Terror islámico en los lugares sagrados del islam

Mundo · Amr Al-Shubaki
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 695
8 julio 2016
Si un terrorista suicida del Isis pone en su punto de mira a las fuerzas de seguridad saudíes durante el mes sagrado, en el momento de la llamada a la oración vespertina, y además en las inmediaciones de la tumba del Profeta, eso significa que estamos ante una metamorfosis de las operaciones terroristas.

Si un terrorista suicida del Isis pone en su punto de mira a las fuerzas de seguridad saudíes durante el mes sagrado, en el momento de la llamada a la oración vespertina, y además en las inmediaciones de la tumba del Profeta, eso significa que estamos ante una metamorfosis de las operaciones terroristas.

En el impacto, cuatro agentes de seguridad perdieron la vida, una escena que ha alterado los sentimientos religiosos de cualquier musulmán, así como la propia humanidad. Quien cierre los ojos ante los crímenes del Isis porque este ponga en su punto de mira a otras confesiones y religiones podría ser considerado cómplice del terrorista. De hecho, los crímenes que comete esta organización contra los árabes y musulmanes sunitas son mayores que los que comete contra los musulmanes chiítas o los no musulmanes. Quien haya permanecido en silencio ante la explosión en el barrio de Karrada en Baghdad, que causó más de 130 víctimas, en su mayoría chiítas, y haya pensado que lo sucedido en Al-Qatif, de mayoría chií, no se repetiría en Medina o La Meca, sería igualmente culpable, pues el terrorismo del Isis es un terrorismo asesino y sus criminales no tienen patria, religión ni confesión.

Un terrorista que se hace estallar cerca de la mezquita del Profeta refleja la transformación de los grupos terroristas y el paso de la fase del grupo yihadista que acusa de descreídos (takfīr) a un gobernante o a un sistema pero restringe el asesinato de ciudadanos civiles y no comete operaciones suicidas, a la fase de los grupos takfiristas que no ponen límite alguno a los asesinatos o degollaciones cotidianas, como sucede en Iraq, Siria, Egipto, Túnez, Francia, Turquía y América, llegando hasta el corazón de las tierras sagradas de los musulmanes, Medina.

La metamorfosis de los grupos terroristas comenzó probablemente después de los ataques del 11 de septiembre y la guerra de América contra el terrorismo, que favoreció la difusión de este último. Por aquel entonces, apareció una nueva especie de terroristas, diferentes de los viejos terroristas. Los nuevos eran en parte usuarios de las redes sociales, pero procedían en su mayoría de organizaciones ideológicas que banalizan las normas relativas a la “dār kufr (casa de los incrédulos)”, “dār ridda (casa de los apóstatas)”, “dār Islām (casa del islam)”, “dār da‘wa (casa de la llamada)”… hasta llegar a realizar operaciones terroristas en las inmediaciones de la tumba del Profeta del islam.

Los grupos terroristas han pasado del conflicto contra el poder interno, con el objetivo de hacerlo caer y llevar a cabo su proyecto islamista, a la venganza contra el mundo y la humanidad, aunque saben bien que no son capaces de derrocar un régimen ni en Oriente Medio ni en Occidente, sino solo de buscar venganza contra el sistema, democrático o autoritario, y contra el pueblo, musulmán o no musulmán. De hecho, estos grupos han crecido al ritmo de eslóganes superficiales y takfiristas que se repiten en las redes sociales y que en pocas semanas forman a jóvenes frustrados para que emprendan operaciones suicidas, desconocidas por las organizaciones yihadistas del siglo pasado.

Iraq y Siria se han convertido en las fuentes por excelencia del nuevo terrorismo porque ofrecen un ambiente fértil que atrae a personas frustradas, movidas por el deseo de dominación, venganza o dinero, y privadas de formación doctrinal. A un joven de Tanzīm Al-Jihad o de Jamā‘at Islāmiyya le sometían a años de preparación psicológica, doctrinal y religiosa antes de agarrar un arma y matar a una persona. Ahora, en cambio, un joven está preparado para tomar las armas en pocos días, y en pocas semanas para cometer un atentado. Lo cual se debe a que no le guían impulsos propiamente doctrinales sino la venganza, la situación de marginación y, a veces, el dinero, aunque todo ello se rellene con términos religiosos.

Los sociólogos y psicólogos, y no solo los expertos en seguridad, deberían estudiar a fondo los motivos que han movido al terrorista suicida de Medina. Forma parte de una organización que odia al islam y a los musulmanes, y combate tanto a los sunitas como a los chiítas. Dios se apiade de los mártires del terrorismo en Arabia Saudí y en todo el mundo.

Oasis

Noticias relacionadas

El corazón agudiza el ingenio
Mundo · Maurizio Vitali
“Hoy el mundo y Polonia necesitan hombres de corazón grande, que sirvan con humildad y amor, que bendigan y no maldigan, que conquisten la tierra con la bendición”. Esta frase es del polaco san Juan Pablo II, que la pronunció en 1999 y que ahora recordaba Francisco....
24 noviembre 2021 | Me gusta 2
La primacía del Derecho europeo
Mundo · Ángel Satué
“La cooperación entre naciones, por importante que pueda ser, no resuelve nada. Lo que hay que buscar es una fusión de los intereses del pueblo europeos, no solo mantener un equilibrio entre esos intereses”, dijo Monnet. ...
24 noviembre 2021 | Me gusta 2
La crisis del islam político, entre Estado civil y emirato
Mundo · Chiara Pellegrino
Del islam político llegan señales contrastantes. Mientras que en Afganistán los talibanes han recreado su emirato, los movimientos islamistas del norte de África, que llegaron al poder en varios países siguiendo la estela de la Primavera árabe, han entrado en una parábola descendiente. ...
10 noviembre 2021 | Me gusta 0
Powell y la polarización española
Mundo · F.H.
En las últimas horas ha muerto el que fuera secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell. Nacido en Harlem, de padres jamaicanos, creció al sur del Bronx y se graduó en el City College de Nueva York. ...
19 octubre 2021 | Me gusta 3