HISTORIA: una ventana al pasado

SUDÁFRICA: de la legitimación del apartheid a la reconciliación (I)

España · PaginasDigital
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9 diciembre 2013
Ha sido uno de los acontecimientos históricos del siglo XXI: la muerte de Nelson Mandela, que ha supuesto el fin del largo camino de un país devastado por el conflicto interracial heredado de años de imperialismo calvinista, que parecía condenar a la nación más europea de África a una cárcel del odio no sólo por los años de dominio afrikáner, sino también por el resentimiento y el enfrentamiento continuos que amenazaron llevar al país a la guerra civil.La muerte de Mandela ha sido la ocasión para rescatar uno de esos pequeños trabajos que nacen de la curiosidad por la historia de Sudáfrica y que habían quedado en el baúl de los recuerdos. Aquí está: Sudáfrica, por entregas.

Ha sido uno de los acontecimientos históricos del siglo XXI: la muerte de Nelson Mandela, que ha supuesto el fin del largo camino de un país devastado por el conflicto interracial heredado de años de imperialismo calvinista, que parecía condenar a la nación más europea de África a una cárcel del odio no sólo por los años de dominio afrikáner, sino también por el resentimiento y el enfrentamiento continuos que amenazaron llevar al país a la guerra civil. La muerte de Mandela ha sido la ocasión para rescatar uno de esos pequeños trabajos que nacen de la curiosidad por la historia de Sudáfrica y que habían quedado en el baúl de los recuerdos. Aquí está: Sudáfrica, por entregas.

La colonización y el consiguiente proceso contrario (conocido como “descolonización”) del continente africano constituye uno de los episodios más interesantes de la Historia. El reparto de los territorios en la  Conferencia de Berlín (1885), que dividió el continente y estableció los límites de cada dominio colonial sin tener en cuenta la distribución de la población africana, originó, en los años 50 y 60 del siglo XX, procesos complejos de descolonización.

Sin duda alguna, el que me resulta más interesante es el caso de Sudáfrica, porque es donde confluyen diferentes factores que propiciaron el sistema de segregación conocido como apartheid: en primer lugar se sitúa el factor religioso, en el que una interpretación calvinista de la Biblia sirvió para legitimar un régimen de separación, en el que la población negra era vista como de inferior categoría. También los factores políticos tuvieron sus implicaciones: las guerras de religión en Europa provocan la emigración de población holandesa, francesa, alemana…de religión calvinista, que se asentará en el África austral y fundará colonias en distintos puntos del territorio sudafricano, originando la identidad afrikáner y las Repúblicas  bóers. La confluencia de estos factores origina un proceso de segregación racial, que abarcará desde la victoria del Partido Nacional Afrikáner (1948) hasta las elecciones de 1994, que llevarán a la presidencia a Nelson Mandela.

Se ha escrito mucho acerca del apartheid en Sudáfrica, incluso se ha llegado a hacer una tesis doctoral sobre el tema: el Departamento de Derecho Público de la Universidad de Zaragoza publicó una tesis de Santiago Tazón Serrano, sobre el fenómeno del apartheid[1], que trata el tema desde el punto de vista jurídico y de legitimación del fenómeno, lo que ha supuesto una referencia interesante a la hora de concebir el trabajo, y me ha proporcionado muchos aspectos interesantes que sería interesante tratar más en profundidad.

Para el aspecto relativo a la reconciliación, me ha parecido interesante hacer una referencia a  la labor que algunos sectores de la sociedad civil, como las confesiones religiosas, han desempeñado en la normalización política de Sudáfrica, así como el papel de las personas (Nelson Mandela, sobretodo; pero también Frederik De Klerk, el arzobispo anglicano Desmond Tutu, el arzobispo católico Denis Hurley,…entre otros), para poder entender que el cambio que se produce en las personas prepara las condiciones para el cambio social.                            

 

I. LEGITIMACÍÓN DEL APARTHEID:

El calvinismo como punto de partida. En los tiempos de la Reforma, Calvino acuña el concepto de predestinación como decreto eterno de Dios que estableció que algunos estaban destinados a salvarse y otros a condenarse (Calvino, Institución Cristiana, capítulo XIV, nº 5). De esta fórmula, se desprenden dos principios: la predestinación y el principio de concesión de bienes. En base a ellos, Calvino sostiene que por los bienes se sabía si uno era elegido  o condenado, por lo que los individuos debían demostrarse a sí mismos y a los demás que eran parte de los elegidos. En lo que respecta a Sudáfrica, los calvinistas llegaron a sostener que sólo los blancos podían salvarse, en cuanto que su riqueza, civilización y grado de prosperidad eran signos de ello, mientras que la población negra era considerada, en el mejor de los casos, una raza salvaje que había que educar. Así pareció confirmarlo el Sínodo de la Iglesia Reformista Holandesa en 1947, cuando sostenía que la separación de razas estaba recogida en las Escrituras,  y elaboró un informe que justificó lo que más tarde se conocería como el apartheid (la separación de las razas como principio divino).                                         

En toda esta fundamentación, como en muchos otros casos, se utilizó el concepto teológico de Tierra Prometida para justificar la apropiación de ciertas tierras y de su permanencia. La visión afrikáner es la de ser perseguidos por los británicos en una larga travesía por tierras inhóspitas (al igual que en el Libro del Éxodo), identificándose el Transvaal con la tierra de Canaán y el pueblo bóer con el pueblo elegido de Dios. Los pasajes bíblicos que sirvieron para justificar el racismo son Génesis 4:11-15 (el episodio de la marca de Caín, identificada por algunos teólogos calvinistas con la piel oscura) y Génesis 9:18-27 (sobre la maldición de Cam, descendiente de Noé, argumentándose que Cam tenía piel oscura y que estaba destinado a ser esclavo de sus hermanos). Se utilizaron muchas otras citas de la Biblia, forzándose la interpretación en casi todas ellas y forjándose una ideología basada en la superioridad del hombre blanco, como algo que obedecía a un plan divino.[1] Esta concepción fue aplicada en todas sus consecuencias en Sudáfrica, y había confluido con las teorías eugenésicas del Conde Gobineau y el darwinismo social. Todo ello derivaba de la concepción de “laager”, término bóer que significaba una posición defensiva, derivado de las luchas que los bóers habían mantenido con los zulúes.

Dejo para otro día el desarrollo de este proceso

[1]  En este sentido, la tesis doctoral Apartheid y Estado hace mención a los factores ideológicos, en los que el  autor refleja la existencia de un cierto miedo y de un complejo de superioridad.

 

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