Elecciones europeas

Por qué cada vez Europa es más necesaria

Mundo · Mario Mauro
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19 mayo 2009
Faltan pocos días para la gran cita. Un momento en el que todos los ciudadanos de los 27 estados miembros podrán reafirmar lo que llevan en el corazón. Se abre la campaña electoral para las elecciones europeas del próximo 6-7 de junio: 16 millones de jóvenes europeos votarán por primera vez a sus representantes en Bruselas. Serán dos días de gran participación, que implicarán a cerca de 500 millones de adultos residentes en el Viejo Continente.

Estas cifras nos indican qué significa estar en Europa: luchar por encontrar una solución al déficit democrático. Nuestros ciudadanos, por tanto, tienen en sus manos una gran oportunidad y este tiempo de preparación de la próxima legislatura será la ocasión para repetir una vez más que nuestra acción política puede hacer mucho para exportar el modelo de paz y desarrollo que en estos años hemos perseguido con insistencia: la dignidad de la persona, la libertad, la responsabilidad, la justicia, la defensa de la vida, la solidaridad y la subsidiariedad.

Éstos son los ideales comunes de las grandes democracias occidentales, fundadas en el pluralismo democrático, el Estado de Derecho, la tolerancia, la propiedad privada, la economía social de mercado. Se cierra la sexta legislatura del Parlamento europeo. Cinco años que han visto el éxito de la negociación para la financiación de las Redes Transeuropeas de Transporte, una de las iniciativas de desarrollo más importantes llevadas a cabo por la Unión Europea en este tiempo. En Italia, el proyecto se encontró al inicio con la resistencia de la izquierda, que con una enmienda a la financiación puso en peligro la iniciativa.

En el periodo más duro para los mercados y las economías mundiales, para resolver la actual situación de crisis financiera, se intentó promover la introducción del eurobono, la estabilización financiera y la reducción del riesgo. Las demás batallas han tenido que ver con la cooperación internacional, la política exterior y la difusión de los valores democráticos por todo el mundo. En las comisiones parlamentarias, con el objetivo de defender los derechos humanos, el Parlamento se opuso a aquellos procedimientos que en todos los continentes siguen negando la dignidad de la persona: la pena de muerte en Nigeria, las matanzas de civiles en Somalia, la falta de tutela a menores en Bielorrusia.

A todo ello se une la resolución que condenaba todos los actos de violencia contra las comunidades cristianas en el mundo, que pedía a los gobiernos de los países interesados que ofreciera las garantías adecuadas y efectivas en el campo de la libertad de religión y para mejorar la seguridad de las comunidades cristianas. Por todo esto, cuando se habla de las instituciones europeas sólo por sus directivas sobre cuestiones como la curvatura de los plátanos (sin entender, por otro lado, la importancia de unificar los estándares de mercado), siento que se comete una injusticia.

Sin embargo, de una cosa estoy seguro: Europa cuenta. Quizá pocos saben que más del 70% de las leyes aprobadas en Italia son la ratificación de directivas que provienen de Bruselas. Sin embargo, de cada 100 noticias políticas sólo dos explican lo que sucede en Europa, evidentemente el ciudadano se encuentra frente a un auténtico déficit democrático. Cada vez nos hace más falta Europa.

Europa es necesaria cuando nos encontramos frente a una crisis económica, frente a la inmigración, frente al problema de la seguridad, frente a los nuevos desafíos del progreso. No olvidemos que Italia, que es uno de los países que más creyó en ese proyecto que llamamos Europa Unida, siempre confió en este modelo. Por eso es importante hacer de la jornada electoral del 6 y 7 de junio no sólo una cita con el voto sino, a través de una amplia presencia, demostrar que queremos una Europa verdaderamente nuestra y de las generaciones que vendrán. El lugar en el que cada uno de nosotros, mediante la expresión de su voto, podrá expresar su propia forma de ser.

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