Un año de escuela en Trieste

Cultura · Álvaro de la Rica
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 0
28 febrero 2011
En Un año de escuela en Trieste (Minúscula, 2010), el relato de Giani Stuparich que acabo de leer, en sus apenas cien páginas, por las que resulta difícil pasearse, de tanta belleza que rezuman, aparece un reflejo mítico de los verdes paraísos de los amores infantiles de los que hablara Bau-de-l´aire en Moesta et Errabunda. (Por cierto, mientras leía notaba un calor en el pecho: la confianza material de que la literatura en estado puro es una alegría que no se acabará nunca).

Por fin, un buen día, de improviso, dos amigos se miran: "Las pupilas de ella eran de una luminosidad solar, y por su boca pasaban los sentimientos como suaves sombras en los prados. Antero naufragó en toda aquella luz y por un instante tuvo la sensación de que quizás habría sido mejor no existir, porque dolía demasiado; y la miró como si implorase la muerte. Edda Marty parpadeó como para alejar de sí aquella mirada, y con unos ojos más dulces, en que refulgían bellas briznas de oro, y con la voz un poco silbante, ruborizándose, lo invitó a dar un paseo" (19). Et in arcadia ego: en medio del esplendor amoroso se agazapa la muerte. A ese primer paseo le siguen otros muchos: "Sabían que era necesario un descanso, una pausa en su extenuante deseo; y, en efecto, al día siguiente se ponían de buena gana a caminar, esforzándose en volver al espontáneo proceder y las conversaciones de cuando eran simplemente dos compañeros de instituto en buena armonía que paseaban alegremente juntos; pero una ocasión que les ofreciera el taimado camino, una palabra dicha con pasión, a veces un simple cruce de miradas, los sumía de nuevo en el ansia amorosa; y entonces los besos tenían un dulce y fuerte sabor a ira y a sangre" (46). Eros y tánatos se funden y confunden en la morosa descripción de las pasiones primordiales.

Entonces, por detrás del escenario, aparecen, como dos inmensas luces negras, el secreto ("Y había que esconder todo eso, lograr que nadie lo advirtiera", 47) y, lo que resulta aún mucho más oscuro, la nada muestra su inquietante rostro: "Maravillosa correspondencia hecha de nada y llena de significados, emociones y resonancias (46).

alvaro-hobbyhorse.blogspot.com

Noticias relacionadas

La lista del profesor Omero
Cultura · Antonio R. Rubio Plo
Alessandro D’Avenia es un profesor dedicado desde hace más de veinte años a la enseñanza e imparte clases de latín e italiano en un instituto. Es doctor en letras clásicas y ha escrito novelas y ensayos de gran éxito en Italia y otros países. ...
24 junio 2022 | Me gusta 2
Pasolini, Gennariello y las trampas del mundo
Cultura · Giuseppe Frangi
“En 1947 llegó un joven profesor de lengua, pasó lista y se presentó. Se llamaba Pier Paolo Pasolini. En los dos años que pasamos con él fuimos los alumnos más afortunados del mundo. ...
9 junio 2022 | Me gusta 1
En lo más pequeño está lo divino
Cultura · Pierluigi Banna
El papa Francisco ha reconocido a Hugo Rahner (1900-1968) como uno de los maestros que desde su juventud le permitieron identificarse con el carisma ignaciano. Así lo narraba recientemente Santiago Madrigal en un artículo publicado en La Civiltà Cattolica. ...
26 mayo 2022 | Me gusta 0