Un primer pacto entre Convergencia y el PP

¿Realpolitik o esquizofrenia?

España · Francisco Pou
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21 julio 2016
Que la “política es el arte de lo posible” es un tópico difícil de compartir. Entre todo lo posible, el arte de la política es construir convivencia. Es el sentido de la política. Y no todo lo posible construye convivencia. ¿Es buena noticia para la convivencia entre los españoles el pacto que ha sido posible entre Convergencia y el PP?

Que la “política es el arte de lo posible” es un tópico difícil de compartir. Entre todo lo posible, el arte de la política es construir convivencia. Es el sentido de la política. Y no todo lo posible construye convivencia. ¿Es buena noticia para la convivencia entre los españoles el pacto que ha sido posible entre Convergencia y el PP?

Para Convergencia supone un soplo de ayuda en un momento en el que necesitaba dos cosas con urgencia: dinero y relevancia. El pacto con el PP para la presidencia del Congreso parece que conlleva facilidades para que constituya Convergencia grupo propio en la cámara, lo que le daría las dos cosas. El PP consigue un paso más a la gobernabilidad. Eso sí, las acusaciones de traición a los principios se oyen ya entre las dos formaciones. A Convergencia le va a costar explicar a unas bases exaltadas con el secesionismo que se iba al monte cómo ha llegado a facilitar un gobierno del PP. Entre el PP, pero también en Ciudadanos y el PSOE, se le echa en cara a Rajoy que no haya asestado un último golpe a una formación nacionalista que empezaba a desaparecer.

Lo cierto es que, casi in extremis, el PP y una parte del nacionalismo catalán han sido capaces de negociar y llegar a un acuerdo. Un acuerdo, si quieren, cortoplacista, posibilista y egoísta, pero un acuerdo de convivencia al fin y al cabo. Muchos creíamos que el reto político en España hoy era ser capaz de descubrir “bien” en el otro. Y el gato y el ratón de la política territorial española han sido capaces de dialogar para repartirse el queso.

En una semana en que en la Mesa del Parlamento catalán se debate “tomarse en serio” o no la sentencia del Constitucional sobre la ilegalidad de una moción sobre la independencia, ese pacto en Madrid lleva ya un mensaje de Realpolitik: podemos debatir independencias y nuevos mundos, pero todos somos dependientes y el mundo en el que vivimos y hay que construir es éste.

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