#NoTeHagasElMuerto
01.11.2014
Un año más, llegó el día de Todos los Santos. Para muchos (por desgracia, cada vez más), el día que va después de Halloween. Y es que celebrar la noche del 31 de octubre disfrazándose y decorándolo todo con motivos terroríficos es algo que se ha instalado entre las costumbres de nuestros contemporáneos, hasta el punto de eclipsar muchas otras otras tradiciones. Las películas y series estadounidenses, la mercadotecnia (o marketing, como el respetable guste) y las clases de inglés del colegio han conseguido lo que las familias y el entorno inmediato dejaron de hacer hace tiempo: configurar el calendario mental de las nuevas generaciones. Y del mismo modo que cada vez es menos frecuente disfrazarse en Carnaval, cada vez lo es más hacerlo en Halloween, a pesar de que la cosa dure menos y la temática de los disfraces sea más restringida y monótona.
Mucha gente se aventura a establecer los orígenes de esta fiesta, y la verdad es que no sé quién tiene razón. Puede que en origen tuviera que ver con alguna conmemoración antigua de la llegada de los días oscuros, esto es, la llegada del otoño (o el final del verano, aquel que nuestros padres conmemoraban con la canción del Dúo Dinámico). Los cambios de estación siempre han tenido importancia en las manifestaciones de religiosidad natural. Pero hoy todo esto ha cambiado mucho y la llegada del otoño no nos suele parecer un motivo para festejar (aunque este esté siendo tan extrañamente caluroso). Lo que ha quedado es un batiburrillo de paganismo, noche de brujas y difuntos, y todo ello, en apariencia, exclusivamente al servicio de la juerga (que eso sí es muy español). Y digo en apariencia, porque también hay algún locatis suelto por ahí que se toma lo de esta noche como muy en serio, se van a cementerios y acaban burlándose de lo más sagrado. Y eso sí que no puede ser. Y como esta fiesta, en apariencia inocente, da ocasión a este tipo de estupideces, es necesario no estimular más su celebración.
Como respuesta a esto, comunidades católicas de todo el mundo han dedicado esta noche a realizar iniciativas de evangelización y oración, que en muchos sitios han llamado «Holywins», en un juego de palabras que transforma el vocablo «Halloween» para resaltar el triunfo de la santidad, que es lo que inicialmente veníamos celebrando ese día. Me parece una iniciativa bella, ¿qué mejor manera de celebrar la satidad que dando testimonio por las calles y orando?
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