GEOPOLÍTICA

Una teoría de contrapesos frente a la expansión del integrismo islámico

España · PaginasDigital
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23 octubre 2013
Desde los atentados del 11-S a los ataques terroristas en Mumbai en 2008; pasando por las bombas de los trenes en Madrid el 11-M (2004)…el islamismo radical ha ido adquiriendo, poco a poco, una capacidad de cuestionar los propios cimientos de las democracias occidentales, al obligar a los Estados a entrar en el juego acción-reacción. Pero, ¿cómo fortalecernos frente a esta nueva amenaza?. En un trabajo 

Desde los atentados del 11-S a los ataques terroristas en Mumbai en 2008; pasando por las bombas de los trenes en Madrid el 11-M (2004)…el islamismo radical ha ido adquiriendo, poco a poco, una capacidad de cuestionar los propios cimientos de las democracias occidentales, al obligar a los Estados a entrar en el juego acción-reacción. Pero, ¿cómo fortalecernos frente a esta nueva amenaza?. En un trabajo  en materia de Cooperación y Ayuda Humanitaria en el Instituto General Gutiérrez Mellado, pongo un granito: una teoría de contrapesos, circunscrito a la realidad de Asia, pero que constituye un punto de referencia para entender por qué es tan necesaria la existencia de la sociedad civil.

En efecto, frente a un factor de inestabilidad como el islamismo yihadista, un Estado será más fuerte y cohesionado cuanto más estén garantizados sus pilares esenciales: el imperio de la ley, una sociedad civil fuerte y cohesionada y una autoridad y estabilidad política. Cada uno de estos pilares tiene una serie de condiciones concretas que pueden contribuir a asentarse y reforzar, por ende, la gobernabilidad (ver cuadro). Así:

  • Una sociedad civil fuerte se refleja en la garantía del ejercicio de las libertades y en la participación en la vida política y social, generando obras e iniciativas que reflejen la pluralidad y el respeto a las convicciones de cada ciudadano. La participación activa es una condición para reforzar el tejido social. Por eso, países como India tienen una tradición democrática mayor que en los países islámicos. Y, para ello, la existencia de un proyecto común, cualquiera que sea la pertenencia o adscripción ideológica o religiosa, constituye una condición sine qua non para el desarrollo y la convivencia democrática de un país.
  • El ejercicio de la autoridad y el imperio de la ley implica que el Estado ha de garantizar el restablecimiento de la ley y del orden mediante las fuerzas de orden público, que han de estar al servicio de la democracia. Asimismo, la autoridad estatal ha de poder estar presente en todo el territorio.
  • Estabilidad política implica la eficacia de las instituciones, el respeto al proceso democrático y la observancia de la transparencia y rendición de cuentas, entre otros.

 En la medida en que estas condiciones se den, la gobernabilidad adquiere un peso y sirve de contrapeso o freno al avance de factores de inestabilidad como, en este caso, el islamismo. Así, éste se extiende en la medida en que se produce:

  •  Una sociedad civil fragmentada.  Es fragmentado o débil el cuerpo social en la medida en que no se garantiza el ejercicio de los derechos, no se permite la participación política o no se respeta la libertad de conciencia de las minorías. Afganistán, Pakistán, Bangladesh, Malasia o Indonesia están experimentando un creciente debilitamiento de la sociedad civil por el avance de los partidos islamistas, que no encuentran contrapeso suficiente a nivel social.
  • Una débil autoridad, producida por el hecho de que no se garantice la seguridad de los ciudadanos; o el que el Estado no haga efectiva su autoridad en todas las zonas del territorio debido a que grupos islamistas se han hecho con el control de muchas de ellas; o que, en dichas zonas, no se consiga aplicar la ley estatal por encima de la sharía.
  • La inestabilidad política es caldo de cultivo para el avance del fundamentalismo. La continua intervención del ejército en la vida política, en países como Pakistán o Bangladesh, ha provocado males peores de los que ha tratado de evitar, al utilizar el islam como arma política de construcción nacional. Asimismo, la falta de respeto a los procesos electorales, unida a la corrupción, lleva a que muchos ciudadanos piensen en los partidos islamistas como solución a los males que aquejan a una democracia inestable (Bangladesh)

De esta manera, cuanto mayor sea la fragmentación de la sociedad civil, más debilitado esté el ejercicio de la autoridad y mayor sea la inestabilidad, mayor será el empuje del islamismo. Sin contrapesos adecuados, la islamización será más rápida y mayor el deterioro de las condiciones que hagan viable un Estado. En la medida en que se refuercen los pilares para una gobernabilidad, menor será el peso de los factores de inestabilidad, los cuales sufrirán retroceso en cuanto la gobernabilidad sea mayor.

De los tres pilares, a mi juicio, el que hemos descuidado en Europa (por no decir, socavado), es el más importante: la sociedad civil. Porque una presencia subsidiaria del Estado no equivale a autoridad débil: de hecho, cuanta más elefantiasis sufra la Administración, mayor es el riesgo de ingobernabilidad, al aumentar la corrupción y asfixiar la iniciativa social. Un peso excesivo de cualquiera de los tres pilares favorece, a mi juicio, un avance de la pretensión hegemónica tanto de la ideología como del islamismo.

El islamismo tiene éxito, precisamente, por su capacidad de penetrar en las capas sociales y de ofrecer una pertenencia (un Estado teocrático). Excluyente, por supuesto. Sin embargo, frente a ello, uno puede preguntarse ¿qué ofrece Occidente?. En concreto, ¿qué ofrece Europa?. Socialdemocracia, derechos sociales, muliticulturalismo, neutralidad ideológica y religiosa (en la superficie, porque, en el fondo, se adoctrina para la no-pertenencia) y un largo etcétera…que per se no es alternativa frente a esta vorágine que está desestabilizando Oriente Medio y África, por no hablar de Asia.

¿Debemos fortalecer nuestra sociedad civil?. That´s the question. Se admiten apuestas.

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