Punk Rock

Cultura · PaginasDigital
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26 noviembre 2014
El retrato de una generación perdida puede sonar a topicazo y a algo ya muy visto. Tienen razón si piensan esto, los adultos suelen mirar a la generación que les precede con negatividad, preguntándose qué será del futuro con ellos. Todos, cuando miramos atrás, pensamos que en nuestro tiempo las cosas eran mejores. Pero ¿éramos mejores o los tiempos eran mejores? En Punk Rock esta generación grita con un lenguaje incomprensible para muchos, pero tan agudo y desesperado que la angustia te petrifica en la butaca.

El retrato de una generación perdida puede sonar a topicazo y a algo ya muy visto. Tienen razón si piensan esto, los adultos suelen mirar a la generación que les precede con negatividad, preguntándose qué será del futuro con ellos. Todos, cuando miramos atrás, pensamos que en nuestro tiempo las cosas eran mejores. Pero ¿éramos mejores o los tiempos eran mejores? En Punk Rock esta generación grita con un lenguaje incomprensible para muchos, pero tan agudo y desesperado que la angustia te petrifica en la butaca.

Para arrancar la nueva temporada La Joven Compañía arriesga con un texto de Simon Stephens, dramaturgo inglés de referencia en la actualidad. Los siete jóvenes de Stockport (pueblo cercano a Manchester) que protagonizan esta tragedia retratan una juventud animalada, salvaje, perdida… Cada uno distinto, pero en el fondo iguales, perdidos en una sociedad que aborrecen y critican, son el reflejo mimético de lo que no quieren llegar a ser. Son jóvenes que juegan a ser adultos, autosuficientes, pero que deambulan por la vida sin un horizonte siquiera intuido; siempre juntos en la misma sala pero infinitamente lejos los unos de los otros; amigos en la forma pero enemigos en el corazón. Son la generación sin pertenencia a lugar alguno, incapaces de reconocerse en el tiempo que les toca vivir y la cultura que les rodea: huérfanos sociales.  Como dice el tema de Linkin Park que suena en la obra: “just stuck, hollow and alone […] I wanna heal, I wanna feel like I´m close to something real. I wanna find something I wanted all along, somewhere I belong”. ¿Cómo encontrar el lugar al que pertenezco si no me han permitido descubrir mi propia humanidad?

Si ya nos sorprendieron con la adaptación de Fuenteovejuna y se “salieron” con El Señor de las Moscas, La Joven Compañía, en este caso, arriesga fuerte y gana. Una puesta en escena brutal con proyecciones audiovisuales que realmente expresan la historia, un arranque magistral en la primera escena que encierra ya toda la obra, una música muy bien escogida en la que las letras no están de más y unos actores que se entregan apasionadamente. Punk Rock es una producción teatral propia de los grandes y experimentados pero les recuerdo que esta compañía de teatro está formada íntegramente por jóvenes entre 18 y 25 años. Como ven, estos jóvenes son la antítesis de sus personajes. La Joven Compañía está acercando al teatro a un público adolescente que en otras circunstancias no pisaría una sala. Sin embargo creo que en esta ocasión Punk Rock es una historia que les queda grande a los alumnos de secundaria y bachillerato. No por la violencia o la crudeza (ven cosas peores en la televisión o por internet) sino porque se pueden quedar en la superficie y no ahondar en la raíz de la tragedia. Simon Stephens describe el conflicto pero no muestra salida.

Les confieso que me he hecho “follower” de La Joven Compañía y estoy expectante ante sus  próximos proyectos: Hey boy, hey Girl, Romeo y Julieta y una nueva versión de Fuenteovejuna.

@Chema_Alejos

Toda la actualidad teatral de Madrid en www.hoyenlacity.com

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