Subida al monte de las Bienaventuranzas

Cultura · Antonio R. Rubio Plo
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5 enero 2026
"En la montaña. La aspereza y la gracia" (Ed. Encuentro) es el nuevo libro del dominico francés Adrien Candiard, residente en El Cairo, y que es uno de los autores de temática cristiana más conocidos de Francia.

No es un libro de apologética ni un sesudo tratado teológico. Al igual que otros libros de Candiard, su estilo es sencillo y breve. Es una introducción, por no decir una invitación, a la lectura de los capítulos 5,6 y 7 del evangelio de Mateo, donde se contienen las enseñanzas del Sermón de la Montaña. Como es sabido, el relato evangélico se inicia con los Bienaventuranzas, por lo que podría decirse que esta obra es una invitación a subir al monte de las Bienaventuranzas. En aquel lugar de Galilea estuvo Candiard con un grupo de jóvenes de su parroquia en el verano de 2023 y les leyó los tres capítulos, que muchos nunca habían escuchado por entero.

En efecto, estas enseñanzas de Jesús no podrían entenderse sin las Bienaventuranzas que las preceden. Sin embargo, Candiard no hace un comentario de cada una ni tampoco desciende a la casuística que tanto preocupa a muchos cristianos de hoy, aunque también preocupaba en los tiempos en que las sociedades occidentales eran mayoritariamente católicas. Pero la gran pregunta, planteada en la introducción del libro, es la del joven rico que quiere alcanzar la vida eterna (Mt, 19, 16-24). La respuesta definitiva de Jesús a un joven que cumple los mandamientos, pero intuye que puede ir a metas mayores, nos interpela a todos: “Una cosa te falta. Ve y vende cuanto tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo. Luego, ven y sígueme». No pocos cristianos siguen creyendo que esto un consejo facultativo, una invitación a alejarse del mundo en la vida religiosa. Se olvidan, sin embargo, de que “Ven y sígueme” se dirige a todos los cristianos. Pero solo se puede seguir a alguien al que se ama. Porque la relación entre el cristiano y Dios es una historia de amor, un encuentro personal con un Dios que nos ha amado primero, con un Dios que nos asegura que su Reino está dentro de nosotros y no pertenece al mundo de las ideas.

Pese a todo, las enseñanzas del Sermón de la Montaña siguen siendo incomprensibles para muchos: el amor a los enemigos, el rechazo radical a todo aquello que nos aparte de Dios con imágenes fuertes como la del ojo que escandaliza y debe ser arrancado, la oración en secreto y sin espectadores… Jesús parece pedirnos cosas imposibles y desconcertantes. ¿No sería más sencillo una relación, aunque fuera muy amplia, de preceptos claros para caminar hacia esa vida eterna? Si así fuera caeríamos en el pelagianismo, la consideración de que solamente nuestros esfuerzos de ascética solitaria nos llevan hacia la vida eterna. Todo un cristianismo de lucha e imitación, aunque también de orgullo y autosuficiencia. Un cristianismo en el que está ausente el papel de la gracia. Por eso, conviene no perder de vista el subtítulo de este libro: La aspereza y la gracia. No se menciona explícitamente, pero esto nos recuerda La gravedad y la gracia de Simone Weil, una obra de una mujer espiritual que no terminó dar el paso de convertirse al cristianismo, si bien sus escritos no pueden entenderse sin él. La aspereza, según Candiard, se relaciona con la puerta estrecha (Mt 7, 13-14 ), que, en realidad, es una puerta adaptada a nuestra medida, y por tanto, no necesita ser una puerta ancha y facilona.

Al leer este libro, no puedo dejar de acordarme las divisiones que hoy vemos en la Iglesia, en un ambiente en el que es fácil juzgar o clasificar a otros. Con eso, perdemos mucho tiempo, pues nos hace olvidar el amor y nos hacemos impermeables a la gracia de Dios. Resalta Candiard el hecho de que los teólogos a lo largo de la historia se han empeñado en complicar las cosas con categorías sobre la gracia.

Es áspero subir a la montaña, pero la gracia de Dios es decisiva. Esta es la idea central del libro de Candiard. A este respecto recuerda que “la gracia de Dios es un encuentro, y un encuentro de amor”. Un amor recibido y compartido. La gracia es un don de Dios, y la gracia es el Espíritu Santo, el amor que une al Padre y al Hijo.

 

*Antonio R. Rubio Plo es autor de Retorno a la belleza. Grandes momentos del arte, la música y la literatura


ADRIEN CANDIARD

En la montaña. La aspereza y la gracias

ENCUENTRO. 104 páginas. 14,00 €

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Recomendación de lectura: Las Españas de Julián Marías

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