¿Pero qué tiene que ver el gusto por la vida con el aborto?

Cultura · Fernando de Haro
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 0
30 septiembre 2009
El Reino de España es un reino con marcadas fronteras interiores. O estás con unos o estás con los otros. Las fronteras invisibles dividen a los que se sientan en la misma mesa, comen en el mismo bar, comparten fiestas familiares y fatigas profesionales. Tras las buenas formas, ocultas pero muy nítidas, se trazan las líneas definidas de aquello sobre lo que no se puede hablar. Se puede llegar a discutir de política, sobre valores o sobre ideas. Y en ese caso el debate es muy previsible. Marca aún más las diferencias. Pero de lo que cada vez se habla menos es de los deseos cumplidos o frustrados, de la soledad o la compañía vivida, del gusto o del hastío, de la nostalgia de una caricia invencible, quizá suscitada por una de estas tardes todavía cálidas en las que el nuevo otoño reclama que el tiempo tenga sentido.

De todo se puede hablar menos de lo que sucede al ver lo visible, título de un fantástico artículo de Muñoz Molina publicado este sábado en El País. El novelista, hablando de un cuadro de Vermeer, escribe que para el pintor "no había nada que mirado atentamente no fuera memorable". Así es la mirada del artista pero también la de cualquiera, que sin ser un genio ve lo visible: su drama de hombre en cada cosa, su necesidad de gustar de cada instante, su anhelo de Infinito.

Por eso es tan interesante una pregunta que he escuchado en los últimos días: ¿pero qué tiene que ver el aborto con el gusto por la vida? Es un interrogante formulado por una persona que está en contra de las intenciones del Gobierno y que ha leído ya el manifiesto sobre la reforma de la regulación del aborto que este jueves presentan los de Comunión y Liberación. El manifiesto no pretende recoger firmas y ha empezado a repartirse para poder hablar de las cosas de las que no se habla en el Reino de España. Está encabezado con una frase de Theilhard de Chardin: "El verdadero peligro de nuestra época es la pérdida del gusto de vivir". La pregunta es lógica y supone haber aceptado el reto de "cruzar la frontera".

La ley impulsada por Zapatero es, sin duda, una aberración jurídica porque convierte el aborto en un derecho. Pero, como dice el propio manifiesto, lo peor es que impulsa un cambio de mentalidad para ocultar una evidencia propia de nuestra civilización: toda vida merece ser protegida. Esa evidencia la pretende destruir el Gobierno, aunque el poder político no parte de cero. Encuentra apoyo en una sensibilidad, cada vez más difundida, que no percibe con claridad el valor de la vida.

La cultura siempre está antes que la política. Desde 1985 hemos visto que la ley no ha sido suficiente: hemos tenido una norma que, en teoría, sólo despenalizaba el aborto en algunos supuestos. En la práctica, ha sido un coladero para un aborto casi libre. ¿Qué se puede hacer para recuperar esa evidencia que se difumina? Como señalaba Romano Guardini, Europa sufrió el pasado siglo el espejismo de pensar que podían defenderse los valores de su tradición sin la experiencia humana que los hizo surgir.

La vida de los hombres no se escribe como los libros de filosofía y, aunque en abstracto puedan formularse y repetirse los más altos principios, la existencia está hecha de tiempo, de carne y de sangre. Por eso todos necesitamos, para estar seguros de algo, la experiencia de que el valor que estamos dispuestos a afirmar es capaz de interesarnos, de hacer más plena nuestra existencia. Por eso los cristianos afirman tan insistentemente la necesidad de la Encarnación.

Los valores y los principios ya estaban en el corazón de Adán y Eva. Pero faltaba algo, en realidad faltaba todo: siempre es necesaria la compañía que transforme la fría repetición de la doctrina en un conocimiento amoroso. Una compañía que nos permita decir lo que, ante su hija, decía Mounier a su mujer: "no quiero que perdamos estos días, días llenos de una gracia desconocida". La hija del pensador francés estaba aquejada de una encefalitis que hoy justificaría un aborto libre. Hay personas que han hecho esa experiencia y, por eso, en los últimos años han surgido en España nuevas realidades que se dedican a atender a las madres solas y a los hijos no deseados que han llegado a nacer. No se puede defender la vida sin sentir como propia esa dedicación.

Los de Comunión y Liberación dicen que para librar esta batalla hay que partir del drama de la mujer que siente al hijo no deseado como una amenaza. Sin censuras. En realidad, si somos sinceros tenemos que admitir que todos, de algún modo, hemos sentido la vida como una amenaza. Por eso necesitamos, así concluye el manifiesto, escuchar siempre y muy cerca "el eco de aquel hombre de Nazaret que supo acompañar la soledad de una joven madre y devolverle a su hijo con estas palabras: ‘Mujer no llores'". De esto sí se puede hablar, cruzando cualquier frontera. 

Noticias relacionadas

Otro milagro de primavera
Cultura · Elena Santa María
Aunque falta un mes para el cambio de estación, Machado vuelve a ser actualidad hoy: «Mi corazón espera / también hacia la luz y hacia la vida / otro milagro de la primavera»....
24 febrero 2021 | Me gusta 0
Lo que no cuadra
Cultura · Jesús de Alba
El episodio especial de Navidad de la serie Euphoria de HBO me ha hecho ver con especial claridad un aspecto central de nuestras vidas que no solo aparece tantas veces soterrado o escondido, sino que además, y esto es lo que desenmascara el capítulo, su omisión aparece tantas...
30 diciembre 2020 | Me gusta 103
¿El otro es un bien?
Cultura · PaginasDigital
Esta semana ha tenido lugar en el Obispado de San Sebastián, a iniciativa del obispo Munilla, una conversación a tres en la que él manifestaba la enorme dificultad de asegurar un proceso de reconciliación entre los vascos tras la convulsa reciente historia de terrorismo y...
30 diciembre 2020 | Me gusta 100
Dorothy Day, el sabueso del cielo
Cultura · Ivo Paiusco
Hace cuarenta años (el 29 de noviembre de 1980) se iba, a los 83 años de edad, Dorothy Day. Esta mujer fue una de las presencias más significativas de la vida social y cultural, y seguramente también eclesial, norteamericana en el siglo pasado. Day supo conjugar...
18 diciembre 2020 | Me gusta 55