Pau disfruta sin letra pequeña

Cultura · Cristian Serrano
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 526
23 diciembre 2013
El fútbol está hecho por humanos. Partiendo de ahí y siendo conscientes de las magnitudes a nivel internacional, nacional, provincial y local, el entramado que conforma el deporte rey es gigantesco. Hacer del fútbol un negocio es una realidad. El hueco para los románticos se estrecha. Si muchas veces detesto el comportamiento en la cantera por parte de los padres en el trato hacia sus hijos y sus clubes, hoy es Pau, un juvenil catalán que la temporada pasada vivió un auténtico drama. Esta vez el protagonista fue su club.

El fútbol está hecho por humanos. Partiendo de ahí y siendo conscientes de las magnitudes a nivel internacional, nacional, provincial y local, el entramado que conforma el deporte rey es gigantesco.

Hacer del fútbol un negocio es una realidad. El hueco para los románticos se estrecha. Si muchas veces detesto el comportamiento en la cantera por parte de los padres en el trato hacia sus hijos y sus clubes, hoy es Pau, un juvenil catalán que la temporada pasada vivió un auténtico drama. Esta vez el protagonista fue su club.

Pau Navas, puñal por la banda derecha, desequilibrante y con llegada, vivió la peor situación de su carrera hace un año en la Unificacion Bellvitge siendo un sencillo juvenil. Ubicado en el grupo 5 de liga Nacional el Bellvitge era un recién ascendido en el que varios jugadores destacaban por encima del resto dentro y fuera de su club. A priori éstos podrían salir del club para seguir escalando la temporada siguiente con la conformidad de la entidad deportiva. Pero no.

El primer dato a tener en cuenta: la mayoría de los chicos no tienen representante y en ese momento son menores de edad, por tanto, son los padres los que acompañan a firmar contratos. Nadie en el club advirtió de que la firma era para dos temporadas. Primer engaño del que ninguna federación quiso hacerse cargo. Miraron para otro lado.

Dos jugadores además de Pau a final de temporada tenían ofertas de División de Honor, máxima categoría del fútbol español en juvenil.  El egoísmo cegó a la directiva del club. Un club que se dedica a la formación de futbolistas. Así llegó el verano. El club catalán acabó en la zona noble de la tabla, lo que le permitía continuar un año más en Liga Nacional. Dicha categoría a Pau se le quedaba corta.

Pau tuvo que permanecer ligado al Bellvitge viviendo un verano marcado por el sufrimiento. Él no había hecho nada para vivir aquello. La última circunstancia fue el chantaje que sobre él ejercía su entrenador. “No me creo que vayas a dejar de jugar al fútbol”, le decía.

Día tras día la situación se hacía más insostenible. Los equipos de División de Honor arrancaban y Pau permanecía inmóvil. Verdaderamente se estaba planteando abandonar. La última semana de agosto se presenta definitiva. La compañía de sus padres fue decisiva. Gracias a ellos finalmente Pau obtiene la baja. El presidente cede.

Los clubes de División de Honor llevaban casi dos meses de pretemporada. Se antojaba complicado que Pau tuviese una oportunidad. ¡Pero llegó! La Unio Esportiva Jabac i Terrasa le dio una oportunidad. Allí permanece este joven loco por el fútbol jugando con asiduidad, realizando buenos partidos y más importante si cabe, disfrutando.

La circunstancia que Pau ha vivido en los últimos meses es una muestra más de la necesidad de que el mundo futbolístico sea humano. El deporte no nace para dificultar la vida de las personas sino para mejorarla. Todo lo que sea perder esa perspectiva es destrozarlo. El fútbol queda herido cada vez que una situación así sucede.

Noticias relacionadas

Con la lámpara encendida
Cultura · Javier Mª Prades López
Publicamos la homilía de Javier Prades durante el funeral de Mikel Azurmendi el pasado 9 de agosto en la parroquia del Espíritu Santo de San Sebastián...
12 agosto 2021 | Me gusta 9