Solo por la belleza

Sociedad · Fausto Bertinotti
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21 marzo 2024
Con Julián Carrón se ha derrumbado la idea del enemigo y se ha abierto la posibilidad de que incluso con el más lejano se puede tener un diálogo.

Fausto Bertinotti[i]:

Gracias por la invitación y la acogida. Soy un apasionado del tema pero poco entendido. Trataré de decirles lo que creía entender hasta la dimisión de Julián Carrón[ii]. Tras su dimisión dije: «ahora ya no entiendo». El comportamiento de un amigo hacia don Julián, con su silencio posterior, hizo que este asunto -que es un asunto importante- fuera aún más difícil de interpretar para mí.
Vittadini[iii], que también interviene en la conversación del libro con gran lucidez, me dio la clave para empezar a entender lo que había pasado. Como bien sabéis, Vittadini es un pilar de Comunión y Liberación porque ha pasado por todas sus fases, nunca ha renegado de ninguna de ellas y ha vivido esta experiencia de fe y comunidad con un compromiso de liderazgo. Como podéis ver en el libro, vive la experiencia de don Julián totalmente, sin reservas. En mi opinión esto es muy relevante, porque estamos hablando de una diferencia -me atrevería a decir que antropológica- entre el teólogo extremeño y el lombardo Vittadini.
Ascione[iv] con este libro ayuda mucho: me ha parecido un libro relevante, construido con gran rigor. Ascione es apasionado sin ser partidista. Investiga hechos concretos, y la tarea era muy difícil porque uno podía deslizarse, incluso sin querer, hacia uno de los dos lados de la línea de fuga. Un lado es la lectura teológica del asunto, inscrita por completo en una historia de la Iglesia. El otro lado sería una crónica de los conflictos internos, como si se tratara de un partido, un partido degradado como son los de ahora. Ascione elige un camino que realmente nos ayuda a avanzar en nuestra investigación: nos ayuda a poner ladrillos en la construcción sabiendo que todavía está por terminar.

Profeta desarmado

¿Cómo puedo hablar del tema del libro habiendo confesado al principio mi incomprensión de esta última fase? Puedo hablar por como creí entender la innovación que Carrón inyectó muy generosamente en el cuerpo fuerte y significativo de Comunión y Liberación. No diré que fue la experiencia de un «profeta desarmado» -utilizando una fórmula tomada de otro lugar- pero ciertamente se le parece.

Se pueden hacer  algunas observaciones minimalistas. Carrón es muy diferente al resto de figuras públicas de todo tipo que ocupan el escenario del país. La diferencia es abismal: no se ha escondido en absoluto, ha estado presente, pero por ninguno de los medios que se usan en la sociedad de comunicación de masas. No hay mucha gente fuera de Comunión y Liberación que conozca su físico. Incluso en el Meeting de Rimini de Comunión y Liberación[v], donde estaba como en casa, siempre parecía querer mantenerse al margen. Nunca cruzaba un pasillo donde habría suscitado, y de hecho suscitó, grandes aplausos. Se dirigía en silencio al lugar donde tenía que dar su contribución. Y, sin embargo, es un hombre de gran popularidad: quiero recordar que cuando fue nombrado en la plaza de San Pedro el 15 de octubre (2023)[vi] hubo una ovación que sorprendió a todos, precisamente porque es un personaje reticente a manifestarse públicamente. Como vimos es un personaje popular.
Confieso que vengo de una historia de confrontación con Comunión y Liberación desde la época de GS[vii]. Todos sentimos la fascinación de don Giussani, pero también la dureza de la polémica. Seamos claros: si nosotros y él hubiéramos descubierto antes el diálogo con Pasolini[viii] quizá a todos nos habría ido mejor. Pero es un hecho que venimos de historias distintas.
Me gustaría que se reconociera que la crítica a Comunión y Liberación por su vocación fundamentalista es difícil de rebatir. Ahora bien, Julián ha sido el antídoto. Recuerdo la pregunta que hice a personas de CL cercanas a él en una cena. Les pregunté: ¿Quiénes son vuestros amigos?». Respondieron que todos eran de Comunión y Liberación. Les dije: «¡Pues a lo mejor hay que cambiar de registro! No podéis esconderos en estas filas». La apertura no es simplemente una cuestión cultural, es una cuestión vital, es (la consecuencia) de la relación entre fe y vida, (fe) y comunidad… En definitiva, un antídoto.
Me gustaría intentar contarles cuál creo que fue su testimonio (el de Carrón), su camino de profeta casi desarmado utilizando algunas palabras clave. No intentaré intentar reconstruirlo -lo que sería demasiado arbitrario-.

