“Sin confianza no hay política para construir un país”

Entrevistas · Juan Carlos Hernández
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8 febrero 2021
Entrevista con Antoni Fernández Teixidó, exconsejero de la Generalitat de Cataluña

Según Fernández Teixidó, ambas opciones con posibilidades de ganar las elecciones en Cataluña el 14F luchan por una patrimonialización del Gobierno, pero lejos de resolver los problemas concretos de los ciudadanos.

¿Qué necesita Cataluña? ¿Qué se le debe pedir al próximo Gobierno que salga de las urnas?

Bien sencillo. Que gobierne. De verdad, ¡qué gobierne! Le costará a usted asumir que en Cataluña no se gobierna. Hace muchísimo tiempo que no hay una política, no eficaz de gobierno, sino lo que no hay es una política de gobierno que entienda que debe de resolver problemas y que la gestión de estos problemas va por delante de cualquier consideración ideológica o sobre el futuro de Cataluña, aunque sea legítima. La primera condición para un gobernante es gobernar. Y eso no parece tan claro, desde hace bastantes años, a los gobiernos que hemos tenido que padecer en Cataluña.

“La facultad para crear prosperidad corresponde a las empresas y a los trabajadores”

¿Cómo debe de afrontar el próximo gobierno la crisis económica? En este sentido, ¿los fondos europeos pueden ser una ocasión para modernizar la economía?

Hay que entender que la facultad para crear prosperidad corresponde a las empresas y a los trabajadores y, por tanto, cuanto más lejos estén las manos del gobierno en esa cuestión, muchísimo mejor. Y que además se entienda que el impulso para esa prosperidad tiene que ser acompañado, no protagonizado, por el gobierno. Y en el caso que cita de los fondos estamos en una situación parecida. Es obvio que son fondos para invertir y no para gastar pero hay cuestiones prioritarias ya que habrá que gastar dinero en resolver la situación en la que estamos, que es de auténtica penuria para muchos sectores de la economía catalana.

Sin un mínimo de confianza mutua es muy difícil construir a cualquier nivel. En esta vorágine de vetos cruzados a nivel político, ¿se ha trasladado esa desconfianza a la sociedad civil?

Esta desconfianza condiciona totalmente la política y la economía de este país. El concepto de confianza, el viejo concepto inglés del “trust”, se ha perdido hace mucho tiempo. Esto se percibe en la distancia sideral que tanto la patronal como los sindicatos tienen respecto del gobierno. No es solo una desconfianza instintiva sino que surge también por la incompetencia a la hora de gobernar. Yo estoy de acuerdo en que si no existe una confianza suficiente no se puede buscar la fórmula para gobernar y hacer que empresas y trabajadores se pongan de verdad, sin cortapisas, a tratar de levantar este país.

De cara a las elecciones del 14F, ¿qué efecto puede tener la aparición del exministro de Sanidad Salvador Illa en campaña?

El efecto, Illa es entretenimiento, disimulo y despiste. Para mí ese es el efecto de Illa en campaña, independientemente del respeto que como persona me merece, que además es amigo mío. Su entrada en campaña nos despista de los temas fundamentales, abre unos escenarios que son absolutamente inadecuados para Cataluña de contemporización política con el nacionalismo independentista y además subraya que ha venido a conseguir lo que tan vigorosamente gobierna a España que es el gobierno con Podemos, y no lo dicen pero este gobierno es imposible sin ERC. No hay ninguna posibilidad de naturaleza electoral que permita un gobierno socialista si no es con el apoyo de la ERC. O viceversa, un gobierno republicano con el apoyo socialista, que también se puede dar. Y el exministro de Sanidad está más cerca de lo segundo que de lo primero. De manera que la entrada de Illa lo que hace es añadir más despiste, más disimulo porque cuando oyes a Illa negar vehementemente la posibilidad de gobernar con la ERC y, viceversa, oyes a Junqueras decir que antes muertos que gobernar con el PSC, sabes que están preparando una alianza y que su manera de hacerlo saber a la sociedad catalana es negándolo.

Muchas de las cosas que pueden pactar entre ellos, al menos a nivel jurídico, pueden no ser posibles.

No importa, de lo que se trata aquí es de garantizar la patrimonialización del gobierno. Y aquí Sánchez nos ha dado lecciones enjundiosas y Junqueras también. El resto son detalles.

Dadas las circunstancias anómalas de estas elecciones se prevé un alto índice de abstención. ¿A quién perjudica electoralmente?

Una alta abstención perjudica a Cataluña y como el país no existe en abstracto perjudica a los catalanes. De manera más concreta es probable que penalice más a la derecha y a los constitucionalistas. De eso no tengo ninguna duda porque parte de este voto, que se atrincheró en Ciudadanos en las pasadas elecciones, no ve con demasiado temor la posibilidad de que se vuelva a proclamar una independencia y una república en Cataluña y se va a sumar a la desmovilización porque tampoco encuentra respuesta entre los que podrían ser una alternativa.

