The amazing Spider-Man: El poder de Electro

Cultura · Víctor Alvarado
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21 abril 2014
Gracias al talento de dos genios como Steve Ditko y Stan Lee, que en 1962 crearon las aventuras del sorprendente arácnido, podemos disfrutar de la segunda parte del tercer lanzamiento, llamado The amazing Spider-Man: El poder de Electro. Éste se basa a su vez en varios cómics míticos de los guionistas Stan Lee y Gerry Conway, así como los dibujantes Lee Weeks y Gil Kane en el que se narran episodios trágicos de la familia de los Stacy especialmente vinculados a Peter Parker.

Gracias al talento de dos genios como Steve Ditko y Stan Lee, que en 1962 crearon las aventuras del sorprendente arácnido, podemos disfrutar de la segunda parte del tercer lanzamiento, llamado The amazing Spider-Man: El poder de Electro. Éste se basa a su vez en varios cómics míticos de los guionistas Stan Lee y Gerry Conway, así como los dibujantes Lee Weeks y Gil Kane en el que se narran episodios trágicos de la familia de los Stacy especialmente vinculados a Peter Parker.

La dirección ha corrido a cargo de Marc Webb, un hombre que domina tanto el drama como la comedia como demostró con la excelente película indie (500) días juntos, donde se narraban las distintas etapas por las que pasa una relación de pareja y que, de algún modo, se aprovecha en esta entrega. Este cineasta repite, tras el éxito de la primera, en la que nos desvelaba los orígenes del “trepamuros” en los que se demostraba la importancia de escuchar la voz de la conciencia (un gran poder requiere una gran responsabilidad) para descubrir la vocación.

El resultado en su conjunto es irregular, no por una mala combinación de la acción y el romance, que se reparte a partes iguales, sino porque parece que se atranca de vez en cuando y la duración excesiva hace el resto. Lo que queda claro es que no es de las mejores, si la valoramos en su conjunto, aunque presenta unas cuantas escenas por separado que resultan muy acertadas. En esta ocasión, las secuelas de Thor y El Capitán América le han ganado la partida al “lanzarredes” (y lo dice todo un admirador del mítico Hombre Araña). El humor hace acto de presencia en innumerables ocasiones, un detalle siempre presente en toda la obra de Spiderman.

El reparto lo encabeza el peculiar actor Andrew Gardfield, que no me parece el actor más indicado para el personaje, y Emma Stone en el papel de Gwen, que nos enamora a todos con sus gestos y miradas, mientras que los supervillanos son Jaimie Foxx (Electro), que se presenta como un ser ignorado por el mundo que busca venganza, y Paul Giamatti interpreta a Rino, un personaje que nos hará pasar un rato memorablemente divertido. No deben perderse el cameo de la cabeza pensante de Marvel, ya citada con anterioridad.

La película apunta un ramillete de ideas interesantes. Aparecen, como suele ser habitual, los clásicos dilemas morales que van salpicando la vida del protagonista. Y si en la primera entrega se nos hablaba de la vocación profesional, en esta segunda se plantea el sentido de formar una pareja y lo que ello supone. Por otra parte, les aconsejamos que no se pierdan un par de escenas memorables. La primera es aquella en la que un chaval se enfunda su disfraz de Spidey para enfrentarse a un delincuente, que en realidad nos sirve para que reflexionemos sobre la importancia de ser modelo para la juventud. La segunda escena es la del excelente discurso de graduación de Gwen Stacy, que versa sobre el valor de la esperanza para el mundo, un tema que va en consonancia con las fechas pascuales en la que nos encontramos.

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