Renzi se la juega, Mattarella decide

España · PaginasDigital
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1 mayo 2015
Ahora sí que ha llegado la hora de verdad para el futuro político de Matteo Renzi, que ha decidido apostárselo todo a una carta y la semana que viene verá si el asunto le ha salido bien o no. Ante la negativa de una parte de sus diputados a votar el proyecto de ley electoral tal y como llegó del Senado, Renzi ha decidido someterlo a una moción de confianza, moción de confianza que supone que, de no salir aporobada la nueva ley electoral, el Primer Ministro pierde la confianza de la Cámara y el Gobierno ha de dimitir en bloque. De momento, Renzi va ganando, ya que ha sometido a votación tres títulos de la ley (el I, II y IV) y en todos ellos el voto ha sido favorable por amplia mayoría. Pero la votación que realmente importa es la de la semana que viene, y en ella el Presidente Mattarella, por paradójico que pueda parecer, tiene mucho que decir, por no decir que todo.

Explicaremos por qué. Mattarella, como Presidente de la República, tiene la capacidad de encargar formar gobierno. Cuando hay un claro vencedor tras las elecciones (como sucedió con las que ganó Berlusconi en 2008), entonces esto no es más que un puro formalismo, ya que el ganador de los comicios tiene asegurados los votos para ganar una investidura. Sin embargo, cuando nos encontramos en medio de una legislatura (como la presente, dado que las elecciones fueron hace poco más de dos años), entonces es el Presidente de la República el que busca un candidato y le propone que intente recabar los apoyos necesarios para formar gobierno. Eso fue precisamente lo que hizo Napolitano con Letta en abril de 2013, y también con Renzi en febrero de 2014, y cuando un Presidente de la República apoya a un candidato, es difícil que las cámaras le nieguen ese apoyo (aunque alguna vez ha sucedido, como con Franco Marini a comienzos de 2008 cuando Prodi tuvo que presentar anticipadamente su dimisión, pero no suele ser lo normal).

Los diputados díscolos del Partido Democrático saben que, si cae Renzi, lo más seguro es que Mattarella convoque elecciones anticipadas, ya que sencillamente no hay recambio posible. Lo más cercano a Matteo Renzi es Giuseppe ´Pippo´ Civati, pero éste no tiene garantizado el apoyo de su partido ya que en las primarias a la secretaría general de diciembre de 2013, mientras Renzi se llevaba el 70% de los votos, Civati tuvo que conformarse con un triste 12%. A día de hoy, Renzi tiene muy controlado su partido, por lo que, aunque dimitiera, seguramente sería él el candidato a Primer Ministro por el PD, aunque ya sabe que en la política italiana todo es posible.

Por otra parte, no debe olvidarse la capacidad de influencia que Mattarella puede tener con el sector disidente del PD. Debe recordarse que, aunque aparentemente esté liderado por Pierluigi Bersani y Rosario ´Rosy´ Bindy, quien realmente manda ahí es el exPrimer Ministro Massimo D´Alema, y D´Alema fue precisamente quien nombró VicePrimer Ministro a Sergio Mattarella cuando tuvo que encabezar el gobierno entre 1998 y 2000. Seguramente en estos días Mattarella y D´Alema habrán hablado en más de una ocasión, y si Mattarella le ha dejado claro a D´Alema que, de caer Renzi, su decisión no será pedirle a otro formar gobierno sino convocar elecciones, entonces el tema estaría muy claro: mucho ruido y pocas nueces, y al final la ley saldría adelante. No olvidemos que Italia se encuentra sumida en una profunda crisis económica donde el paro amenaza con subir ante la falta de crecimiento y que los diputados, de seguir acatando los dictados de Renzi, podría tener asegurados casi tres años de trabajo muy bien remunerado.

Queda una última posibilidad, y es que los diputados disidentes al final acaben votando a favor el proyecto de ley electoral pero Mattarella decida reenviarlo a los cámaras antes de dar su firma definitiva para que se introduzcan los cambios necesarios. Pero eso sería muy negativo para la política italiana y para la percepción que de ella se tenga fuera, porque pondría de manifiesto que los gobernantes italianos, sean quienes sean, son incapaces de ponerse de acuerdo para nada importante. Y no hay que olvidar que el país está batiendo los récords de inestabilidad: va ya por el tercer Primer Ministro (tras Monti y Letta) no elegido por las urnas, y tres primeros ministros diferentes en poco más de dos años es mucho para un país aunque estemos hablando de una nación tan llamativa como la italiana.

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