Entrevista a Monseñor Zenari, nuncio en Damasco

´Obama y Putin tienen las llaves de la paz´

España · P.V.
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9 marzo 2016
Se reanudan las negociaciones de Ginebra con el objetivo de encontrar una solución política a la crisis siria. Desde el 26 de febrero está vigente un alto el fuego parcial, del que están fuera el estado islámico y Al-Nusra. Las dos potentes organizaciones fundamentalistas no están obviamente inactivas. En Alepo en concreto, los yihadistas se han enfrentado a los grupos paramilitares kurdos. Jabhat al-Nusra, el nombre bajo el que se esconde la filial siria de Al Qaeda, han disparado cien granadas contra un barrio de Alepo controlado por las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG). Hablamos con el arzobispo Mario Zenari, nuncio apostólico en Damasco.

Se reanudan las negociaciones de Ginebra con el objetivo de encontrar una solución política a la crisis siria. Desde el 26 de febrero está vigente un alto el fuego parcial, del que están fuera el estado islámico y Al-Nusra. Las dos potentes organizaciones fundamentalistas no están obviamente inactivas. En Alepo en concreto, los yihadistas se han enfrentado a los grupos paramilitares kurdos. Jabhat al-Nusra, el nombre bajo el que se esconde la filial siria de Al Qaeda, han disparado cien granadas contra un barrio de Alepo controlado por las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG). Hablamos con el arzobispo Mario Zenari, nuncio apostólico en Damasco.

Monseñor Zenari, ¿cómo está en este momento la situación en Siria?

Hemos tenido diez días de tregua que más o menos se ha mantenido. Esto supone una nueva esperanza, aunque no sabemos cuánto va a durar.

¿Qué clima se respira en Damasco?

Damasco, respecto al resto de Siria, es un mundo aparte. Hay algunas zonas que han sufrido duros bombardeos, como Jobar, Yarmouk y Darayya, en el sur. Por lo demás, a veces Damasco ni siquiera parece una ciudad en guerra, aunque hace diez días teníamos a los cazas pasando sobre nuestras cabezas. Pero hace diez días también la zona de la que hablo sufría bombardeos y explosiones, como el coche bomba que provocó decenas de muertos al sur de la ciudad.

¿Estos últimos días han sido más tranquilos?

Estos últimos días los efectos de la tregua se han hecho notar también en la capital. Solo que el viernes pasado, cuando estaba comiendo, oí el vuelo de dos cazas que se dirigían a la periferia este de Damasco. Pero aparte de este tipo de episodios se vive una sensación de calma realmente particular.

¿Ha habido violaciones del alto el fuego?

La zona estrictamente incluida en el acuerdo sobre la tregua equivale al 10% del área geográfica de Siria. En el resto se mezclan como manchas de leopardo grupos que han aceptado la tregua por un lado, y por otro el Isis y Al-Nusra. Cuesta trabajo entender de qué estamos hablando cuando se hacen estas acusaciones de violar la tregua. Este alto el fuego es muy particular, pero en general parece que se mantiene.

Se reanudan las negociaciones en Ginebra, ¿hay elementos nuevos por los que pensar que estas conversaciones tienen sentido?

Hay un sentimiento general por parte de la gente que está muy cansada después de cinco años de guerra. El 80% de los sirios vive bajo el umbral de la pobreza, que golpea día tras día y no da tregua.

¿Tiene la esperanza de que las negociaciones puedan dar resultado?

Lo que me da una esperanza es el hecho de haber visto ya un milagro, y resulta extraño que hoy ya se haya olvidado. Si no fuera por ese milagro yo hoy no estaría aquí hablando con usted.

¿A qué se refiere?

Hace tres años, en septiembre de 2013, estalló el caso de las armas químicas. Por un lado, el gobierno sirio negaba tener esos arsenales; por otro, Estados Unidos amenazaba con una intervención. De la noche a la mañana quien tenía esas armas lo admitió y en pocos días se firmó un acuerdo sobre la destrucción de esos arsenales. Nunca habría creído posible llegar a esta solución. Las dos superpotencias, Rusia y Estados Unidos, tomaron entre manos la situación y abrieron las negociaciones. Personalmente, lo sigo considerando un milagro.

¿Este milagro se repetirá ahora?

Eso espero por encima de todo. Ahora también hay mucho que depende de las dos superpotencias que pueden mantener a raya los intereses regionales. Todos están convencidos de que no podemos seguir con tanta destrucción ni tantas víctimas. A todos les interesa detener esta situación que no favorece a nadie. La clave para poner en marcha la máquina de la paz la tienen hoy, igual que en 2013, las dos superpotencias, EE.UU y Rusia. Y la clave permite ante todo poner freno a la violencia.

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