Dada la situación de pandemia, ¿se deberían haber pospuesto las elecciones?

Me pareció que había un acuerdo de todos los partidos, el PSOE también aunque disimulara, para aplazar las elecciones. Yo nunca comento las decisiones de los jueces y la independencia judicial es la que es. Me reservo mi opinión y pasaremos cuentas la noche del 14 de febrero. Veremos qué dificultades hay para constituir las mesas, el nivel de abstención, los problemas que se susciten… y estaremos unas semanas atentos a si esto ha disparado el índice de contagios. Y esto lo dice un liberal, amante de las libertades como principal patrimonio de todos nosotros, pero también hay que entender la situación en la que vivimos que creo que no es la más adecuada para la celebración de elecciones.

“Un sector del constitucionalismo desconfía de los propósitos de los independentistas pero tiene cierta confianza respecto a su incapacidad para concretarlos”

¿Entonces puede haber una cierta sensación dentro del constitucionalismo de que ha visto pasado el peligro de una ruptura unilateral y esto desmoviliza su voto?

Sin duda. Entre elección y elección la memoria de la especie es flaca. No digo que la única pero la primera voluntad de los independentistas es el independentismo; como ahora no está en el orden del día porque hay otros temas que lo ahogan y esto no ha quedado evidenciado en los últimos meses, la gente se relaja un poco y aquella necesidad imperiosa de parar los pies al independentismo en las elecciones anteriores no parece ya tan acuciante. Hay desconfianza respecto a sus propósitos pero hay una cierta confianza respecto a su incapacidad para concretarlos.

Los fundadores de Ciudadanos parecen haberse reconciliado con su partido.

Casi preferiría que más que los fundadores fueran los electores lo que se encontraran con Cs. Me parece que lo determinante es que los ciudadanos se encuentren con su partido y me da la impresión de que se va a comprobar que se va a reducir de una manera drástica en el resultado electoral. Veremos hasta qué punto el voto a Cs es un voto sólido desde el punto de vista político.

¿Quién puede sanar a la sociedad catalana?

Quien sana a un cuerpo político son los políticos, no es que tengamos una sociedad enferma, tenemos una sociedad desviada a mi juicio. Tenemos una sociedad encerrada en todo un conjunto de prejuicios y eso lo tendrán que resolver los políticos y además los políticos catalanes.

Empezaba la entrevista afirmando que la misión del gobierno que salga de las urnas es gobernar. Según las previsiones parece que estamos abocados a un tripartito. ¿Estamos condenados a un escenario de ingobernabilidad?

Yo matizaría que la hipótesis del tripartito es una segunda hipótesis a considerar en Cataluña. La hipótesis principal pasa por un gobierno de Junts per Catalunya, ERC y la CUP, esa es la principal opción de gobierno, en el sentido de más probable. Y la hipótesis de la que hemos hablado era una segunda hipótesis que necesitaría que el independentismo redujera sus resultados (Junts y ERC) y que el PSC hiciera aquí un gran resultado. Si me pregunta: ¿qué tipo de gobierno ve? Otro gobierno independentista más abocado a su izquierda, con más presencia de la CUP, con más carácter ideologizado de izquierda y más dispuesto a colaborar con el gobierno español. Pero si me pregunta: ¿qué desea el gobierno español? Un tripartito con PSOE y Podemos, pero lo que va a desear el electorado catalán me temo que será un tripartito con partidos independentistas.

En todo caso, sea cual sea la fórmula, parece que será un tripartito, con lo cual la gobernabilidad será compleja.

Sí, pero por dos razones distintas. El caso de la ingobernabilidad del tripartito independentista es por su nula capacidad para gobernar y tener recetas políticas para salir de la crisis. Va vinculado con que el paradigma que domina la constitución del gobierno es distinto, persiguen otro objetivo, se fijan otras metas. En cambio, si hablamos de la segunda ingobernabilidad, de un gobierno PSC, Podemos con ERC; o, al revés, liderado por ERC, lidia con la incapacidad, y esto es más subjetivo, e incompetencia que el gobierno español también ha mostrado en este tiempo. No tengo la percepción de que, ni de un lado ni de otro, pueda haber un gobierno para resolver los problemas que de verdad tienen los ciudadanos. Viendo los medios te das cuenta de que lo más remoto para la opción de gobierno tanto aquí como allí es la política propiamente dicha. Estamos en otra cosa, estamos en otro relato donde el elemento fundamental es patrimonializar el gobierno, que sea nuestro. ¿Con qué precio? No importa. Lo que importa es que el gobierno sea nuestro y que además lo alejemos de nuestros adversarios. Y que podamos descalificar a nuestros adversarios. Así es imposible que generes confianza ni en el Parlamento ni en los partidos ni en los electorados. Y sin confianza, como usted apuntaba muy juiciosamente, no hay política para construir un país.

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