Tristeza, no desesperación

España · Fernando de Haro
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1 enero 2012
Triste. Era la única palabra que utilizaba The Economist hace unos días para explicar, en su especial sobre 2012, cómo va a ser el año para España. El magazine de referencia en la City Londinense, antes de que se conociera el primer ajuste del pasado viernes, urgía "al nuevo gobierno a recuperar el tiempo perdido". Y añadía que el problema es el déficit de las Comunidades Autónomas. Al otro lado del Atlántico, la Vieja Dama Gris -también conocida como New York Times- contaba el viernes el resultado del segundo Consejo de Ministros de Rajoy. No se distingue precisamente por ocuparse mucho de nuestro país, pero en esta ocasión quería hacerles entender a sus influyentes lectores qué nos pasa. Y para ilustrarles les contaba que en Figueres, el pueblo de Dalí, hay una prisión que está vacía y que cuesta 1.300.000 dólares al mes.

"Los gobiernos regionales tendrán que deshacerse de algunas de sus responsabilidades, reducir los amplios servicios sanitaros y educativos", recomendaba la referencia del "mundo liberal", progresista, estadounidense. Es lo que leen los chicos de los mercados, que en la quinta avenida de Nueva York o en Westminster utilizan un metro mucho peor que el de Madrid.

En el nuevo ministerio de Hacienda y Administraciones Territoriales este fin de semana, con poco tiempo para las celebraciones de fin de año, han estado leyendo y releyendo los datos de ejecución presupuestaria. Y les dicen lo mismo que la prensa anglosajona. Un alto cargo contaba el sábado que, tras la subida del IRPF y del IBI, después de haberles pegado un tajo a todos los ministerios, lo próximo son las Comunidades Autónomas. Las medidas del 30 de diciembre corresponden a los 16.5000 millones de los que Rajoy habló en el debate de investidura. Pero hay que sumar 20.000 millones más por los dos puntos de déficit oculto y Hacienda quiere sacarlos de los gobiernos regionales.

La tristeza de la que hablaba The Economist es soportable, la desesperación no. Ya llevamos mucho tiempo llorando y sudando, ahora lo que necesitamos saber es que esas lágrimas y ese sudor sirven para algo.

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