Obstáculos a salvar por Matteo Renzi

España · PaginasDigital
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14 diciembre 2014
Dentro de ocho días se cumplirán diez meses desde que el Ejecutivo encabezado por Matteo Renzi tomara posesión de su cargo y, por tanto, este Gobierno cumple ya el tiempo medio de un Gobierno italiano desde que la República fuera proclamada allá por el año 1946: es decir, una media de diez meses. A día de hoy, la plusmarca de mayor duración la ostenta el Gobierno de Silvio Berlusconi que se mantuvo al frente de la política italiana entre 2001 y 2005, y Renzi, en ese sentido, tiene todavía por delante más de tres años de legislatura, ya que hasta febrero de 2018 no hay obligación de convocar elecciones. Sin embargo, para ello deberá superar numerosos obstáculos, y estos son algunos de los que debemos tener en cuenta.

Comencemos por el el nulo crecimiento económico. Renzi ha sido capaz de parar la espiral de retroceso del PIB (que en 2013 perdió un -1.9%), pero no ha conseguido pasar a tasas positivas. Es más, desde que él es Primer Ministro el país se encuentra técnicamente en recesión, ya que el último trimestre en que creció (un raquítico +0.1%) fue el correspondiente a octubre-diciembre de 2013, y, a partir de ahí, se ha vuelto a cifras negativas aunque sea por muy poco (entre -0.1% y -0.2%). En ese sentido, el Gobierno italiano necesita con urgencia inversión internacional, pero para ello deberá cambiar las condiciones laborales, de ahí la reforma laboral que intenta ponerse en marcha.

Ese es precisamente el segundo tema que nos ocupa, y en el que han fracasado sistemáticamente todos los gobiernos italianos que lo han intentado: la reforma del mercado laboral. Renzi ha conseguido hace tan sólo unos días la aprobación del llamado ´Jobs Act´, por el que el Senado le autoriza a reformar dicho mercado laboral. Pero los sindicatos no han tardado en reaccionar y, tras varias jornadas de protestas, el viernes pasado el Gobierno italiano hubo de sufrir la primera huelga general. Huelga que no fue un éxito completo porque no logró paralizar el país, pero que tuvo un seguimiento importante. Este tema, por cierto, ha generado ya una ruptura casi total entre el partido de Renzi (el Partido Democrático, PD) y su sindicato hermano, la CGIL, pero Renzi, a pesar del tono conciliador que mostró tras el paro general, no parece pensar en dar marcha atrás en su objetivo de que en Italia pueda haber despido libre.

También en la agenda de Renzi debe estar solventar los problemas con la Unión Europea y los mercados internacionales. La primera le ha dicho ya que sus presupuestos para 2015 no son ´realistas´ (en el sentido de cumplir con los objetivos de déficit), mientras que los segundos han rebajado el nivel de la deuda nacional italiana, que se encuentra ya al borde del ´bono-basura´ al tiempo que la prima de riesgo italiana está ya por encima de la española.

Por otra parte, a Renzi le ha salido ya un primer competidor después de haber estado meses sin oposición, y se llama tambien Matteo, aunque en este caso se apellida Salvini. De la misma generación que Renzi (se llevan apenas dos años), este joven eurodiputado ha transformado por completo el discurso de la Liga Norte, un partido que ahora, en lugar de pedir la secesión del norte de Italia o de mandar mensajes de desprecio a las regiones del sur, lo que está haciendo es aglutinar el movimiento antieuropeísta que, en países como Francia, Reino Unido o Grecia, ya comienza a tener también mucha relevancia. El primer aviso ha tenido lugar hace tan sólo unas semanas en las elecciones regionales de Emilia Romagna, principal bastión de la izquierda italiana y en las que, aunque el partido de Renzi resultó finalmente el ganador, la formación de Salvini ha conseguido multiplicar por cuatro sus votos, pasando de un 5% a un 20%.

Y aquí es donde llegamos al mayor problema para Renzi: sus principales apoyos. Uno es el Presidente de la República, Giorgio Napolitano, quien le otorgó su confianza en febrero de 2014 y ya ha salido en su defensa en más de una ocasión, pero el problema, en su caso, es su avanzadísima edad: noventa años cumplirá en mauo de 2015. En ese sentido, es posible que Napolitano anuncie en su mensaje navideño que renuncia al cargo, en cuyo caso Renzi habría de buscar un recambio nada fácil de lograr. El principal candidato sería el exPrimer Ministro Romano Prodi, quien cumplió hace unos meses los 75 años, pero para que la candidatura de Prodi salga adelante necesitará los votos del partido de Berlusconi, y habrá que ver si Il Cavaliere está dispuesto a otorgar tal honor a quien le derrotó las dos veces que se enfrentaron (1996 y 2006).

El otro apoyo para Renzi, y gracias al cual está sacando adelante sus principales proyectos (aunque todos ellos de manera parcial, de momento), es precisamente Berlusconi, que tampoco es lo que se dice un ejemplo de juventud (tiene ya 78 años). Habrá que ver cuánto dura la buena salud de Berlusconi y también su total control del partido, ya que el diputado Raffaele Fito está al acecho, aunque de momento nada ha conseguido salvo duras reprimendas públicas de Berlusconi, que le ha invitado a coger la puerta de salida (como ya hizo en 2010 con Gianfranco Fini). Veremos lo que el futuro nos depara, pero Renzi no lo tiene nada fácil en este momento, como acabamos de comprobar.

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