relación con otros. Como testimoniaron Teo Uriarte, Soledad Becerril y Fernando Palmero. ¿Será que la libertad tiene que ver con entregar la vida buscando el bien común?

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