SOCIEDAD:LA POLIS

¿Qué tiene la gente contra los funcionarios?

España · PaginasDigital
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14 octubre 2013
“Vamos a ver, ¿qué parte es la que no entiendes?. Te repito que los funcionarios trabajamos como todos. Nos pagan una porquería de específico, nos han congelado e, incluso, bajado el sueldo. Después de estar años opositando para conseguir mi puesto, estoy harto de que la gente nos ponga como cabezas de turco de una crisis cuyos culpables son los banqueros, los empresarios y los políticos.

“Vamos a ver, ¿qué parte es la que no entiendes?. Te repito que los funcionarios trabajamos como todos. Nos pagan una porquería de específico, nos han congelado e, incluso, bajado el sueldo. Después de estar años opositando para conseguir mi puesto, estoy harto de que la gente nos ponga como cabezas de turco de una crisis cuyos culpables son los banqueros, los empresarios y los políticos. ¡Que paguen ellos, que son los que han provocado todo esto!”.

A mí todo esto me suena, porque lo llevo escuchando desde que ingresé en la Función Pública hace siete años. Me pasé cinco años preparando oposiciones y aprobé. En las prácticas, me inculcaban que tenía que llegar a ser jefe (se supone que para mandar, ¿qué es eso de servir?).Y, al principio, me lo creía; entiendo perfectamente a quienes padecen de este síndrome de Estocolmo del discurso del corporativismo absolutista. Hasta que no empiezas a ver delante de tus ojos cómo algunos de los que defienden con ahínco al cuerpo de funcionarios son los que acaban aprobando auténticas barbaridades a la hora de tomar decisiones sobre la vida de las personas. Cierto, no es que no hayamos sudado la camiseta (bueno, algunos que han sido funcionarizados después de ser personal laboral, no), pero yo me hago ciertas preguntas:

1- El hecho de haber aprobado, ¿me da patente de corso para reclamar ciertos “derechos” (o, más bien, privilegios)?.

2- ¿Por qué hay que estar siempre, como funcionarios, en la posición de los  defensores tan integristas del Estado del Bienestar frente a eso que tanto la izquierda como los sindicatos de clase llaman “los intereses despóticos y ocultos del mercado”?.

3- ¿Por qué si, al tomar decisiones equivocadas, en lugar de reconocer nuestros errores, negamos la mayor al ciudadano que se nos acerca y, frente a su reclamación, le invitamos (eso sí, con el portazo en las narices civilizado que supone) a que vaya a reclamar a los Juzgados de lo Contencioso-Administrativo?.

4- A veces, me pregunto si es verdad que la gente nos odia tanto. ¿No será que, en ocasiones, nos lo hemos ganado a pulso?.

5- ¿Y si fuésemos agentes facilitadores?. Yo soy de la tesis de que nos pagan por pensar, no para decir siempre: ¡sí, señor! a todo.

El problema es el dichoso artículo 103.1 de la Constitución: ´la Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales…´. ¿Qué son los intereses generales?…Concepto jurídico-político indeterminado.

Tal vez la clave sea traducir interés general…o sustituirlo por la palabra servicio al bien común: al fin y al cabo, servimos a la sociedad o, si es demasiado impúdico, a un ´Estado al servicio de la sociedad´. Sobra CORPORATIVISMO y falta SUBSIDIARIEDAD en la Función Pública. Si hay alguna sugerencia, soy todo oídos.

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