La verdad y sus razones

La palabra más importante que, a mi juicio,  utilizó y reconstruyó es la palabra «verdad». No hace falta que diga, dado que muchos aquí saben más que yo de construcciones religiosas, que la verdad es el eje de la fe, es el motor de la fe. Pero Julián hace una operación importante, porque propone una lectura de la verdad sin trono y sin espada. Se podría decir  que es una vuelta a los orígenes mismos del cristianismo. Sin trono y sin espada porque  la verdad o se afirma – según su lectura- por su propio poder o no se afirma. La verdad no puede buscar socorro en el poder, ¡pero tampoco en la ley! Como sabéis, la no participación de la Comunión y de la Liberación en el Family Day[ix]  causó una gran impresión. Fue el resultado de una idea precisa. No hay ningún rastro de arrogancia o de distanciamiento en esto, simplemente la idea de que la verdad se afirma por sus propias razones, la idea de que si se pida ayuda (al poder), esa ayuda contamina: no es neutral en la búsqueda de la verdad.
La segunda palabra es «libertad». Insisto en el hecho de que este teólogo ha hecho lecturas originales, dentro de un vasto marco de investigación, de cada una de estas palabras. Libertad y razón son inseparables en el testimonio de Carrón. Y aquí vuelve su gran pasión por el cristianismo primitivo. La libertad victoriosa del cristianismo primitivo estaba completamente desprovista de poder. Era incluso alcanzada por perseguidos que habían emprendido el camino de la libertad en libertad.
La tercera palabra que siempre me ha llamado la atención -y es propia, ni siquiera es una redefinición- es «atracción». No existe propaganda para la conversión. Sólo hay una cosa que va un poco más allá del ejemplo: la capacidad, como único recurso del cristiano, de atraer por la belleza de cómo se vive. El cristiano está desnudo ante este problema. Es la atracción de la belleza de su vivencia lo que mueve las conciencias y la vida de las personas. En esto hay, por supuesto, una referencia a don Giussani. Giussani dice que si uno no ha creído nunca pero se encuentra con un fiel que da testimonio de la fe con gran capacidad de atracción, se convierte en creyente.
Este punto, en mi opinión, explica mucho la relación de Carrón con la política. Si el foco principal del creyente es el deseo de semejanza – me acerco a la fe porque veo en ti, cristiano, y en tu vida una atracción tal que alimenta mi deseo de optar por esto-  entonces la relación con la política toma un cariz completamente distinto. No es la del poder, ni es el de la representación. Tampoco en esto seamos demasiado ingenuos. Julián dice: «quien quiera ir a la política que la haga, siempre que no vaya con la armadura de la comunidad», que es el gran pecado de la fase anterior. Se liberó (de esa fase) con un acto muy valiente como el de la carta[x] sobre Formigoni[xi]. No se nombra, pero que se sabe que habla de él.

Fe, política y poder

No estamos hablando de algo irrelevante: estamos hablando de la  relación entre fe, política y poder. Algunos le objetan que se trata de un repliegue sobre la religión. ¡No! Es una ascensión a la fe. Es la posibilidad, a través de la experiencia de fe y de comunidad, de hacer también política. Pero no la política de los otros, es tu propia política, que es ante todo la vida de la comunidad. Carrón se encuentra con una condición que todos conocemos: no estamos hablando de una relación ahistórica entre fe y política. Estamos hablando de la relación entre fe y política en el período de la crisis de una y otra, de una crisis que puede llegar a ser destructiva y de  una crisis en la que lo que se puede  salvar es lo que queda de la búsqueda de la fe en la crisis. La relación con la política no es una relación de la que ahora saques ninguna ventaja para tu búsqueda. En primer lugar, porque está muy desacreditada y alejada de la vida de la gente, y en segundo lugar porque tú mismo vives en la época de la crisis. No hace falta repetir la famosa frase de Elliot ante las iglesias que se quedan desiertas: “¿es la gente la que ha abandonado a la Iglesia o es la Iglesia la que ha abandonado a la gente?». Pensad cuánto se puede multiplicar esta pregunta con respecto a la política, donde la respuesta es inequívoca: es la política la que ha abandonado al pueblo.
Así, su investigación (la de Carrón) se mueve en este campo: mirad cómo rechaza siempre quedarse en un bando. Cuando hoy te encuentras con alguien del mundo católico siempre surge la pregunta: «¿Está usted con Ratzinger o con Francisco?». ¡Qué grande tentación! Y Julián no la resuelve acrobáticamente, en absoluto. Julián hace referencia con fuerza al famoso Ratzinger, el que enseña precisamente lo que hay que poner en cuestión para encontrar el hilo de la fe en la Iglesia y con la Iglesia, ¡Qué fuerte en la enseñanza de Ratzinger sobre  el dramatismo de esta búsqueda! Y Julián, sin hacer ninguna yuxtaposición, se encuentra con Francisco que dice «estamos viviendo no la crisis de un tiempo sino la crisis de una época”, ya no estamos en la época de la cristiandad. ¡Esta frase es una frase gigantesca, enorme! Esta frase es de Ratzinger y de Francisco, y es de don Julián, con mucha fuerza de don Julián.
Así que su investigación se puede entender si te mueves desde aquí: desde la anticipación dramática de la crisis. Es una investigación que se mueve precisamente dentro de un cambio de época, estamos fuera del tiempo de la cristiandad.
Me detendría aquí porque la idea de esta búsqueda me parece tan gigantesca, tan enorme, que sólo puedo decir chapeau. Tengo el mayor de los respetos por quienes han emprendido desnudos este camino; y por eso no entiendo el resultado final, porque en mi opinión el problema está muy abierto.
Y yo francamente, incluso dejando a un lado la amistad, no veo personalidades más adecuadas que don Julián para afrontar este reto. El propio silencio al que no se le condena, sino que el asume, es indicativo de la personalidad de la que estamos hablando.
Decidme el nombre de un líder político relevante que se haya callado unos días.

