¿Huelga general?

Tiempo de construir, tiempo de trabajar

España · Compañía de las Obras
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23 septiembre 2010
Sufrimos una crisis feroz. Los efectos del final de la burbuja internacional, ejemplo de la separación entre la economía real y la economía financiera, en España se han prologando y se han visto aumentados. El Gobierno de Zapatero no realizó en su momento las reformas necesarias y las que ha puesto en marcha en los últimos meses llegan tarde y son insuficientes. UGT y CC.OO convocan ahora una huelga general después de haber sido complacientes, durante seis años, con una política económica que no ha impedido que nuestra tasa de paro duplique la media de la UE.

Nuestro país se encuentra ciertamente en un momento de emergencia. La convocatoria de la huelga coincide con una jornada europea de protesta que diluye la mala gestión del Gobierno. Se culpa de la recesión, de forma ideológica, a los males del sistema. Y se fomenta así un modo inhumano de afrontar los serios problemas que tenemos por delante. La crisis requiere que pongamos en movimiento todas nuestras energías. Pero una movilización sólo es plenamente humana si implica la libertad, la responsabilidad de un cambio personal en el modo de concebir el trabajo, la forma de hacer empresa, de construir sociedad.

La viabilidad de la sociedad del bienestar requiere que, con seriedad, vayamos hasta el fondo de las razones de nuestra baja competitividad, del estatalismo que sofoca las iniciativas que nacen desde abajo (sean empresariales o no lucrativas), de la falta de una educación a la altura de los retos que tenemos por delante.

Ésta es una ocasión para preguntarnos por qué trabajamos y cómo trabajamos. Quizás eso pueda ayudarnos a superar esa parálisis que nos provoca la crisis y a entender el drama de los que están desempleados. Trabajamos porque somos necesidad, voluntad de expresarnos y de construir. Nuestro trabajo expresa el anhelo de justicia, verdad y de bien -en definitiva de Infinito- que late en nosotros. Una conciencia clara de ese origen nos permite ser creativos, nos permite esa gratuidad que hace posible que las empresas y las obras no lucrativas sean sostenibles, nos hace construir con otros y vence un individualismo que es incapaz de superar el fracaso. La tenacidad y el gusto por edificar son posibles en la compañía de hombres que viven su responsabilidad en este nivel.

Para que la política presupuestaria, la estructura del mercado laboral, el déficit público y el sistema de enseñanza no frenen esta dinámica, el Gobierno tiene mucha tarea por delante.

Esta huelga general, tal y como está planteada, no fomenta una dinámica de construcción. Existen razones para estar preocupados y enfadados, pero hay otro modo de afrontar las circunstancias difíciles que atravesamos. Nos interesa encontrarnos con todos aquellos que están interesados en vivir la crisis con esta perspectiva.

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