Toque y más toque

Cultura · Cristian Serrano
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 114
8 octubre 2014
Paco es uno de esos hombres sensatos que anda con pie firme por la vida. Alcanzada ya la madurez como entrenador, previamente fue futbolista. De su etapa como jugador, un dolor clavado en el pecho: le obligaban a pegar pelotazos.

Paco es uno de esos hombres sensatos que anda con pie firme por la vida. Alcanzada ya la madurez como entrenador, previamente fue futbolista. De su etapa como jugador, un dolor clavado en el pecho: le obligaban a pegar pelotazos. El pasado sábado frente al Barcelona cumplía doscientos partidos recorriendo el área técnica de equipos profesionales en liga. Setenta y tres victorias. Un solo estilo: el toque como forma de cumplir los objetivos. La mayor gesta: ser capaz de rehacer un equipo. Así se ha consagrado Paco Jémez en el fútbol español y este verano volvió a asumir el reto de seguir engrandeciendo la historia del Rayo.

La corriente futbolística que cambió la historia del fútbol español pilló a Paco sin dirigir a ningún equipo tras su destitución en el Córdoba. El cambio del músculo por el cuidado del balón fue la tecla definitiva de la que nunca pudo disfrutar como jugador. De este modo, vio en Luis Aragonés una intuición cumplida.

Paco asintió y se lanzó al ruedo futbolístico con una consigna: buen trato del balón. Así ha comenzado su tercera temporada consecutiva en el Rayo con la conciencia que le ha acompañado hasta la fecha: el reto franjirrojo para él siempre será uno de los mayores de su carrera.

Jémez, hombre obsesionado con el aspecto táctico, disfruta de esa otra zona del fútbol que juega un papel decisivo: la motivación. Así, en el último partido de liga de una temporada catalogada como la mejor de la historia del club, abrió las puertas de los vestuarios a los familiares de los jugadores a modo de agradecimiento y como forma de dar valor en conjunto a la gesta lograda. Pocas charlas alcanzarán mayor grado de emoción para un futbolista.

Paco ha sabido congeniar a la perfección con esa idiosincrasia tan particular como es la vallecana que se traduce en el verde con la combinación de garra con un atrevido intento continuo de sacar la pelota jugada y hacer del toque, a la par que su mejor defensa, la mayor virtud para lograr victorias. Hasta ahora, resultado altamente positivo.

Noticias relacionadas

Con la lámpara encendida
Cultura · Javier Mª Prades López
Publicamos la homilía de Javier Prades durante el funeral de Mikel Azurmendi el pasado 9 de agosto en la parroquia del Espíritu Santo de San Sebastián...
12 agosto 2021 | Me gusta 9