Termino con el carisma: francamente, no estoy nada de acuerdo con quienes afirman que, de alguna manera, Julián quiso atribuirse el carisma del fundador. Esto no es cierto en absoluto, y estoy de acuerdo en que el carisma del fundador no se puede delegar.
Lo que digo es que don Julián propuso su propio carisma y con ese propio carisma guio Comunión y Liberación, y por eso creo que su marcha es una pérdida tanto para los creyentes como para los no creyentes.
Para los no creyentes, por la razón de que si hay un hombre que ha buscado al lejano con quien dialogar, ese es Carrón. De esta búsqueda no te podías escapar. Se ha derrumbado la idea del enemigo y se ha abierto la posibilidad de que incluso con el más lejano se puede tener un diálogo. Esto en mi opinión es una lección que ningún acontecimiento puede borrar.

Es cierto que Carrón nos asombró a todos, pero me parecería extraño que una reflexión sobre la fe y los creyentes la concluyera un no creyente. Me detendría aquí, pero quiero recordar que otro sacerdote -al que por razones generacionales estoy especialmente unido- don Milani, nos dijo que la obediencia no siempre es una virtud.

 

[i] Político comunista italiano, líder del Partido de la Izquierda Europea. Desde el 29 de abril de 2006 hasta 2008 fue presidente de la Cámara de Diputados de Italia.

[ii] Julián Carrón, sacerdote español, fue presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación hasta su dimisión en noviembre de 2021.

[iii] Se refiere a Giorgio Vittadini, catedrático de Economía y presidente de la  la Fundación para la Subsidiariedad que desde 2002 realiza actividades de investigación, formación y editoriales sobre temas sociales y económicos; edita Nueva Atlántida, revista trimestral de cultura civil, y el diario en línea Ilsussidiario.net.

[iv] Se refiere al autor del libro Marco Ascione, periodista jefe de reacción de la sección de política en el Corriere della Sera.

[v] Ver https://www.meetingrimini.org

[vi] Se refiere a la audiencia de Comunión y Liberación con el papa Francisco.

[vii] GS es el nombre que recibía la rama para estudiantes de la Acción Católica en la que comenzó su labor Giussani.

[viii] Se refiere al director de cine y ensayista, comunista, al que Giussani indicó como un lúcido crítico del proceso de homologación cultural que estaba sufriendo Italia.

[ix] Se refiere a las concentraciones promovidas en Italia por algunas realidades católicas desde 2007 para defender “la familia fundada en la unión estable de un hombre y una mujer, abierta a una generación natural ordenada, en la que los hijos nacen y crecen en una comunidad de amor y de vida, de la que pueden esperar una educación civil, moral y religiosa».

[x] Julián Carrón, publica en el diario italiano La Repubblica en mayo de 2012 ,una carta la  que asegura “ si el movimiento de Comunión y Liberación es continuamente identificado con el atractivo del poder, del dinero, de estilos de vida que nada tienen que ver con lo que hemos encontrado, algún pretexto debemos haber dado”. Carta completa:  http://archivo.revistahuellas.org/?id=266&id2=149&id_n=4142

[xi] Roberto Formigoni, miembro de Comunión y Liberación, fue presidente  de la Región de la Lombardía desde 1995 hasta 2013.


Lee también: Las hostilidades internas y la política: la metamorfosis de Comunión y Liberación


 

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