Para cuando volvamos a construir

Mundo · Giorgio Vittadini
Me gusta 36
30 marzo 2020
Estaría bien que muchos ejemplos grandes y pequeños que llenan los informativos de estos días quedaran grabados en la memoria colectiva. Nos vendrán bien cuando tengamos que volver a empezar. Es bueno recordar la dedicación y el sacrificio del personal sanitario, que está viviendo cada día entre la vida y la muerte; el ejército de voluntarios que está prodigando apoyo y asistencia de todo tipo; todos aquellos que van a trabajar en condiciones complicadas, con sueldo reducidos, vacaciones anticipadas; las enormes donaciones de empresarios y ciudadanos particulares; los profesores de todos los niveles que se inventan todo lo que pueden para dar clase online; la cantidad de empresas que han reconvertido su actividad para fabricar mascarillas u otro material sanitario.

Estaría bien que muchos ejemplos grandes y pequeños que llenan los informativos de estos días quedaran grabados en la memoria colectiva. Nos vendrán bien cuando tengamos que volver a empezar. Es bueno recordar la dedicación y el sacrificio del personal sanitario, que está viviendo cada día entre la vida y la muerte; el ejército de voluntarios que está prodigando apoyo y asistencia de todo tipo; todos aquellos que van a trabajar en condiciones complicadas, con sueldo reducidos, vacaciones anticipadas; las enormes donaciones de empresarios y ciudadanos particulares; los profesores de todos los niveles que se inventan todo lo que pueden para dar clase online; la cantidad de empresas que han reconvertido su actividad para fabricar mascarillas u otro material sanitario.

El signo de estos tiempos no es solo la voluntad y la generosidad, sino también la capacidad. Cuando tengamos que reconstruir el tejido social y económico a nuestro alrededor, sabremos que disponemos de “recursos humanos”. Ciertamente, no bastarán, pero también aquellos que deben tomar decisiones públicas, cuando tengan que tomar medidas para volver a levantar su país, tendrán que dar todo de sí, lo mejor de su persona. Tendrán que tener una estatura, una perspectiva, una percepción del cambio de época que nos espera.

El problema es que no podemos esperar, hay que empezar a pensar ya en la reconstrucción. Será forzosamente una etapa que servirá también de ocasión para realizar cambios radicales de ruta y, a mayor razón, hay que empezar a recoger ideas cuanto antes.

Hay que empezar a planificar, por ejemplo, por qué sectores se va a empezar primero. La capacidad indiscutible de hacer frente a las emergencias debe convertirse en capacidad para programar con criterios claros, que respeten los valores que nos ha enseñado nuestra historia democrática y confirmados en la praxis reciente. Como, por ejemplo, el compromiso por reducir las grandes desigualdades.

Habrá que poner en discusión cómo sostener el empleo y la iniciativa laboral, con qué criterios financiar a las empresas, cómo repensar la estructura burocrática, como instrumento pero nunca como fin, cómo devolverle a la política su papel, sin confundirla con la comunicación, cómo repensar la relación entre el sector público y privado.

Pero para hacer todo eso será importante no olvidar todo lo que estos días el espíritu emprendedor ha sido capaz de hacer. Volver a empezar no significa volver al punto cero sino reconstruir lo humano, relanzar la iniciativa social.

A todos los niveles, los valores sobre los que se basa la experiencia humana vuelven a ser la clave de bóveda después de haber caído en el olvido. Lo recordaba recientemente Luciano Violante en el Corriere della Sera, afirmando que este virus debe acabar con algo que nos ha bloqueado durante los últimos años: “la sospecha hacia las clases dirigentes, la decadencia feliz, la exagerada vigilancia de la empresa por parte de los poderes públicos… el principio de que para construir una sociedad honesta antes hay que destruir todo lo que existe”. En cambio, hace falta “el reconocimiento de todos aquellos que estos meses se están entregando a los demás… la gratitud debe perdurar en el tiempo, también cuando esto acabe”.

Recuperar una experiencia humana verdadera, la de quien ha construir los fundamentos del país descubriendo el significado existencial y personal del otro, aunque sea diferente, como un recurso. El descubrimiento del bien común en una democracia parlamentaria no es una incitación moral, pero es lo más verdadero que nos están mostrando estos días tan difíciles. Y será decisivo también para encontrar las mejores soluciones posibles.

Noticias relacionadas

Irán-Estados Unidos: es difícil empezar a hablar
Mundo · Claudio Fontana | 0
Han comenzado las negociaciones entre estadounidenses e iraníes con la esperanza de evitar el estallido de una nueva guerra, aunque la desconfianza entre las partes es máxima. A lo que se suma la preocupación de Israel por el resultado que puedan tener las negociaciones....
12 febrero 2026 | Me gusta 0
La posguerra sin paz de Gaza
Mundo · Alessandra De Poli | 0
Después de tantos muertos, la vida en Gaza sigue siendo asfixiante. La supervivencia sigue dependiendo de la entrada de ayuda. Lo que el mundo ahora llama "calma" se consideraría una crisis en cualquier otro lugar....
4 febrero 2026 | Me gusta 1
Chi capisce Trump?
Mundo · Juan Carlos Hernández | 0
È difficile capire il presidente americano quando dice una cosa, poi la settimana successiva ne dice un'altra e finisce per fare qualcosa di inaspettato in molte occasioni....
3 febrero 2026 | Me gusta 3
¿Quién entiende a Trump?
Mundo · Juan Carlos Hernández | 0
Es difícil entender al presidente americano cuando dice una cosa, a la semana siguiente otra distinta y acaba haciendo, en muchas ocasiones, algo inesperado....
3 febrero 2026 | Me gusta 2